Las condiciones de la temperatura global son preocupantes. Las predicciones sobre olas de calor mortales nos alcanzaron y el principal objetivo de la humanidad es enfriar el planeta, pero ¿cómo lo haremos sin causar más estragos?

Los brotes de calor y la humedad sofocante convirtieron el ambiente en un mortal escenario para sobrevivir. La frecuencia e intensidad de estos episodios en Asia, América del Norte, del Sur, Australia y África ponen en evidencia la dificultad para mantener una temperatura estable en el mundo.

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Aunque los expertos advirtieron desde hace años sobre la amenaza del calor, los humanos continúan quemando combustibles fósiles, aumentan las emisiones, prenden a toda fuerza ventiladores y mantienen el aire acondicionado encendido con el fin de evitar sentir el efecto. Por ejemplo, en Estados Unidos el uso de las cajas de aire acondicionado aumentó un 59%, al mismo tiempo que los incendios se extienden por el territorio. Y, de acuerdo con la Agencia Internacional de Energía, la demanda se triplicará para 2050.

Irónicamente, hemos atacado los efectos del calor con aparatos que calientan más el ambiente. La tecnología se ha limitado a hacer sostenibles las envolturas de los productos y no se ha trabajo para promover un verdadero enfriamiento tecnológico y, por ende, ambiental.

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¿Cómo disminuir las olas de calor sin provocar más calor?

A medida que el calor nos sofoca, buscamos cómo mitigarlo. El principal problema es que no lo enfrentamos con eficiencia. La tecnología que hoy nos proporciona climas más frescos o templados no es sostenible.

Es importante que, si buscamos disminuir las olas de calor, dejemos de provocar calor. Una respuesta viable es generar cambios políticos serios en pro de un enfriamiento eficiente. Lamentablemente, ha sido mucho más difícil para los gobiernos aceptar la disminución de emisiones que el catastrófico desequilibrio ambiental.

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Las estadísticas han señalado que tener aire acondicionado es un privilegio lujoso. En los países en desarrollo donde se experimentan temperaturas verdaderamente altas, las cuales pueden estimular el estrés, no se tiene acceso a tecnología de enfriamiento. Para 2050, 45% de la población de la India tendrá la capacidad de acceder al uso de aire acondicionado. Pero para esas fechas, el calor será tan intenso que se convertirá en la principal causa de muerte relacionada con el clima.

La tecnología de hoy para disminuir el calor provoca más calor para el planeta. Esto se debe a que la mayoría de los refrigerantes químicos que alimentan estas tecnologías emiten gases de efecto invernadero, es decir, hidrofluorocarbonos, los cuales calientan el clima mucho más que el dióxido de carbono.

 

Las alternativas para enfriar el planeta

Alejarse del calentamiento del ambiente significa alejarse de la energía sucia. No podemos crear tecnología o energía limpia a partir de elementos que sabemos que crean desechos tóxicos. Si el mundo quiere ser energéticamente eficiente, deberá concentrarse en reducir el consumo.

“Las mejoras en la eficiencia generalmente no pueden seguir el ritmo del crecimiento del consumo”, señala el escritor e investigador Stan Cox.

Una forma de migrar a este bajo consumo de energía contaminante es construyendo un mundo en el que se requiera baja tecnología. Diseñar casas o edificios que permitan la refrigeración natural, con un buen aislamiento. Mejorando los interiores, habrá mayor control sobre el clima dentro de ellos. Remodelar la climatización, aprender a regular la temperatura de nuestros espacios de forma natural. Apagar luces, construir ventanas, sitios con sombra.

Este cambio implica rediseñar por completo las urbes, utilizar mejores materiales de construcción, reconocer sus aportaciones y defectos. En pocas palabras, necesitamos crear entornos inteligentes y respetuosos con el medioambiente.

Nos ha tomado demasiado tiempo entender que la forma en que vivimos afecta en todo sentido al planeta, para bien y para mal. Ahora tenemos la oportunidad de rediseñar, aprovechar la tecnología para crear un entorno sostenible y, por qué no, enfriar el mundo.

 

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