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El Buda ‘enterrado’ en un campo de miles de lavandas

Por: Ecoo sfera2 de junio de 2022

La arquitectura puede llegar a convertirse en el arte perfecto para encontrar un balance entre lo escultórico y la naturaleza. Así, lo creado por el humano y los bellos paisajes que nos brinda la Madre Tierra, se fusionan como el Yin y el Yang. En Japón existe un sitio hermoso que conjuga una gran escultura con un campo de cientos de miles de lavandas, que en unión hacen de él uno de los lugares que más sensación de paz transmite a sus visitantes. Se trata del cementerio Makomanai Takino, en Japón.

El renombrado arquitecto japonés Tadao Ando, fue el encargado de darle vida al proyecto que incluye a un enorme Buda de 13 metros de altura y que durante 15 años permaneció en solitario en el sitio. La figura solemne pesa alrededor de 1650 toneladas y se sitúa en uno de los campos abiertos del cementerio Makoamanai Takino en la ciudad de Sapporo, Japón.

Por muchos años se le pudo observar a la distancia y en completa soledad, haciendo de guardián del campo boscoso que rodea al sitio. Sin embargo, los dueños del lugar decidieron que un poco de naturaleza le daría vida al gran Buda y para ello llamaron a Tadao Ando, quien se especializa en arquitectura contemporánea dándole un toque natural a sus obras.

Un campo fragante de lavandas

La escultura ahora se observa completamente distinta a lo que era antes y si bien ya brindaba una sensación de paz al observarlo, ahora todo lo relacionado con él, hasta su fragante aroma, hacen alusión a la tranquilidad y la templanza. El personal del lugar invita a los visitantes a admirar al Atama Daibutsu (La Cabeza de Buda), que está cubierta por una montaña floral de miles de lavandas.

“Hasta ahora, la estatua de Buda ha estado sola en el campo, dando una impresión inquietante”, dice Ando y explica que los dueños querían “brindar a los visitantes una apreciación más serena del Buda”. Así la idea de inundar a la estatua bajo una colina de lavandas llegó a él y de inmediato comenzó a trabajar en lo que ahora se conoce como ‘Buda cabeza afuera’.

Se puede acceder a la gran estatua a través de un túnel de casi 40 metros de largo, que va revelando poco a poco la gran figura del Buda de piedra. Al final del camino, una cúpula enorme queda completamente al descubierto y se puedo observar por completo la estatua recibiendo los rayos del sol. Pero además, el exterior está cubierto por un campo inmenso que alberga a al menos 150 mil plantas de lavanda que envuelven el sitio en su fragante atmósfera.

“El proyecto podría considerarse en la escala del paisaje en lugar de la arquitectura. Se requirió un estado de ánimo especial para reorganizar el entorno, y fue una experiencia desafiante y preciosa para nosotros”, dice Ando. Esta es sin duda una de las piezas de arquitectura que mayor tributo rinde a la naturaleza y la conjuga con la espiritualidad humana.


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