En los últimos años hemos visto acrecentarse las inminentes consecuencias del calentamiento global. Lamentablemente cada vez superan más las expectativas y los daños están alcanzando límites que rozan en lo ominoso. La última ola de calor que está azotando las costas del Pacífico de Canadá terminó por hervir vivos a los animales marinos que culminaron su destino, amontonados en las playas en un paisaje funesto.

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La ‘cúpula de calor’ que se elevó sobre la costa oeste de Canadá y el noreste de los Estados Unidos, elevó las temperaturas hasta mediciones récord durante al menos cinco días. Los termómetros alcanzaron los 40°C, temperaturas récord para la región. Como era de esperarse, las consecuencias se hicieron evidentes en tierra, donde al menos 500 personas murieron debido al calor y además se propiciaron cientos de incendios forestales. Pero las consecuencias que menos hemos sido capaces de observar son las que se dan bajo el agua y aunque escapen a nuestro entorno vital, no significa que no existan. Esta última ola de calor en Canadá, causó que las temperaturas de las costas se elevaran, hirviendo a los animales marinos en vida.

Mil millones de animales perecen ante el domo de calor

El impacto devastador en el ecosistema marino se hizo presente cuando miles de mejillones aparecieron muertos en las playas. Se cree que más de mil millones de animales pudieron haber muerto por el ‘domo de calor’ inusual en Canadá. Los que pudieron recorrer el paisaje fúnebre, se percataron del olor a mejillones podridos, además de que miles de conchas vacías se apilaron en la arena. Otros animales como estrellas, caracoles marinos y almejas, corrieron la misma suerte en las aguas poco profundas.

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Chris Harley

Los mejillones toleran bien los 30°C, no obstante, temperaturas superiores a esta traen la muerte a estos animales marinos. Cuando las temperaturas superan este límite, las condiciones meteorológicas ya son una amenaza para la vida, tal como sucedió en este caso.

La muerte masiva de animales marinos desde luego que traerá sus consecuencias al ecosistema, que quizá no podamos observar inmediatamente. Se especula que por lo pronto, traerá afectaciones temporales a la calidad del agua ya que los mejillones y las almejas ayudan a filtrar el agua de mar. Pero más allá de eso, la calidad del agua no sólo cambia las condiciones visuales del mar, sino que afecta la entrada de luz solar al lecho marino. Es decir, que la muerte de millones de almejas, mejillones, estrellas marinas y caracoles marinos, no sólo es per se la pérdida. Sino que las consecuencias se extienden hasta los ecosistemas más profundos de los que depende el buen funcionamiento de los océanos.

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Chris Harley

Estas olas de calor inusuales que están suscitándose en las costas del Pacífico se deben al calentamiento global propiciado por el hombre. Es momento de actuar y dejar las especulaciones de lado. Las devastadoras consecuencias están ya haciéndose evidentes, si no cambiamos nuestra relación con la naturaleza, llevaremos al planeta al límite.

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