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¿Por qué una vez el año comenzó en marzo?

Por: Ecoo sfera24 de febrero de 2022

Hoy en día relacionamos el inicio del año con el invierno en el hemisferio norte y con el verano en el hemisferio sur. Tenemos muy claro que la cuenta se reinicia a finales de diciembre y comienza de nuevo en enero, lo hemos interiorizado tanto que a veces cuesta trabajo pensar que no siempre fue así. Una vez el calendario comenzó en marzo pero con el paso de la historia, los cálculos astronómicos y las influencias políticas, llegó a lo que conocemos hoy en día.

La discusión sobre qué es el tiempo no es precisamente lo que nos atañe aquí, pues podríamos realizar un ensayo completo sobre la definición del concepto e inclusive no llegar a una conclusión. Pero lo que sí sabemos es que los humanos han estado marcando el paso de los días desde milenios atrás, al menos desde hace 10 mil años ya se tenían registros de esto. Sin embargo, los métodos solían ser intrínsecos de cada cultura, el pueblo mesolítico de la actual Gran Bretaña, por ejemplo, se guío por las fases de la luna. Mientras que los egipcios observaban el comportamiento del sol.

Existen muchos otros ejemplos de calendarios utilizados por las culturas alrededor del mundo, no obstante, el calendario que conocemos actualmente y que se utiliza en casi todo el mundo, es una evolución del utilizado en la República de Roma. Esto en sí ya trae consigo sus propias discusiones, pues el periodo romano abarca desde el 509 a. C. con la fundación de la república, hasta su disolución en el 27 a. C.

La Antigua Roma y su influencia en el calendario

En este periodo su método de calendarización sufrió diversas transformaciones, la primera de ellas duró apenas 10 meses y se basó en el estilo de vida de la Antigua Roma: la agricultura y los rituales religiosos. En este calendario, el año duraba 304 días y comenzaba en marzo (Martius) nombrado así en honor a Marte, dios de la guerra.

Incluía inicialmente 10 meses, seis de ellos de 30 días y cuatro más de 31 días. Los primeros cuatro meses fueron nombrados en honor a dioses romanos como Marte, Afrodita, Juno y Maia. Sin embargo, los últimos meses recibieron su nombre acorde a su numeración en latín. Así por ejemplo septem (siete en latín) terminó siendo el nombre del mes que ahora llamamos septiembre.

Es posible que el calendario romano comenzara en marzo debido a que es justamente en este mes cuando comienza la primavera. Su estilo de vida requería tener esta fecha muy presente pues era el momento de comenzar a sembrar. De igual forma, el calendario terminaba con la cosecha y a partir de ahí los meses simplemente no tenían nombre ni se calendarizaban.

El nacimiento de enero y febrero

El calendario de 10 meses no duró mucho tiempo, sufrió otra transformación cuando comenzaron a calendarizarse los meses de invierno. En el siglo VII a. C. con Numa Pompilio al frente de Roma, se cambió hacia un calendario lunar.

El cambio implicó agregar 50 días más para formar dos meses extras, aunque para ello también se tuvieron que tomar uno de cada de los días de los meses ya estipulados. El resultado fue el nacimiento de Ianuarius (en honor al dios Jano) y Februarius (por Februa, el festival de purificación romano).

Calendario juliano

Aunque el calendario lunar trajo más orden para el invierno, también trajo consigo un enorme problema. Y es que el ciclo lunar dura 29.5 días, por lo que las fases lunares y las estaciones que debían marcar, constantemente sufrían desfasamientos. Esto aunado a que el calendario no era un documento público, sino que estaba custodiado por los sacerdotes, ocasionó que muchos gobernadores dejaran de seguirlo.

Hasta que en el 45 a. C. Julio Cesar exigió una regularización del calendario que recibió el nombre de juliano en honor a él. Diseñado por Sosigenes de Alejandría, astrónomo y matemático, el primero en proponer un calendario de 365 días con un día extra cada cuatro años. Justamente aquí ocurrió una modificación en el consenso de cuándo iniciaba y finalizaba el año. Se cambió de marzo al 1 de enero, debido a que era el día en que los cónsules asumían su cargo en el poder ejecutivo de la República.

Esta metodología para calendarizar el transcurso de los días y las estaciones, se utilizó por muchos siglos, hasta que en 1582 el Papa Gregorio XIII realizó algunos ajustes en la duración de los meses. Así evolucionó del calendario juliano al gregoriano que utilizamos hoy en día.


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