El problema de la obesidad tiene su origen en la desigualdad. Aunque es alimentado por los hábitos cotidianos, la raíz de este trastorno está en el nivel socioeconómico al que se pertenece. Tradicionalmente, la pobreza se ha asociado con la desnutrición y la delgadez, pero un nuevo estudio ha confirmado un cambio importante en esa tendencia.

La obesidad infantil se ha convertido en un problema global de salud pública que ya afecta a más de 120 millones de niños y niñas en todo el mundo. Según los datos de la investigación del University College de Londres, en el cual se comparó a los niños de hoy con los nacidos entre 1940 y 1970, el número de jóvenes de entre 5 y 19 años con obesidad en todo el mundo se ha multiplicado diez veces en las últimas 4 décadas.

 

De escasez a exceso de mala alimentación

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De acuerdo con los resultados del análisis de un caso de estudio publicados por The Economist, mientras los niños ricos adelgazan, los pobres engordan. La comunidad de Camberwell Green concentra a los niños más gordos de Inglaterra. Ahí, la mitad de los niños de entre 10 y 11 años tienen sobrepeso o son obesos.

Por el contrario, en Dulwich Village, donde los ingresos de los hogares son del doble, sólo 1/5 de los niños se encuentran en esa categoría, uno de los niveles más bajos del país. Uno de los autores de esta investigación, Majid Ezzati, explica:

La transición de bajo peso al sobrepeso y la obesidad puede ocurrir rápidamente debido a una transición nutricional poco saludable, con un aumento de alimentos pobres en nutrientes y densos en energía.

Los niños pobres del Reino Unido son ahora más gordos que los ricos, lo que demuestra una reversión total en la comparativa de peso de las dos clases sociales en los últimos 70 años.

 

Es necesario abaratar la comida saludable

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Los resultados hacen sentido. Los padres preocupados por pagar el alquiler y mantener la electricidad son menos propensos a cocinar una comida saludable por lo que, si se quiere resolver el problema de la obesidad, primero se debe resolver el problema de la desigualdad.

Según el estudio, durante el período de 2002 a 2012 los alimentos más nutritivos, como verduras y carnes no procesadas, eran más caros que las comidas poco saludables, como las pizzas y las hamburguesas, y la brecha de precios crecía cada año alrededor de $0.13 USD por cada 1,000 calorías. No obstante, se puede tomar un ejemplo a seguir, el de los países nórdicos:

Tienen mucho más poder adquisitivo y además son muy proteccionistas en cuanto a la publicidad. Ningún niño puede ver comida basura en la tele. ¿Resultado? Tienen las menores tasas de obesidad infantil de Europa.

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Entonces, un futuro mejor es posible, pero no se puede tomar a la obesidad como un caso aislado basado en hábitos; se debe atacar el problema de raíz, y eso empieza desde los gobiernos y una regulación de la economía y la educación que favorezca a los ciudadanos.