Crear nuevas historias para tejer una nueva realidad (y 8 principios para (des)civilizarte)

Mientras nuestra civilización termina de desmoronarse, sería bueno comenzar a imaginar las narrativas que servirán de materia prima para levantar el siguiente episodio de nuestra historia (aun sin nosotros).

¿Está nuestra civilización derrumbándose?

– Hay suficientes indicios para considerarlo.

¿Esto significaría el fin de todo?

– No; en realidad es un proceso en el que el mundo “tal como lo conocemos” habría terminado su ciclo. Pero hay muchísimos elementos que nos trascienden como especie y, aún más, que no dependen de nuestra civilización y modelo de pensamiento.  

¿Qué vendría después?

– No lo sabemos…

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Si estás leyendo esto hay buenas probabilidades de que estés vivo, y si lo estás, quizá llegó el momento de hacerte preguntas como las anteriores. En realidad las cosas están, como siempre, cambiando; pero la aceleración de este cambio ubicuo, aunada a señales distópicas varias –cambio climático, desatino para encontrar formas justas y sustentables, o el desmoronamiento de coordenadas fundamentales en nuestra construcción del mundo (sistema económico, sexualidad, estilos de vida)–, sugiere un punto de quiebre cercano.

El colapso de una civilización no es necesariamente algo malo ni, mucho menos, trágico. De hecho, y aunque también se antojaría haber forjado una historia más digna a nuestro paso por este mundo, pareciera corresponder al ritmo más natural de todos: el ciclo. Esto, el colapso, obviamente no ocurrirá en un instante preciso; será un proceso en el cual probablemente llevamos ya unos años inmersos. Lo interesante es que mientras una civilización termina, simultáneamente se va formando otra, y tal vez podamos incidir en el diseño de lo que venga. ¿Cómo? Con el tino y la suerte para manejar de forma consciente la materia prima de nuestra realidad: las narrativas que la conforman.

Por cierto, quizá nuestro mejor aliado en este proceso sea la naturaleza. A fin de cuentas, el maltrato que le hemos propinado y nuestro distanciamiento frente a ella son quizá el mayor distintivo de nuestro pulso civilizatorio. Cambiar radicalmente nuestra relación con la naturaleza pareciera un sendero ideal para comenzar a reimaginar la realidad.   

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The syntactical nature of reality, the real secret of magic,

is that the world is made of words.

And if you know the words that the world is made of,

you can make of it whatever you wish.

Terence McKenna

Todo grupo humano (desde una pareja hasta a una civilización) pareciera depender de un ingrediente básico para cohesionarse: las historias que se narra a sí mismo y, en particular, los mitos que se comparten entre sus integrantes. Considerando esto, ¿qué tal si jugáramos a reemplazar esas narrativas que han sostenido hasta ahora “nuestra realidad”, para participar en diseñar lo que esté por venir?  

Eso es justo lo que pretende una tribu literaria y artística, llamada The Dark Mountain Project. Se trata de un movimiento creativo que invita a la poscultura: ir más allá de nuestra construcción de la realidad cultural para propulsar, mediante narrativas alternativas, el siguiente episodio de la historia humana (en caso de que haya uno).  

Para tomar conciencia de este proceso y coquetear con la posibilidad de modelarlo, TDMP advierte un requisito inicial: descivilizarnos. Es decir, diluir los mitos que hasta ahora rigieron nuestro código de realidad, y reemplazarlos por una nueva mitología y sus respectivas historias

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The end of the human race will be that

it will eventually die of civilisation.

Ralph Waldo Emerson

Al final de su manifiesto publicado en 2009 (que puedes leer completo aquí), The Dark Mountain Project incluye sus “8 principios para descivilizarte”. A continuación se los comparto con la esperanza de poner en la mesa del imaginario –idealmente al borde de la misma– esta excitante posibilidad de refundar nuestros mitos y códigos, para asir lo que estos ingleses llaman una “esperanza más allá de la esperanza”. 

1. Vivimos una era de deterioro social, económico y ecológico. En todo nuestro alrededor hay señales que apuntan a que nuestro estilo de vida está pasando por completo a la historia. Enfrentaremos esta realidad con honestidad y aprenderemos a vivir con ella.

