El nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México en el nido de las aves de Texcoco

El lago de Texcoco da refugio a poblaciones de 100,000 o más aves acuáticas durante el invierno.

*Por Mariela Flores Diego

 

El nuevo aeropuerto de la Ciudad de México se pretende construir en el lago de Texcoco, sitio privilegiado, ya que se encuentra en la ruta central de migración de las aves de Norteamérica y hogar de especies endémicas. 

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Iraquí Echeverria

México se encuentra en el onceavo lugar en diversidad de aves a nivel mundial. Según la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO, 2015) “se conocen 1,107 especies de aves, de las cuales 102 son especies endémicas”. Lo anterior, según Berlanga y colaboradores (2015), incentivó a que “en 1996 se designaran Áreas de Importancia para la Conservación de Aves en México (AICA) como una idea conjunta de la Sección Mexicana del Consejo Internacional para la Preservación de las aves (CIPAMEX) y BirdLife International”.

La CONABIO establece que el lago de Texcoco es considerado, desde el 2007, un AICA debido a que representa un área de 1,700 hectáreas de lagos permanentes y 2,000 de charcas someras estacionales que da refugio a poblaciones de 100,000 o más aves acuáticas durante el invierno, siendo el área más importante de hibernación de aves acuáticas del valle de México (CONABIO, 2016). Actualmente está constituida por cinco lagos artificiales permanentes con aportes de agua de los ríos Xalapango, Coxcacoaco, Texcoco, San Bernardino y Churubusco, así como por aportes de aguas negras provenientes del drenaje de la Ciudad de México (CONABIO, 2004). Tan sólo en esta área se tienen registradas 250 especies de aves, que se encuentran designadas en diversas categorías según la Birdlife (2007) y la clasificación en México de 1999, tales como: especies amenazadas, en riesgo y que por lo menos, cuentan con el 1% de la población biogeográfica de una especie acuática congregatoria. 

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Lo anterior resalta cuando “el proyecto de la construcción del Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México contempla su ubicación dentro del lago de Texcoco que abarca los municipios de Texcoco y Atenco con una superficie de 4,431.1640 hectáreas a tan sólo 14 kilómetros del actual aeropuerto” (GACM, 2014). Es decir, esta megainfraestructura estará ubicada en el corazón del AICA de Texcoco, lo cual causa sobresalto por los impactos ambientales a la zona.

La Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente (LGEEPA), en la sección V sobre la Evaluación del Impacto Ambiental, establece que:

la realización de obras y actividades que puedan causar desequilibrio ecológico o rebasar los límites y condiciones establecidos en las disposiciones aplicables para proteger el ambiente y preservar y restaurar los ecosistemas deben estar sujetas a una evaluación de impacto ambiental,  por lo que los interesados deberán presentar a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) una manifestación de impacto ambiental (MIA).

(SEMARNAT, 2013)

La MIA, según la ley, deberá contener, por lo menos, “una descripción de los posibles efectos en el o los ecosistemas que pudieran ser afectados por la obra o actividad de que se trate, considerando el conjunto de los elementos que conforman dichos ecosistemas, así como las medidas preventivas, de mitigación y las demás necesarias para evitar y reducir al mínimo los efectos negativos sobre el ambiente” (SEMARNAT 2013).    

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En el 2014, se presentó la MIA del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México por parte del Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México S. A. de C. V para cumplir con lo que establece la LGEEPA. Dicha MIA establece en su capítulo IV y V la descripción del sistema ambiental regional y el señalamiento de las tendencias de desarrollo y deterioro de la región, así como la identificación, caracterización y evaluación de los impactos ambientales. En estos capítulos se describe el trabajo técnico que se realizó para declarar la situación actual de la flora y fauna que existe en el predio destinado para la construcción del megaproyecto aeroportuario, así como los impactos que dicho proyecto traerá para las especies que ahí habitan. Para el caso de las aves, se utilizó una metodología de muestreo que limita una obtención de registros más completa de la avifauna del lugar; además, se omitieron los datos que la CONABIO registró y publicó para el lago de Texcoco.

