Científicos de Harvard crean una cámara que percibe la luz invisible

Ingenieros de la Universidad de Harvard crean una cámara que puede ver la luz invisible para el ojo humano.

Científicos de la Universidad de Harvard produjeron una cámara que nos permite hundirnos en lo desconocido. En su momento, las cámaras que proyectaban imágenes a color cambiaron completamente nuestra visión del mundo. Ahora, esta cámara nos abre paso a una nueva dimensión, ya que percibe la luz invisible para el ojo humano.

Este artefacto funciona como un ojo que abre la puerta a una nueva realidad. Las cámaras que conocemos sólo detectan el color y la intensidad de la luz, pero esta cámara de polarización, bautizada así por los ingenieros de Harvard, percibe también sus vibraciones. 

La nueva cámara que percibe la luz invisible tiene varias aplicaciones. Puede ser de utilidad para reconstruir objetos en 3D, al igual que en sistemas de reconocimiento facial y hasta en coches autónomos. Los autos que cuenten con esta tecnología podrán detectar objetos en movimiento de mejor manera, lo que les permitirá medir la velocidad a la que deben moverse sin ayuda de un conductor. 

Tecnologías similares ya habían visto la luz anteriormente, pero ninguna tiene la portabilidad de esta nueva cámara. Cuenta con tan sólo 2 centímetros de diámetro y está construida con materiales extremadamente ligeros. Este descubrimiento no sólo expande los usos que puede tener, sino que representa toda una hazaña en nanotecnología.

Seguramente escucharemos más acerca de esta cámara en cuanto Harvard comience a explorar oportunidades para su comercialización. Por ahora, nos quedamos con las palabras de Federico Capasso, el líder del equipo de investigación de Harvard, que expresan de manera muy bella la grandeza del descubrimiento:

Esta cámara es un ojo abierto a una nueva realidad que nos revela la forma en que la luz se refleja y transmite en el mundo que nos rodea.



Luna de trueno y eclipse parcial hoy: transmisión en vivo y todo lo que debes saber

Se trata del último eclipse lunar del año y los espíritus del “rayo” se apoderan de esta enigmática luna llena…

Mucho de las tradiciones nativas americanas circula en torno a la conexión entre los astros y la tierra. De ahí que según algunos de sus mitos, ciertas lunas llenas se encuentran relacionadas con la tierra, especialmente con las cosechas, aunque también con el clima y las estaciones del año. Según la tradición nativa americana, se le llama luna del rayo o luna de trueno a la luna llena que aparece durante el mes de julio. Su nombre, como puede ser obvio, se relaciona con la temporada donde ocurren las tormentas más fuertes. También se le conoce como la luna del ciervo, pues es en esta temporada cuando los cuernos de este animal brotan de su aterciopelada piel. 

En esta ocasión, la luna del rayo o luna de trueno viene acompañada de un suceso especial: el último eclipse lunar de 2019. Si bien este eclipse será parcial, podrá alcanzarse a notar si miras en el horario indicado. 

Aproximadamente 7 minutos antes del pico de la luna llena, nuestro astro favorito comenzará a sumergirse en la sombra de la Tierra, iniciando el último eclipse lunar del año. Mientras tanto, Saturno estará acercándose a la luna en el cielo nocturno.

La luna no se pondrá roja durante el eclipse, pero sí podrá verse una parte de ella que comenzará a lucir gradualmente más oscura a partir de las 22 horas (tiempo de la Ciudad de México) y volverá a su estado inicial a la 01 hora del 17 de julio.

Este eclipse tendrá una magnitud máxima de 0.65, lo que significa que el 65% del diámetro de la luna estará cubierto por la sombra de la Tierra, por lo que diversos medios de divulgación científica le han llamado “eclipse de media sangre”.

