Escucha a Ólafur Arnalds y su piano embrujado en este sublime microconcierto

En esta sublime presentación, el músico islandés Ólafur Arnalds se acompañó de un instrumento etéreo que él mismo desarrolló: Stratus.

Un islandés de 31 años toca el piano. La atmósfera no sólo se rinde a su música, sino que un par de pianos, probablemente embrujados y situados a su espalda, comienzan a sonar solos y dialogan melódicamente con lo que el compositor va interpretando.

Los hechizos musicales existen. Al menos eso es lo que nos sugiere esta fugaz presentación de Arnalds en Tiny Desk, que tomó la forma de un gentil recordatorio: la voluntad inspirada puede actuar sobre la materia y dominarla.  

Para el microconcierto de 16 minutos, además del par de ‘fantasmas’, Arnalds y su piano se acompañaron de otros cinco músicos (cuerdas y percusión). Los fantasmas son el resultado de un “instrumento” desarrollado por el compositor y su amigo programador Halldór Eldjárn, que consiste en un software llamado Stratus. Este software registra en vivo la música que va tocando Arnalds, y le responde con secuencias entonadas a sus notas o acordes. El resultado, insistimos, es hechizante.

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“Estoy seguro de que se están preguntando ‘qué y cómo’, a lo cual no existe una respuesta simple. Lo que puedo decir es que he dedicado 2 años y todo mi dinero a esto”, dice Arnalds, tras 10 minutos de presentación. Luego procede a explicar al reducido público cómo funciona este software, y finalmente concluye su set con la cuarta y última pieza. 

 

Ólafur Arnalds / Tiny Desk

Tiny Desk es un formato de “videopresentaciones íntimas” grabadas en vivo en la oficina del músico y locutor de NPR, Bob Boilen. Durante los 12 años de historia de esta preciosa iniciativa se ha presentado gente como GZA, The Roots, Saul Williams, Daniel Lanois y Sun Ra Arkestra.

En palabras de Boilen, quien ha organizado incontables sesiones, la de Ólafur Arnalds ha sido de las más exquisitas:

Estos ‘fantasmas’, junto con la banda de cuerdas y percusión de Ólafur, lograron algo de la música más hermosa que jamás haya escuchado en Tiny Desk. 

Por cierto, el set que presentó Arnalds es un preámbulo de su próximo álbum Re:Member.

Javier Barros del Villar
Autor: Javier Barros del Villar
Editor digital. Toma té y vive parte del tiempo en las montañas.


David Byrne: El poder de la canción para dar voz es eterno (playlist 🎧)

Este playlist curado por Byrne muestra el poder revolucionario que resuena en décadas de canciones.

La década de los 60 es considerada por muchos como el punto más álgido de la canción de protesta pero, para el talentoso músico y autor David Byrne, la música como acto político está viva y presente. 

 

La protesta nunca pasa de moda

Porque lo que también es cierto es que las décadas que le sobrevinieron a las grandes canciones de protesta de los 60 no se quedaron atrás, sino que expandieron su voz hacia muchos otros géneros musicales. Fue el caso de la psicodelia, el punk, el hip-hop y hasta el brit pop, entre otro montón de subgéneros musicales que han resultado contraculturales por la selección de temas incómodos y verdades que nadie se atrevería a subrayar. 

Es innegable que Bob Dylan, junto con otras leyendas del folk, tomó lo mejor del momento político para sentar las bases del activismo musical a nivel masivo, pero el playlist curado por David Byrne que aquí te presentamos se remonta hacia las raíces de nuestra era.

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Byrne con Talking Heads, en 1980

Byrne, que con la experimentación continua de Talking Heads dejó una huella imborrable en la música de este siglo, sabe que las canciones seguirán influyendo en la sociedad siempre que no cesen las injusticias. Inspirado en esto, su playlist es un viaje por más de 3 décadas de sonido inconformista porque, si bien nos lo deja en implícito…

además de gozo, la canción instiga sentimientos vitales para la protesta política: la insatisfacción y el deseo de cambio.

Por ejemplo, en “Strange Fruit” (“Extraño fruto”) de Billie Holiday, lanzada en 1937, resuena la indignación impetuosa a una esclavitud que había durado siglos; misma que, como prueban las creaciones contemporáneas de Kendrick Lamar y Janelle Monáe, sigue más que vigente hoy en día:

De los árboles del sur cuelga una fruta extraña. / Sangre en las hojas, y sangre en la raíz. / Cuerpos negros balanceándose en la brisa sureña. / Esta es una extraña y amarga cosecha.

Titulada “The power of the song to give Voice is eternal” (“El poder de la canción para dar voz es eterno”), la selección musical  de David Byrne condensa una variedad de géneros musicales inesperados, que van desde la grandiosa Billie Holiday hasta los Pet Shop Boys. A más de uno le sorprenderá ver a personajes como Kesha o Rihanna, pues la protesta, para Byrne, ha tomado toda clase de formas. Y si excavamos un poco más hondo, descubriremos en ellas la misma voluntad de cambio de Dylan o Tom Waits. No hay forma o género que la protesta no pueda tomar.

Ya lo decía Kandinsky, uno de los artistas más innovadores del siglo: la música, como el arte abstracto, no se limita a representar la realidad, sino que revela su lado más imperceptible. Al hacerlo, expande a su vez las capacidades de todos los sentidos. La música fortalece las conexiones neuronales y nos hace más empáticos.

La música, desde la consigna más básica hasta la composición más compleja, sella su marca indeleble en la conciencia colectiva. Su conexión íntima con las emociones es tal que nada, ni el Alzheimer, puede desvanecer nuestros recuerdos sonoros.

Tiene acceso a una parte de la conciencia que, por naturaleza, está destinada a evolucionar más allá de lo racionalmente cognoscible. En este sentido, la canción siempre será radical.

Acá puedes ver la lista de canciones que forman parte del playlist.