2. Rechazamos la fe en que la actual crisis convergente puede reducirse a un conjunto de problemas que requiere soluciones tecnológicas y políticas.

3. Consideramos que la raíz de esta crisis yace en las historias que nos hemos contado a nosotros mismos. Pretendemos cuestionar esas historias que apuntalan nuestra civilización: el mito de progreso, el mito de la centralidad humana, y el mito de nuestra separación de la naturaleza. Estos mitos resultan aún más peligrosos por el hecho de que hemos olvidado que son mitos.

4. Reafirmaremos el papel de la narrativa como algo más que simple entretenimiento. Es a través de las historias que tejemos la realidad.

5. Los humanos no somos el fin ni propósito del planeta. Nuestro arte comenzará con el intento de salir de la burbuja humana. A través de la atención minuciosa, nos reconectaremos con el mundo no humano.

6. Celebraremos la escritura y el arte que se encuentren enraizados en un sentido de tiempo y de espacio. Nuestra literatura ha estado dominada durante ya demasiado tiempo por aquellos que habitan las ciudadelas cosmopolitas.

7. No nos perderemos en la elaboración de teorías ni ideologías. Nuestras palabras serán elementales. Escribimos con tierra bajo las uñas.

8. El fin del mundo como lo conocemos no es el fin del mundo en sí. Juntos, encontraremos la esperanza más allá de la esperanza, y esos senderos que llevan al mundo desconocido que nos espera.

 

* Imágenes: 1-3) The Dark Mountain Project; 4) Becoming Animal

Javier Barros del Villar
Autor: Javier Barros del Villar
Editor digital. Toma té.


La intuición como señal de mayor inteligencia

¿Cómo resuelves los retos que te presenta la vida? Si lo haces con más intuición, quizá seas más inteligente.

Para algunos científicos, la intuición podría ser la forma más elevada de inteligencia. Por supuesto, la inteligencia no es algo que pueda determinarse fácilmente, pues está compuesta de diversos elementos. Para muchos, no obstante, lo más importante es la capacidad de razonar. Pero usar la intuición, aunque ésta sea una forma preconsciente de entender las cosas, puede ser mucho más poderoso que usar la razón. 

Pero antes, ¿qué es la intuición?

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Esta habilidad es regulada por la red neuronal preconsciente y es, básicamente, lo que nos permite sobrevivir. Gracias a la intuición podemos hacer las cosas más mundanas sin tener que razonarlas hasta sus ultimas consecuencias, como lo puede ser caminar o abrir una puerta.

Pero además, este instinto regula nuestro entendimiento de la realidad, actuando como un filtro entre la información y nuestro cerebro. Es así que la intuición nos ayuda a distinguir entre lo verdadero y lo falso, y como puede darnos pistas sobre lo que es mejor para nosotros en un momento dado.

El director del Max Planck Institute for Human Development, Gerd Gigerenzer, quien además es autor del libro Gut Feelings: The Intelligence of the Unconscious, piensa que son estas características las que hacen de la intuición la forma más elevada de inteligencia. Según contó para Forbes, él mismo es al mismo tiempo racional e intuitivo.

En mi trabajo científico, tengo corazonadas. No puedo siempre explicar por qué creo que un camino es el camino correcto, pero tengo que confiar en ello y seguir adelante. También tengo la habilidad de corroborar estas corazonadas y averiguar de qué se tratan. Esa es la parte científica.

Como la intuición es lo que ha llevado a este psicólogo a realizar sus mayores aportes al mundo de la ciencia, no duda en catalogarla como una forma de inteligencia. Y más aún, como la más elevada. Y es que, según Gigerenzer, la intuición promueve un mayor aprovechamiento de la curiosidad, la que, apoyada en esta habilidad intelectual, puede abonar mucho a nuestra búsqueda de conocimiento.

Déjame ponerlo de manera más simple. Si todo lo que haces consiste en sentarte en una silla y confiar en tu intuición, no estás ejercitando mucho que digamos tu inteligencia. Pero si a partir de ella profundizas en un tema y estudias sus diversas posibilidades, estás ejercitando tu inteligencia.

