Cada vez hay menos niños jugando en la naturaleza. Sentir el pasto, construir castillos de lodo o descubrir qué hay debajo de las rocas son actividades menos frecuentes en la actualidad

Ahora, los niños pasan horas frente al televisor o detrás de la pantalla de un teléfono celular o una tableta. La emoción por mancharse las manos con tierra está cerca de perderse y con ella, diversas habilidades, lo cual podría conducir a desarrollar el trastorno por déficit de la naturaleza.

 

¿Qué es el trastorno por déficit de la naturaleza?

En primer lugar, este término no obedece a un diagnóstico médico. En realidad, el escritor americano Richard Lou decidió acuñar esta frase para explicar uno de los mayores problemas de las sociedades modernas: el alejamiento de la naturaleza.

La constante urbanización de áreas verdes, los avances tecnológicos, las redes sociales y otros factores, engrandecen cada vez más la brecha entre los seres humanos y la naturaleza. Pocos son los que permanecen en constante conexión con las plantas, los que disfrutan del silencio de los bosques o de la tierra con los pies descalzos.

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Hay tantas cosas que nos apartan de la naturaleza, que es muy fácil olvidar lo que ganamos cuando estamos en contacto con ella. Sin embargo, las pérdidas son mayores cuando evitamos este reencuentro, y es mucho peor cuando ni siquiera se da esta unión.

El movimiento New Nature busca que niños de todas las edades conecten o vuelvan a conectar con la naturaleza. La clave está en tener en cuenta los beneficios de experimentar al aire libre para nuestra salud.

Es posible que como adultos decidamos no vivir esa conexión, pero los niños pierden mucho si no llegan a convivir suficientemente con la naturaleza. Un estudio publicado en ResearchGate en 2008 afirma que la falta de actividades al aire libre está directamente relacionada con la disminución de vitamina D.

Si los niños no cuentan con suficiente vitamina D, la cual se produce gracias a la exposición al sol, los huesos o los dientes pueden verse afectados. Además de que esta vitamina protege el organismo de enfermedades como la diabetes tipo 1.

“El tiempo en la naturaleza no es tiempo libre; es una inversión esencial en la salud de nuestros hijos (y también, por cierto, en la nuestra).” (Richard Lou)

En 2013, en otro estudio realizado al noroeste de China se analizó la asociación de la existencia de áreas verdes cerca de los niños y el desarrollo del trastorno por déficit de atención e hiperactividad. Los resultados mostraron que la accesibilidad a las áreas al aire libre o verdes tenía una incidencia en el comportamiento de los niños.

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¿Cómo reconectar con lo verde?

La naturaleza se ha vuelto, con el paso del tiempo, menos accesible. No obstante, esta problemática tiene una solución. Más allá de salir al patio a tomar un poco de sol, busca actividades que involucren más a tus hijos con su entorno.

Visita los bosques y enséñales las plantas, que las huelan o las toquen. Tal vez podrías organizar una escapada de campamento que le permita a toda la familia sumergir los pies en agua helada, o plantar algunas flores en el jardín.

Formas hay muchas, la cuestión es buscar y hacerlo. Puede ser difícil volver a conectar con la naturaleza cuando nuestra propia rutina social nos quita del panorama las posibilidades más cercanas. Pero, con un poco más de ímpetu, podemos hacer que los niños disfruten de la naturaleza. 

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Trepar árboles, incluso a pesar de los aparentes riesgos, es una de las actividades básicas a las que todo niño y niña debe tener derecho

 

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