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Pirámide de Ball, una sobreviviente del continente perdido Zelandia

Por: Ecoo sfera20 de junio de 2022

La historia geológica es un misterio en sí misma, pues a través de las tantas transformaciones que ha sufrido el planeta se han perdido grandes cantidades de información sobre el pasado. Sin embargo, de vez en cuando resurge una pista que nos habla sobre los tesoros perdidos, ese es el caso de la pirámide de Ball que es hasta ahora, la estaca volcánica más alta de todo el mundo y la confirmación de que alguna vez existió Zelandia, un continente perdido en las profundidades del océano.

En una de sus expediciones por las aguas abiertas del océano en 1788, el teniente de la Royal Navy, Henry Lidgbird Ball, encontró una roca perdida de un tamaño sumamente grande. Una formación natural en forma de pirámide se alzaba por encima de la superficie marina y dejó asombrado a su descubridor. Entonces se pensó que semejante formación tan alejada de tierra firme no podría albergar vida terrestre, pero eso cambió recientemente cuando en 2001 los investigadores descubrieron el resurgimiento de la vida en ella.

Ubicada a 23 kilómetros al este de la isla de Lorde Howe en el Océano Pacífico, entre Australia y Nueva Zelanda, la pirámide de Ball se eleva a unos 550 metros sobre la superficie del agua. Pero eso es tan sólo lo que el ojo humano alcanza a observar sobre la maravilla natural que, en realidad se extiende por 1 kilómetro desde la base del fondo del océano, hasta su punta más alta en el aire. Además, tiene un grosor de 300 metros que la vuelven una roca sólida que ha sobrevivido al pasar de los millones de años desde que se formara. Son precisamente sus dimensiones tan asombrosas las que la convierten en la pila volcánica más grande de todo el mundo.

El resurgimiento de la vida en medio del océano

Después de su descubrimiento muchos han mostrado su interés por visitar el extraño lugar desolado, pero no fue hasta 1882 que el primer hombre pisara sus rocas y luego de esto surgieron los deseos por conquistar su punto más alto. En 1964 un grupo de exploradores viajó hasta la pirámide Ball para intentar llegar hasta la cima y aunque no lo lograron debido a las inclemencias del clima, en su camino encontraron un cadáver de un insecto de palo de la Isla Lorde Howe (Dryococelus australis).

*Dryococelus australis. Créditos: André Mursch.

El descubrimiento sorprendió a los biólogos por muchas razones, en primer lugar el insecto se creía extinto hacía más de 70 años, además no se trata de un artrópodo que posea alas para volar. Aunado a todo esto, se creía que el sitio completamente aislado, desolado y tan alejado de tierra firme, no podría albergar vida. Por esta razón se buscaron ejemplares vivos sin resultados y el asunto quedó en el olvido.

Pero en 2001, los científicos encontraron una colonia de los gigantescos insectos palo viviendo debajo de un arbusto de la pirámide Ball a treinta metros de altura. Extrañamente los insectos encontraron la forma de llegar hasta aquella desolada región y sobrevivieron a las inclemencias del clima.

Desde entonces se sigue buscando vida en la pila volcánica más grande del mundo, pero únicamente se han encontrado 27 ejemplares de insectos palo de la Isla de Lord Howe y los investigadores todavía no se explican por qué. Sin embargo, el hallazgo trajo de vuelta al extraño animal que ahora está siendo criado en cautiverio para preservar su especie.


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