Así que, si no confías en tu intuición, piensa otra vez. Y ponla más seguido en práctica, como una más de las maravillosas habilidades de tu cerebro. Pero, ¿cómo hacerlo?

Despierta tu intuición

Hacerte más intuitivo es difícil con las dinámicas actuales. Por ejemplo, la productividad que nos exigen en nuestros trabajos suelen mermar a nuestra intuición, porque nos exigen fríos cálculos y nos colocan bajo presión. No obstante, ejercitar al cerebro y a las emociones para ser más intuitivo es posible.

Lo único que tienes que hacer es ponerte en sintonía con tus sentidos. De lo que se trata es de aguzarlos todos para poder utilizarlos de manera inconsciente, para lo cuál tendrás que acostumbrarte a realizar sesiones de meditación cotidianas, y entablar diálogos con tu yo interno más seguido. Pero si quieres saber más de cómo despertar a tu yo intuitivo, puedes ver nuestra guía aquí. Porque somos fans de la intuición. Y creemos que si se convierte en una fuerza colectiva, podremos evolucionar como civilización.

 

*Imágenes: 1) Claude Monet, Water Lilies; 2) Dirk Salm / Public Domain



¿Está la especie humana al borde de la extinción?

El rápido desarrollo de la tecnología y nuestra incapacidad de reconocer las desastrosas consecuencias de muchos de estos avances podrían hacer que este siglo sea el último de la humanidad.

Un equipo internacional conformado por científicos, matemáticos y filósofos en el Instituto del Futuro de la Humanidad en la Universidad de Oxford en Inglaterra se dedica a estudiar el tipo de amenazas a las que actualmente se enfrenta la especie humana. Todos comparten una escalofriante conclusión: el desarrollo tecnológico ha sido tan rápido que aún no podemos atisbar sus consecuencias.

Los campos de la inteligencia artificial, biología sintética y nanotecnología prometen enormes beneficios médicos y tecnológicos, sin embargo el grupo de científicos considera que “En términos de  responsabilidad moral tenemos un nivel infantil, pero con la capacidad tecnológica de adultos”. El grupo, conformado por Doctor Nick Bostrom, el director del Instituto, el genetista Seán O’Heigeartaigh y Lord Rees, Astronomo Real del Reino Unido entre otros, enfatiza la importancia de entender que “estamos desarrollando cosas que podrían salir profundamente mal”.

O’Heigeartaigh destaca que si bien las intenciones de los investigadores son generalmente buenas, la manipulación genética —la deconstrucción y reconstrucción de estructuras genéticas— podría llevar a eventos inesperados cuando algo bueno se vuelve malo después de transferirlo a otro ambiente y que “Con cualquier tecnología poderosa deberíamos pensar bien en qué es lo que sabemos —sin embargo, podría ser más importante saber sobre qué cosas no estamos del todo seguros”.

Por su lado la inteligencia artificial, la biotecnología y nanotecnología son herramientas increíblemente poderosas que “tienen reacciones en cadena, así que empezar con pocos recursos podría encausar proyectos que afectan a todas las personas del mundo”.

Según Lord Rees “Este es el primer siglo en la historia del mundo en el que la amenaza principal es la humanidad”. Ahora, si bien hemos sido capaces de sobrevivir miles de años de enfermedades, desastres naturales, predadores y el cambio ambiental, parece poco probable que nos extingamos tan pronto, es decir, aún con dos guerras mundiales y epidemias de gripe durante el siglo XX, la población mundial continuó creciendo rápidamente. Pero, según Bostrom lo preocupante es que estas amenazas son nuevas, y “no tenemos un historial de haberlas sobrevivido”.

Más allá de ser una predicción que parece sacada de una novela de ciencia ficción, lo que los científicos buscan destacar es que el avance desmedido de la tecnología podría alterar la naturaleza humana de maneras impensables e irreversibles, invitándonos a considerar que tan necesarios o relevantes son los cambios que supuestamente mejorarán a la especie.

[BBC]