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NATURA

No es tu imaginación, los perros pueden guardar rencor

Comúnmente se piensa que la tolerancia de los perros ha superado a la de sus parientes cercanos, los lobos. Se cree que la domesticación ha traído una mayor tranquilidad de los perros frente a la que podrían mostrar los lobos. Sin embargo, los científicos del comportamiento animal no están muy seguros y pusieron a prueba a los cánidos para comprobar sus comportamientos luego de una riña entre ejemplares de la misma especie. Resulta que los perros han perdido la capacidad de reconciliación y por el contrario, guardan rencor.

Cooperación y supervivencia

Se espera que las especies que dependen ampliamente de la cooperación entre ejemplares, tengan la capacidad de reconciliación mucho más desarrollada que otros animales solitarios. En ese sentido, se sabe que los lobos pese a que enfrentan conflictos entre miembros de la manada, pueden fácilmente llegar a la conciliación para continuar con su trabajo en equipo. Por el contrario, en especies donde la cooperación no es la piedra angular de la supervivencia, se ha visto que la reconciliación puede no existir inmediatamente. Pero, ¿qué pasa con las especies que evolucionaron a partir de la selección artificial?

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Para conocer más a fondo la influencia de factores externos dentro del comportamiento de las especies, investigadores del Instituto Konrad Lorenz de Etología de la Universidad de Viena, pusieron a prueba las habilidades de reconciliación tanto de perros como de un grupo de lobos salvajes. Hay que recordar que los perros han estado al lado del hombre desde hace decenas de miles de años. Se cree que entre 27 mil y 40 mil años atrás comenzó la domesticación de los lobos, que terminó por arrojar especies de perros.

Han perdido la capacidad de reconciliación

Justamente estos miles de años al lado del hombre, han ocasionado que los perros pierdan la capacidad de reconciliación inmediata y por ello se dice que guardan rencor. Aunque claro que no se trata de un rencor entendido desde el comportamiento humano.

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Para comprobar esta hipótesis, los investigadores observaron el comportamiento de un grupo de perros desconocidos entre sí, así como también entre un grupo de lobos que se vieron por primera vez. Encontraron que el no conocerse, genero un mayor número de conflictos entre lobos. En promedio se generó un conflicto por hora durante el tiempo que estuvieron juntos. Sin embargo, los combates tendieron a ser efímeros e inmediatamente después de estos, se generó una reconciliación entre los miembros del grupo.

En cambio, con los perros ocurrió algo completamente distinto. Los enfrentamientos se generaron sólo ocasionalmente, es decir con menor frecuencia, sin embargo, se observaron enfrentamientos con mayor crudeza que los de los lobos. Además, tras los conflictos no hubo una reconciliación inmediata, los perros involucrados en el enfrentamiento, se evitaron mutuamente durante algún tiempo.

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Parece que pese a que los perros siguen siendo animales gregarios, es decir que viven en manada, su estancia con los humanos los ha separado un poco de los suyos, perdiendo con esto la capacidad de cooperación entre iguales. Así que la próxima vez que parezca que su perro no está conforme tras una pelea, no es su imaginación, realmente se comportan de esta manera.

Referencias: Cafazzo, S. The effect of domestication on post-conflict management: wolves reconcile while dogs avoid each other. The Royal Society, DOI

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