Según la MIA (GACM, 2014), en su página 190 del capítulo IV, el monitoreo de aves “se basa en la observación en un recorrido de 5 días en temporada de invierno con la técnica de recorrido en vehículo y a pie”. El resultado final del monitoreo fue de 74 especies con un total estimado de 65,594 individuos contabilizados en los cuerpos de agua del lago de Texcoco, de las cuales únicamente se reportó una preocupación menor respecto de cuatro especies (GACM, 2014). Complementando el estudio con una revisión bibliográfica de materiales de la CONABIO, se expone una tabla comparativa de las especies que esta Comisión tiene identificadas y los datos encontrados en el monitoreo, señalando la estacionalidad de estas aves. Esta información es la base de los planes de mitigación de los efectos negativos de la construcción de la infraestructura y el impacto de la destrucción del hábitat, en torno a lo cual se declara, en el capítulo V, que “todas las especies de aves se encuentran ampliamente representadas en los demás cuerpos de agua cercanos, por lo que en el caso de desecar el cuerpo de agua, tanto las especies residentes como migratorias se distribuirían en cuerpos de agua cercanos como el lago Nabor Carrillo, laguna recreativa, laguna Churubusco, Xalapango y laguna facultativa, entre otros” (GACM, 2014). 

La realidad es que la magnitud del proyecto y la zona de impacto requieren de un muestreo más amplio.

En este contexto, se infiere que es importante considerar a cuatro AICAs como zonas de impacto local y regional para el análisis de aves: lago de Texcoco, ciénega de Tláhuac, sur del valle de México y volcanes Iztaccíhuatl y Popocatépetl, ya que ahí hay especies residentes y migratorias de consideración. Para estas zonas la CONABIO registra 349 especies, de las cuales 233 tienen residencia en el territorio, 211 migran en invierno, 46 migran en verano y 29 son transitorias.

Además, hacer recorridos con un vehículo imposibilita el avistamiento de fauna, no sólo por la velocidad sino por el ruido que genera el vehículo, lo cual provoca la ausencia de las especies. La cantidad de días es insuficiente para poder obtener datos acerca de las especies que habitan en la zona, así como la época de muestreo y el polígono de investigación, pues representan sesgos informativos respecto a la diversidad biológica y los impactos ambientales a nivel regional. 

lago de texcoco medio ambiente

Asimismo, el listado de aves de la página 208 del muestreo con respecto a la información que tiene la CONABIO establece la estacionalidad de las aves, pero de muchas especies se plantean como indefinidos datos de los que sí tiene registro dicha Comisión. Aunado a eso, se evita anotar la categoría de protección en que se encuentran dichas especies; esto último genera controversia, al no reflejar claramente el estado de la población de las especies de las cuales ya se tiene una investigación previa. 

Según la NOM-059-SEMARNAT-2010, tres especies registradas en el lago se encuentran en la categoría de amenazadas (Botaurus lentiginosus, Rallus limícola y Geothlypis tolmiei). Las dos primeras especies residen en el centro del país, sobre todo en verano, temporalidad omitida en el muestreo. A la par, se deberían incluir cuatro especies más en esta categoría (Catharus frantzii, Tilmatura dupontii, Dendrortyx macroura y Picoides stricklandi), que se encuentran en las AICAs de la ciénega de Tláhuac, el sur del Valle de México y los volcanes Iztaccíhuatl y Popocatépetl, todas residentes del país y las dos últimas endémicas, es decir, que sólo se distribuyen en México.

El AICA de Texcoco tiene 11 especies bajo la categoría de protección especial, según la NOM 059-SEMARNAT-2010. La lista aumenta a 19 especies registradas por la CONABIO, que ya están en esta categoría dentro de las cuatro AICAs mencionadas. Hay que especificar que diez de estas especies migran en invierno, tres hacen migración en verano, 15 de ellas tienen un período de residencia y de éstas, ocho no migran y una es transitoria.

