Los elementos que componen la naturaleza se conjugan en el arte de Olafur Eliasson. El aire, el agua, el fuego y la tierra siempre serán los ejes de las preocupaciones de este artista danés, que cada vez los convierte en una nueva exhibición artística. 

El arte corre el riesgo de volverse basura si no busca transformar el pensamiento de las sociedades. Olafur ha destinado su carrera a crear exposiciones y proyectos que interfieran con la rutinaria vida que las ciudades albergan. 

¿Te has detenido a pensar en cuántas cosas de la Tierra han desaparecido en los últimos 5 años? 

Los bosques se queman, los ríos se secan, los animales se extinguen, pero nosotros sólo vemos transcurrir sin más las horas del día entre que nos despertamos y volvemos a dormir. Olafur pone especial atención en estos cambios y los vuelve visibles. 

Así lo hizo con The Weather Project en Inglaterra; un intenso círculo anaranjado cubría los rostros de los londinenses que estaban asombrados por el inmenso sol artificial que simula lo que pocas veces pueden ver en la realidad. 

Por otro lado, está Ice Watch, el polémico encuentro entre las personas asistentes con el sonido de 12 icebergs rompiéndose que simulan las horas de un reloj, en el cual, poco a poco, el paso de las horas los derrite. 

 

¿Cuántos icebergs quedan ahora? ¿Tenemos suficiente tiempo para evitar que todo se derrita?

Los hielos de Ice Watch han recorrido grandes distancias. Desde la costa de Nuuk en Groenlandia llegaron al Ayuntamiento de Copenhague, para después arribar a la Conferencia de las Partes en París y seguir su camino hasta el museo Tate Modern en Londres. 

El mensaje es claro: no importa qué tan lejos estén los icebergs de nosotros, si no actuamos, en 12 años no habrá forma de enfrentar las consecuencias de su derretimiento. 

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IGM Studio Olafur

Olafur volvió a documentar los glaciares islandeses que forman parte de la obra de The Glacier Series que desarrolló en 1999 y que expondrá el próximo año en Bilbao. Estas fotografías muestran el mismo paisaje 20 años después. 

“El terror de este deterioro no parece tener efecto en la gente, incluso la apatía muchas veces se vuelve mayor. Hay que llegar al corazón y a la razón, a las emociones y a las mentes” (O. E.)

Para él, la clave está en la psicología humana implicada. Eliasson reconoce que la toma de decisiones colectivas sobre el clima está regida por el statu quo: el aquí y ahora es lo que importa y no existen las consecuencias a largo plazo, están tan alejadas de nosotros que las desconectamos por completo de las implicaciones para nuestra vida. 

El problema no está en no querer ayudar, sino en la constante actividad que implica ayudar y cambiar los hábitos. Es más fácil hacer algo instantáneo que pequeñas acciones que te lleven a algo grande. 

 

La inmediatez rige el actuar moderno y globalizado 

Para Olafur, el miedo no es funcional porque es corto y pasajero. Su propósito es crear historias inspiradoras que necesitan más tiempo para generar un cambio, pero que sí tienen resultados a largo plazo. 

De eso se trata Ice Watch: el cambio progresivo pero eficaz. El arte de Olafur es parte de esta transformación sistemática que llega a ser un hábito que concientiza. Con una sola persona que decida actuar, la cadena seguirá. 

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IGM Studio Olafur

El arte será entonces el inicio de la cadena, como ver el futuro; una ventana a aquello que puede ser real sólo a través de una transformación tangible. Por eso traer los icebergs es importante, porque a nadie le interesa mucho un iceberg que esté muy lejos, pero si ese iceberg aparece frente a tus ojos y paulatinamente se derrite, actuarás y harás que otros actúen. 

Cada glaciar perdido refleja nuestra inacción. Cada glaciar salvado será testimonio del coraje moral”.