Mientras que Silicon Valley crea aplicaciones y redes sociales sin considerar las consecuencias, Tim Berners-Lee, el inventor del Internet, ha pasado las últimas 3 décadas pensando en las secuelas que ha dejado su creación.

A medida que se conectan miles de millones de personas, la Web se vuelve más poderosa y valiosa, y también potencialmente más peligrosa. La Web que Berners-Lee pretendía que fuera una herramienta radical para la democracia, ahora acentúa los desafíos de la desigualdad global.

En una entrevista con la revista Vanity Fair, Berners-Lee afirma:

La Web ha fallado en lugar de servir a la humanidad, como se supone que debía hacerlo. La creciente centralización de la Web terminó produciendo, sin una acción deliberada de las personas que diseñaron la plataforma, un fenómeno emergente a gran escala que es antihumano.

Y es que el espíritu inicial de Internet era descentralizado, los individuos estaban empoderados y no había una autoridad central.

Esa sensación de control individual, ese empoderamiento, es algo que hemos perdido.

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Internet centralizado

Lamentablemente, esta idea cobró vida cuando surgieron revelaciones de que hackers rusos interfirieron con las elecciones presidenciales de Estados Unidos en el 2016, o cuando Facebook admitió que proporcionó datos de más de 80 millones de usuarios a una firma de investigación política, Cambridge Analytica, que trabajó para la campaña de Donald Trump.

Este episodio fue el último de una serie de hechos que han provocado una sensación cada vez más escalofriante. Facebook, Google y Amazon ahora monopolizan casi todo lo que sucede en línea, desde lo que compramos hasta las noticias que leemos y a quiénes seguimos. Junto con poderosas agencias gubernamentales pueden monitorear, manipular y espiar de una manera inimaginable.

Por lo anterior, Berners-Lee sintió que algo tenía que cambiar y comenzó a trabajar en una nueva plataforma, Solid, para recuperar la Web de las corporaciones y devolverla a sus raíces democráticas:

Hay personas trabajando en el laboratorio tratando de imaginar cómo puede ser diferente la Web. Cómo la sociedad puede interactuar de manera diferente. ¿Qué pasa si le damos privacidad a la gente y el control de sus datos? Estamos construyendo un ecosistema completo.

 

Un nuevo Internet

En la plataforma, los usuarios pueden controlar el acceso a los datos y el contenido que generan en la Web. De esta forma pueden elegir cómo se utilizan esos datos, en lugar de que Facebook y Google hagan su voluntad. El código y la tecnología de Solid están abiertos a todos: cualquiera que tenga acceso a Internet puede ingresar a la sala de chat y comenzar a codificar.

Las fuerzas que Berners-Lee desencadenó hace casi 3 décadas se están acelerando y son impredecibles. Ahora, cuando la mitad del mundo se une a la Web, estamos en un punto de inflexión social:

¿Nos dirigimos hacia un futuro orwelliano donde un puñado de corporaciones monitorean y controlan nuestras vidas?

¿O estamos a punto de crear una versión mejorada de la sociedad en línea, donde el libre flujo de ideas e información ayude a curar enfermedades, denunciar la corrupción, revertir las injusticias?

“No tienes que saber código. Sólo debes tener un corazón para decidir que ya es suficiente”. Es hora de levantarse contra las máquinas.