¿Está nuestra civilización derrumbándose?

– Hay suficientes indicios para considerarlo.

¿Esto significaría el fin de todo?

– No; en realidad es un proceso en el que el mundo “tal como lo conocemos” habría terminado su ciclo. Por suerte, muchos elementos nos trascienden como especie y, aún más, como civilización.  

¿Qué vendría después?

– No lo sabemos…

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Si estás leyendo esto hay buenas probabilidades de que estés vivo. Si lo estás, quizá llegó el momento de hacerte preguntas como las anteriores. En realidad las cosas están como siempre cambiando. Pero la aceleración de este cambio ubicuo, aunada a señales distópicas varias –cambio climático, desatino para encontrar formas justas y sustentables, o el desmoronamiento de nuestra construcción del mundo (sistema económico, sexualidad, estilos de vida)–, sugiere un punto de quiebre cercano.

El colapso de una civilización no es necesariamente algo malo ni mucho menos trágico. De hecho, y aunque también se antojaría haber forjado una trayectoria más digna como especie, pareciera corresponder al ritmo más natural de todos: el ciclo. Este colapso obviamente no ocurrirá en un instante preciso, sino que será un proceso –en el cual por cierto llevamos ya quizá unos años inmersos.

Lo interesante es que mientras una civilización termina, simultáneamente se va formando otra, y que tal vez podamos incidir en el diseño del porvenir. ¿Cómo? Con el tino y la suerte para manejar de forma consciente la materia prima de nuestra realidad: las narrativas que la conforman.

Por cierto, quizá nuestro mejor aliado en este proceso sea la naturaleza. A fin de cuentas, el maltrato que le hemos propinado y nuestro distanciamiento frente a ella son quizá el mayor distintivo de nuestro pulso civilizatorio. Cambiar radicalmente nuestra relación con la naturaleza pareciera un sendero ideal para comenzar a reimaginar la realidad.   

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The syntactical nature of reality, the real secret of magic, is that the world is made of words.

And if you know the words that the world is made of, you can make of it whatever you wish.

Terence McKenna

Todo grupo humano (desde una pareja hasta a una civilización) pareciera depender de un ingrediente básico para cohesionarse: las historias que se narra a sí mismo y, en particular, los mitos que se comparten entre sus integrantes. Considerando esto, ¿qué tal si jugáramos a reemplazar esas narrativas que han sostenido hasta ahora “nuestra realidad”?  

Eso es justo lo que pretende una tribu literaria y artística, llamada The Dark Mountain Project. Se trata de un movimiento creativo que invita a la poscultura: ir más allá de nuestra construcción de la realidad cultural para propulsar, mediante narrativas alternativas, el siguiente episodio de la historia humana (en caso de que haya uno).  

Para tomar conciencia de este proceso y coquetear con la posibilidad de modelarlo, TDMP advierte un requisito inicial: descivilizarnos. Es decir, diluir los mitos que hasta ahora rigieron nuestro código de realidad, y reemplazarlos por una nueva mitología y sus respectivas historias

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The end of the human race will be that

it will eventually die of civilisation.

Ralph Waldo Emerson

Al final de su manifiesto publicado en 2009 (que puedes leer completo aquí), The Dark Mountain Project incluye sus “8 principios para descivilizarte”. A continuación se los comparto, con la esperanza de poner en la mesa del imaginario –idealmente al borde de la misma– esta excitante posibilidad de refundar nuestros mitos y códigos, para asir lo que estos ingleses llaman una “esperanza más allá de la esperanza”. 

1. Vivimos una era de deterioro social, económico y ecológico. En todo nuestro alrededor hay señales que apuntan a que nuestro estilo de vida está pasando por completo a la historia. Enfrentaremos esta realidad con honestidad y aprenderemos a vivir con ella.

2. Rechazamos la fe en que la actual crisis convergente puede reducirse a un conjunto de problemas que requiere soluciones tecnológicas y políticas.

3. Consideramos que la raíz de esta crisis yace en las historias que nos hemos contado a nosotros mismos. Pretendemos cuestionar esas historias que apuntalan nuestra civilización: el mito de progreso, el mito de la centralidad humana, y el mito de nuestra separación de la naturaleza. Estos mitos resultan aún más peligrosos por el hecho de que hemos olvidado que son mitos.

4. Reafirmaremos el papel de la narrativa como algo más que simple entretenimiento. Es a través de las historias que tejemos la realidad.

5. Los humanos no somos el fin ni propósito del planeta. Nuestro arte comenzará con el intento de salir de la burbuja humana. A través de la atención minuciosa, nos reconectaremos con el mundo no humano.

6. Celebraremos la escritura y el arte que se encuentren enraizados en un sentido de tiempo y de espacio. Nuestra literatura ha estado dominada durante ya demasiado tiempo por aquellos que habitan las ciudadelas cosmopolitas.

7. No nos perderemos en la elaboración de teorías ni ideologías. Nuestras palabras serán elementales. Escribimos con tierra bajo las uñas.

8. El fin del mundo como lo conocemos no es el fin del mundo en sí. Juntos, encontraremos la esperanza más allá de la esperanza, y esos senderos que llevan al mundo desconocido que nos espera.

 

* Imágenes: 1-3) The Dark Mountain Project; 4) Becoming Animal