En algún momento de la historia se sembró en el imaginario la idea de que el cielo más valioso es el azul. Esos días sin nubes y con el sol resplandeciendo se asocian a estados de ánimo positivos y, tal vez por eso, son los más deseados. El problema es que estos excluyen, por definición, una presencia fundamental en nuestra vida: las nubes.

Por fortuna hay también quienes consideramos que un cielo tomado por nubes es inigualable. Su riqueza emocional y desorden cambiante acompañan a la psique del observador: lo remiten a la impermanencia y masajean su imaginación.  No, las nubes no necesariamente inducen un ánimo sonriente, pero sí estados sugerentes, refractantes. Además, cumplen una función práctica fundamental: nos ayudan a leer el clima.

Por lo anterior, quizá no debiera sorprendernos que exista una iniciativa internacional abocada a exaltar la existencia de las nubes. 

La Cloud Appreciation Society (Sociedad para la Apreciación de las Nubes)

La Cloud Appreciation Society se fundó en 2005 en Reino Unido. Esta organización reúne a adoradores de las nubes alrededor del mundo y funge como plataforma de difusión y deleite. Por ejemplo, su sitio de internet aloja un monumental archivo colaborativo de fotografías de nubes, así como un repositorio de información multimedia (bibliografía, documentales, poemas y registros varios). También, organiza excursiones para apreciar diversos fenómenos meteorológicos y, si quieres artilugios nubosos, los puedes encontrar en su tienda. 

Si bien su actividad e identidad son en sí loables, tal vez lo más importante de la existencia de esta organización es amplifica una invitación simple: necesitamos volver a mirar las nubes. Solo eso. Y aunque para muchos este llamado sonará infantil, en realidad podría tener implicaciones fundamentales: entre otras, ayudarnos a reimaginar nuestra relación con la naturaleza y sensibilizarnos frente al entorno.

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Manifiesto de la Cloud Appreciation Society:

Creemos que las nubes son injustamente difamadas y que la vida sería infinitamente más pobre sin ellas. 

Consideramos que son la poesía de la naturaleza, y el más igualitario de sus despliegues, ya que todos pueden tener una vista fantástica de ellas.

Prometemos combatir el “pensamiento cielo azul” dondequiera que lo hallemos. La vida sería aburrida si todos los días observáramos la monotonía de un cielo sin nubes.

Queremos recordarle a las personas que las nubes son expresiones del estado de ánimo de las atmósfera, que pueden leerse tal como las expresiones faciales de una persona. 

Creemos que las nubes son para los soñadores y que su contemplación nutre el alma. De hecho, todo aquel que contemple las figuras que forman las nubes, ahorrará dinero en consultas de psicoanálisis. 

Así pues, le decimos a todo aquel dispuesto a escuchar:

mira hacia arriba, maravíllate con la efímera belleza y recuerda siempre vivir una vida con la cabeza en las nubes. 

¿En qué momento dejaste de mirar las nubes?

Hace poco publicamos una nota sobre la invisibilidad que han adquirido para muchos de nosotros las plantas, incluso las que nos rodean; de hecho esta “condición” ya tiene nombre “ceguera a las plantas” (plant blindness). La mayoría de nosotros ignoramos sus nombres y, ya con un síntoma más severo, rara vez registramos su presencia de manera consciente. Pues algo muy similar, y aún más acentuado, ha ocurrido en nuestra relación con las nubes.

Algunas preguntas para dimensionar nuestra lejanía con este ingrediente meteorológico…

¿Hace cuánto que no dedicas unos instantes a mirar conscientemente las nubes? ¿Puedes distinguir un tipo de nube de otro? ¿Sabes que nos dicen sobre el clima? ¿Crees que las nubes son irrelevantes? ¿Crees que tú que tus aspiraciones son más importantes que las nubes?

¿Por qué no intentas volver a mirarlas?