Asimismo, se omiten los datos de endemismo de las especies, mismos que tienen un alto grado de importancia para la conservación; es decir, son 56 especies para cuya protección no se formula ningún plan. Dentro de las cuatro AICAs, según los datos de la CONABIO, “existen ocho especies cuasiendémicas, 22 endémicas, 26 semiendémicas”. Tener especies endémicas implica la existencia de biomas únicos en México y que, además de expresar la riqueza biodiversa del país, dejan ver los retos de protección de los sistemas complejos que se forman por las relaciones de distintas especies que no se distribuyen en otro espacio territorial.

Los vacíos metodológicos que tiene la técnica de muestreo presente en la manifestación de impacto ambiental son claros. La omisión sobre las especies en alguna categoría de protección o endemismo y que serán afectadas negativamente (directa e indirectamente) con la construcción y puesta en marcha del aeropuerto, son aspectos graves que deben ser señalados. 

Al mismo tiempo, argumentando que las especies se movilizarán o se encuentran ampliamente representadas en otros cuerpos de agua del territorio, se busca minimizar la importancia del área para las aves acuáticas migratorias. Lo anterior no se resuelve con algún índice que calcule la capacidad de carga de los otros lagos para que las especies puedan subsistir o los efectos que esto tenga, es decir, qué tanto el ecosistema puede soportar a los organismos y al mismo tiempo mantener su productividad, adaptabilidad y capacidad de renovación hasta un límite determinado. 

En conclusión, la MIA presentada para el proyecto de la construcción del Aeropuerto de la Ciudad de México presenta vacíos metodológicos e informativos que son sustanciales para hacer un análisis completo del impacto que este proyecto puede tener a nivel ambiental. Según la SEMARNAT (2013), “el objetivo de la evaluación del impacto ambiental es la sustentabilidad, pero para que un proyecto sea sustentable debe considerar además de la factibilidad económica y el beneficio social, el aprovechamiento razonable de los recursos naturales”. Esta definición no contempla el respeto y protección de la biodiversidad que cohabita en el territorio mexicano y que permite que cada ser humano tenga uso de esos recursos, gracias al papel de cada especie, conceptualizadas todas económicamente como servicios ecosistémicos; esto da pie a que se acepten manifestaciones carentes de información relevante y a que la Secretaría se convierta en cómplice de los desastres ecológicos que estos megaproyectos ocasionan.

Estos vacíos, que son responsabilidad de todos los actores (técnicos, Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México, SEMARNAT), se interpretan como intencionales, ya que los encargados de hacer la investigación técnica son especialistas en el área y, por lo tanto, pueden limitar la cantidad de información para generar sesgos, y al ser éstos aprobados por la Secretaría, dan como resultado planes erróneos con graves consecuencias negativas para la biodiversidad. 

 

* Referencias:

Berlanga, H., H. Gómez de Silva, V.M. Vargas-Canales, V. Rodríguez-Contreras, L.A. Sánchez-González, R. Ortega-Álvarez y R. Calderón-Parra. 2015. Aves de México: Lista actualizada de especies y nombres comunes. CONABIO. Ciudad de México, México. 122 pp.

Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad. 2002. Criterios utilizados en la designación de AICAs. Recuperado el 03 de junio de 2017, de http://conabioweb.conabio.gob.mx/aicas/doctos/criterios-aicas.html.

Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad. 2004. Áreas de Importancia para la Conservación de Aves. Recuperado el 03 de junio de 2017, de http://conabioweb.conabio.gob.mx/aicas/doctos/aicas.html.

Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad. 2015. Áreas de Importancia para la Conservación de Aves. Recuperado el 04 de junio de 2017, de http://avesmx.conabio.gob.mx/AICA.html.

Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad. 2016. Convenio sobre la Diversidad Biológica. Recuperado de http://www.biodiversidad.gob.mx/planeta/internacional/cbd.html.

Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México. 2014. Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México: Manifestación de Impacto Ambiental Modalidad Regional. MIA-15EM2014V0044.

Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales. 2013. Impacto ambiental y tipos. Recuperado de http://www.semarnat.gob.mx/temas/gestion-ambiental/impacto-ambiental-y-tipos/definicion-y-objetivo.

México Sostenible
Autor: México Sostenible
Somos una organización de jóvenes comprometidos con la conservación de la riqueza natural y cultural del país. Integramos un equipo interdisciplinario capaz de analizar diferentes temas de la agenda ambiental, con el fin de generar acciones para fortalecer la capacidad de adaptación de las sociedades frente al cambio climático e incentivar su desarrollo sostenible.


¿Por qué la Ciudad de México se inunda cada vez más?

La Ciudad de México se inunda cada vez más y la razón tienen que ver con nuestras dinámicas urbanas. Podemos tomar responsabilidad sobre este hecho.

Los aztecas, cultura prehispánica que habitaba la zona donde ahora se encuentra la Ciudad de México, decidieron asentar su imperio en el antiguo Lago de Texcoco. Guiados por su mitología y religión; el lugar donde un águila devorara una serpiente, posada sobre un nopal, sería el lugar elegido por los dioses, donde fundarían su capital. De este modo, los aztecas se las ingeniaron para erigir una ciudad sobre un lago; inventaron diversos sistemas para expandir los suelos y la tierra de cultivo, además de un albarradón, construido por Nezahualcóyotl para evitar que los lagos se desbordaran durante las lluvias.

Gracias a esto, la ciudad prosperó de una manera impresionante; sin embargo su apogeo culminó con la llegada de los españoles y desde entonces, con la progresiva desaparición de dichos lagos, la Ciudad de México comenzó a sufrir los estragos de las inundaciones. Posteriormente, con el crecimiento y urbanización de la ciudad, se fue perdiendo la capacidad del suelo para filtrar el agua hacia capas profundas de la tierra. A lo largo de la historia de la ciudad, se tiene registro de diversos desastres a los que se enfrentó la ciudad. Algunos catastróficos, como la inundación de 1629.

Desde 1975, la ciudad cuenta con un sistema que capta el agua de lluvia y la dirige a otros sitios para evitar inundaciones, sin embargo éstas no han desaparecido, de hecho, parecen empeorar cada vez más. Como ejemplo tenemos también las lluvias más recientes. Al analizar lo anterior podemos darnos cuenta  de que el uso desmedido de los recursos, la explotación de suelos y el desinterés de la población tienen como consecuencia estos desastres. La acumulación de basura también tiene un papel importante en esto. Cada día en la ciudad se generan 13 toneladas de basura en la capital, según datos del INEGI. Pero debemos recordar que también gran parte de los desechos terminan en la calle y eventualmente su destino son los sistemas de desagüe.

De este modo, podemos ver que el problema tiene dos causas directas; la deforestación y urbanización y la generación de basura que bloquea los sistemas pensados para mitigar estos efectos; ambos causados por el humano. Entonces debemos reconocer que somos responsables de ello y tomar cartas en el asunto. Si expandimos un poco nuestro panorama, podremos ver que las lluvias e inundaciones ahora son un problema frecuente y más grave en diversas ciudades de todo el mundo, por lo que debemos empezar a poner de nuestra parte para frenar esta problemática.

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*Imagen principal: Esparta Palma – flickr / Creative Commons

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Aerotrópolis, un cheque en blanco firmado por SEMARNAT

Es una idea atroz construir el Nuevo Aeropuerto sobre la única esperanza que tenemos en esta metrópolis de tener una seguridad hídrica a mediano y a largo plazo. Una vez instalado el aeropuerto y su Aerotrópolis, todos sabemos a quién se le va a dar prioridad sobre el uso de agua potable.

La Aerotrópolis  es una zona urbanizable de 375 hectáreas (3,750,000 m2  ó 750 campos de fútbol de 50 x100 m) que colinda con el Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (#NAICM). La único que sabemos sobre esta Nueva Santa Fé-Texcoco es que “ofrecerá oportunidades de desarrollo para bienes raíces comerciales de clase mundial para atender a los viajeros… la ubicación estratégica de desarrollos comerciales, parques empresariales y zonas de libre comercio…” (1).

