En una tarde cuando paseaba por una ruidosa ciudad, los sonidos de las aves empaparon mis oídos con una melodía natural. Creía que sólo en las selvas tropicales, los bosques o los campos abiertos se gozaba de la presencia de los animales. Pero las aves parecen disfrutar de su estancia en la ciudad otorgándonos maravillosos espectáculos sonoros y visuales.

Esa tarde, el sonido provenía de una colonia de aves que se resguardaba en una fila de árboles que separaba los sentidos de una calle (todo esto en medio del ruido de la ciudad). El canto era tan fuerte que me sorprendió la disposición de las aves para hacernos notar su presencia.

Algo parecido le ocurrió a Jarbas Agnelli, director de cine y músico, cuando una parvada de pájaros decidió posarse en cables de luz formando lo que sería una perfecta partitura con sus respectivas notas musicales.

El músico tomó una fotografía de ese maravilloso instante entre la naturaleza y la ciudad para convertirlo en música. La melodía resultante fue una deliciosa y magnífica composición de pájaros en los cables. Era de esperarse que Jarbas hiciera algunos cambios para que esta postura natural de las aves funcionara como una melodía agradable para el oído. Pero la esencia de la canción sigue intacta: pájaros componiendo.

 

Observa las aves de tu alrededor (o la naturaleza) 

En ocasiones la naturaleza desea impresionarnos mientras recorremos nuestra rutina diaria. Sólo es necesario poner un poco de atención, escuchar y observar lo que nos rodea para dejarnos sorprender por su canto o sus coreografías masivas.

La próxima vez que te encuentres caminando por la ciudad, abre bien los sentidos. Ahí afuera puede haber miles de animales haciendo cosas extraordinarias, dispuestos a darte inspiración. Y puede ocurrir que sólo entonces, cuando los mires, te regocijes en su belleza espectacular.

 

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