La luna de trueno y el eclipse parcial serán visible en casi todo el mundo. Si en tu ciudad no puedes verlo, no te preocupes, aquí te proporcionamos el video de la transmisión en vivo



Tapar el sol para enfriar el planeta: el plan de Harvard contra el cambio climático

Un arriesgado proyecto de geoingeniería pretende reducir la temperatura del planeta, pero sus consecuencias a largo plazo son imprevisibles.

“No se puede tapar el sol con un dedo”, dice el refrán. Pero tres investigadores de Harvard han pensado en contradecirlo seriamente, tapando literalmente al sol, para conseguir que la temperatura del planeta baje y se reduzcan los efectos del cambio climático.

El plan parece muy sencillo: los geoingenieros Zhen Dai, Frank Keutsch y David Keith proponen en su reciente artículo para la revista Nature rociar un montón de partículas de calcio en la estratósfera y, con ello, enfriar el planeta al reflejar algunos de los rayos del sol de vuelta hacia el espacio exterior.

En realidad, nuestro planeta logra esto de manera natural.

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En 1991, por ejemplo, con la erupción del monte Pinatubo, en Filipinas, aproximadamente 20 millones de toneladas de dióxido de azufre fueron lanzadas a la estratósfera (la capa atmosférica que se extiende de 10 a 50 kilómetros sobre la superficie de la Tierra) y con ello se creó una neblina de partículas de sulfato que enfriaron el planeta alrededor de 0,5°C, lo que significó que durante 18 meses, la temperatura promedio de la Tierra volvió a ser la que era antes de la llegada de la máquina de vapor.

El Experimento de Perturbación Controlada de la Estratósfera (SCoPEx, por su nombre en inglés) consiste en lanzar dos globos orientables sobre el suroeste de Estados Unidos, los cuales rociarán carbonato de calcio en la estratósfera. Luego, el globo debe cambiar de rumbo para observar lo que sucede con las partículas. Y aunque todo ello suena bastante sencillo, realmente no lo es.

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Explicación del proyecto/Revista Nature

 

¿Jugar a las apuestas con el clima?

Este experimento ha causado una enorme controversia entre la comunidad científica, pues se teme que al manipular el complejo equilibrio natural de la Tierra, aparezcan consecuencias imprevisibles o efectos contraproducentes, en parte porque el calcio no es un elemento que se encuentra naturalmente en la estratósfera.

Algunos de estos efectos podrían ser que al atenuar el sol se vean perjudicadas algunas áreas del mundo, al impedir que la luz solar llegue a los cultivos como normalmente lo hace, o incluso que haya algún efecto que modifique los patrones de lluvia.

Por otro lado, a los grupos ambientalistas les preocupa que, de hecho, se esté tapando el sol con un dedo y que las soluciones climáticas de la geoingeniería sean una distracción peligrosa para abordar la única respuesta permanente al cambio climático: reducir las emisiones de gases de efecto invernadero a través de un consumo más inteligente y sostenible.

The bad news on human nature, in 10 findings from psychology Christian Jarrett is a cognitive neuroscientist turned science writer, whose work has appeared in New Scientist, The Guardian and Psychology Today, among others. He is editor of the Research Digest blog published by the British Psychological Society, and presents their PsychCrunch podcast. His latest book is Personology: Using the Science of Personality Change to Your Advantage (forthcoming). He lives in England

Aunque la geoingeniería pueda ser una alternativa para atender las urgencias ambientales de nuestro planeta, Janos Pasztor, de la Iniciativa de Gobernanza de la Geoingeniería del Clima de Carnegie, advierte que es necesario que los gobiernos se involucren y participen de estos temas, pues sin entender completamente los riesgos que estos experimentos involucran, no serán capaces de tomar las decisiones más atinadas.

Lo cierto es que, de llevarse a cabo, SCoPEx sería el primer experimento en geoingeniería que saliera de la experimentación meramente informática y pasará a una completamente activa, razón por la cual es necesario que todos los que habitamos este planeta nos sintamos interpelados y mantengamos una mirada de atento escrutinio sobre él.