El Nuevo Aeropuerto se enaltece de su sustentabilidad, pero si analizamos a detalle, la Manifestación de Impacto Ambiental dice, con respecto al uso de agua, que: “… el diseño de las instalaciones contempla reducir el consumo de agua potable en un 70% con respecto a lo observado en el aeropuerto actual de la Ciudad de México” 1. Ellos aseguran que lo lograrán mediante el uso de agua no potable o reciclada y de baños de bajo consumo.  Sin embargo, todas las cifras y estimaciones de uso y aprovechamiento de agua “no incluyen el desarrollo de la Aerotrópolis” (1).  

Esta omisión deliberada de información es gravísima, ya que se estima que en la Aerotrópolis trabajarán al menos 180,000 personas de manera regular. Si el proyecto contemplara el uso de agua de esta Nueva Santa Fe-Texcoco cambiaría por completo la estimación anual del uso del agua y todo su discurso “greenwash-sustentable” se vendría abajo. La Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad estima que el uso de agua de esta nueva ciudad será de aproximadamente 23 millones de metros cúbicos al año (2). 

¿Qué dice la SEMARNAT al respecto?  Hace caso omiso de este evidente engaño y se limita a decir que “la CONAGUA lo proveerá del suministro necesario de agua potable de todas sus fases de desarrollo”  (3). En resumen, todo el  proyecto, incluyendo el aeropuerto y la Aerotrópolis estarán conectados a la Red Municipal de Agua Potable, una red que se encuentra sumamente explotada. La SEMARANT aprobó el desarrollo de esta ciudad sin ni siquiera considerar escenarios hídricos que permitan evaluar la disponibilidad de agua potable, poniendo así en gravísimo riesgo a las poblaciones vecinas.

Es una idea atroz construir el Nuevo Aeropuerto sobre la única esperanza que tenemos en esta metrópolis de tener una seguridad hídrica a mediano y a largo plazo. De llevarse a cabo este capricho, una vez instalado el aeropuerto y su Aerotrópolis, todos sabemos a quién se le va a dar prioridad sobre el uso de agua potable.

De manera degenerada, la consultoría que hizo la Manifestación de Impacto Ambiental (la empresa de Rodolfo Lacy (4), actual Subsecretario de la SEMARNAT, en conjunto con el Colegio de Biólogos de México, que nadie sabe de dónde sacó lo de colegio y lo de biólogos) no contempló ninguno de los impactos de la Aerotrópolis. Sin embargo, la Aerotrópolis sí es parte del proyecto. Por lo tanto, la SEMARNAT, al aprobar el proyecto, firmó un cheque en blanco para la construcción de la Aerotrópolis. Así, se podrá construir a conveniencia sin evaluación de impactos ni de viabilidad.  

 

Publicado en Animal Político

 

Twitter del autor: @FerCordovaTapia

Fernando Córdova Tapia es Candidato a Doctor en Ciencias por la UNAM, coordinador del Grupo de Análisis de Manifestaciones de Impacto Ambiental de la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad (GAMIA/UCCS) y coordinador académico del Laboratorio de Restauración Ecológica del IBUNAM.

Referencias

(1) Manifestación de Impacto Ambiental del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México. MIA-15EM2014V0044.  http://bit.ly/1PWvE8Q

(2) GAMIA-UCCS. Análisis del resolutivo SGPA/DGIRA/DG/09965 del proyecto “Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México” MIA-15EM2014V0044.  http://bit.ly/1K0OfyD

 

(3) Resolutivo SGPA/DGIRA/DG/09965. http://bit.ly/1FvTYgi

 

(4) Acta Constitutiva de Especialistas Ambientales S.A. de C.V., Anexos de la MIA-15EM2014V0044

 

Autor: Fernando Córdova Tapia