El Ártico está (literalmente) en llamas a causa de las olas de calor en Siberia. Se han registrado altas temperaturas, con máximas de hasta 38°C, que están provocando un derretimiento acelerado del permafrost y un incremento de los incendios forestales. Pero lo más preocupante para la comunidad científica es que más que un evento único, la situación parece ser una tendencia en aumento.

La temperatura previa más alta registrada por la estación meteorológica de Verkhoyansk había sido de 37.3°C en 1988, según los científicos del Instituto de Investigación del Ártico y del Antártico del Servicio Federal Ruso de Monitoreo Hidrometeorológico y Ambiental (Roshydromet). Este centro ha hecho mediciones diarias desde 1885. 

 

Los efectos de las olas de calor

En una entrevista con PBS, Jonathan Overpeck, científico del clima y decano de la Escuela Ambiental de la Universidad de Michigan, Estados Unidos, señaló que “el calentamiento récord en Siberia es una señal de advertencia de grandes proporciones“, sobre todo porque el calentamiento está aumentando más rápido de lo que se había pronosticado.

Los efectos de las olas de calor son variados y preocupantes, empezando por el incremento del nivel del mar. Este cambio afectaría a millones de personas que viven por debajo de los 5 metros por encima de la línea del mar. A nivel mundial, ocho de las diez ciudades más grandes del mundo están cerca de una costa, según el Atlas de los Océanos de la ONU.

Cuando hablamos del derretimiento del permafrost, que es la parte profunda del suelo de las regiones frías permanentemente helado, lo grave es que se libera gas metano que está contenido en el hielo. Este gas entra a la atmósfera y circula por el mundo entero. Aunado a ello, las olas de calor en Siberia se han relacionado con el aumento de incendios forestales y, aunque se concentran en ese país, los efectos se sienten en el mundo entero. En agosto pasado, más de 4 millones de hectáreas de bosques de Siberia se incendiaron, de acuerdo con Greenpeace.

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Los inviernos son cada vez más cálidos y no hay forma de compensar o detener el aumento de la temperatura. Esto desencadena un bucle que fomenta un deshielo acelerado; se hunde el suelo y el hielo se derrite. De enero a mayo, la temperatura media en el centro-norte de Siberia fue de unos 8°C por encima de la media. Vladimir Romanovsky, que estudia el permafrost en la Universidad de Alaska Fairbanks, en Estados Unidos, ha expresado desde hace años su preocupación sobre el tema

La mayoría de los sitios muestran un aumento de la temperatura en los últimos 20 o 30 años. Siberia ahora es una especie de punto caliente, y Alaska fue un punto caliente durante la década de 1990, cuando hubo un aumento importante de las temperaturas del permafrost. En Siberia occidental, estamos empezando a ver el deshielo del permafrost. Y en lugares como el interior de Alaska, por ejemplo, se está perdiendo hielo dentro del permafrost. En algún momento, por supuesto, comenzará a descongelarse.

 

Olas de calor y la distorsión climática

Hoy sabemos que el planeta Tierra es un sistema vivo que está íntimamente interconectado; la arena del Sahara nutre los mares y las selvas, y el Amazonas es un pulmón que oxigena al mundo entero. 

Así, lo que sucede en el Ártico puede llegar a distorsionar el clima en lugares como Europa y  Estados Unidos. Se pueden “estancar” las estaciones y puede haber cambios abruptos en la temperatura que afectan a la flora y la fauna, que dependen de un sistema que requiere de balance.  

La comunidad científica está de acuerdo en una cosa: este pico es una indicación clara de que el calentamiento global está empeorando. El calentamiento del Ártico es como echarle combustible a algo que ya está en llamas. Situaciones como esta nos llevan a una reflexión ineludible sobre la relación que los seres humanos tenemos con el medioambiente. Sin duda, las grandes corporaciones tienen una responsabilidad significativa, pero a veces olvidamos el poder que tienen los consumidores para moldear las demandas. Eventos como este son una llamada de atención que tenemos que escuchar. 

 

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