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NATURA

Un orgulloso pez payaso mirando a sus cientos de hijitos

Cuando se trata del cuidado de los pequeños, a menudo lo relacionamos a pequeños grupos de crías, no obstante, la naturaleza es tan vasta que existen miles de comportamientos que salen de lo convencional. Los peces payaso son uno de esos animales que desafían la comprensión sobre lo que es convencional, pues los padres orgullosamente se encargan de cuidar a sus cientos de hijos desde que son prácticamente del tamaño de partículas.

*Créditos: Seungchul Yang

Lo más impresionante es que el proceso de reproducción de los peces payaso es muy distinto del que comúnmente practican otras especies. Podría decirse que dentro de los peces payaso no existen los pares como tal, ya que los peces nacen siendo hermafroditas protándricos, lo que significa que desde su nacimiento poseen tanto órganos masculinos como femeninos. En un inicio todos son machos, pero si la situación lo requiere pueden transicionar hacia convertirse en hembras.

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La anemona perfecta

El ritual sagrado de la reproducción comienza eligiendo la anémona perfecta para fungir como nido de los pequeños. Son las hembras dominantes las que mandan dentro de las anémonas y cuando alguna de ellas muere, el macho que la acompaña se convertirá en hembra para ocupar dicho lugar y sustituirá a su compañero con otro macho más pequeño.

La elección de la anémona es esencial para la reproducción de estos peces de colores extraordinarios. Tanto la hembra como el macho comienzan por acicalar la anémona o el coral elegidos para dejarlo impoluto de cualquier vulnerabilidad para los futuros peces. Suelen morderla para limpiarla de agentes peligrosos y también para darle la forma necesaria para que los pequeños peces estén a salvo.

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El tipo de fertilización de este tipo de peces es externa, por lo que una vez que el hogar está listo, la hembra desova sobra los tentáculos de la anémona y el macho va detrás de ella fertilizando los huevecillos. Según los biólogos, los huevos que se adhieren a los tentáculos de anémona, oscilan entre los 300 y los 500. Mismos que tardarán cerca de diez días para eclosionar y finalmente convertirse en alevines, que es el término dado a los peces de muy corta edad que acaban de romper su huevo.

Existe una gran conexión entre padres e hijos

Los padres suelen ser muy sobreprotectores e incluso no tendrán ningún reparo en ayudar a sus pequeños a nacer en caso de que alguno de ellos no encuentre las fuerzas para romper su huevo. Es por esto que en más de una ocasión, los fotógrafos de la vida subacuática han logrado captar impresionantes instantáneas de peces payaso mirando de frente a sus cientos de hijos.

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*Créditos: David Doubilet

Pero aunque existe una gran conexión entre padres e hijos que se traduce en una gran sobreprotección por parte de los primeros, la naturaleza siempre tira hacia la supervivencia y los pequeños tan sólo necesitarán siete días para independizarse y comenzar a formar sus propios grupos de peces payaso.

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