Música fresca: un poco de lo mejor del momento sonoro (III)

Una carta de navegación sonora: recomendaciones de algo de la mejor música que se está creando hoy.

Una carta de navegación sonora…

Aquí compartimos algo de la música más estimulante, y siempre de reciente manufactura, que el camino nos va compartiendo. Géneros varios y artistas diversos, reunidos en breves selecciones bajo una sola constante: celebrar la sensibilidad que alimenta el imaginario musical y que acompaña nuestros soles y tormentas.  

Curaduría: Javier Barros

Ediciones anteriores:

Música fresca I

Música fresca II

Música fresca (III) 

1. Maria Somerville 

2. log(m) & Laraaji

3. Kikagaku Moyo

4. La Dispute

5. Tomas Nordmark

 

All my People (2019) / Maria Somerville

Dream pop identitario, que sabe a raíces del folclore irlandés y que, sobre todo, presume un espíritu genuinamente onírico; este álbum podría bien ser el sueño electrónico de una chica rural (y es precioso). 

Dream pop

 

 

The Onrush Of Eternity (2019) / log(m) & Laraaji

Un poco de dub astral, ecualizado con fino IDM, de la mano del discreto mago Laraaji en colaboración con los hermanos Rew & Lex MacCrimmon.

Dub, IDM, ambient

 

Masana Temples / Kikagaku Moyo – 幾何学模様

Muy fina psicodelia con pinceladas de jazz progresivo cortesía del cuarto álbum de estos exploradores japoneses. 

Rock psicodélico 

 

Panorama (2019) / La Dispute

Sus poderosas letras inducen a un estado literario que raya entre el shoegaze y el grunge; esta banda de Michigan demuestra en Panorama por qué es considerada el más refinado exponente del subgénero conocido como The Wave (o la versión “new wave del poshardcore“).

Wave 

 

Eternal Words (2019) / Tomas Nordmark

Dioramas sonoros compuestos por una miríada de texturas que, al condensarse, forman cuerpos de electrónica seducción; algo así es lo que este artista sueco hace germinar en este álbum.   

Abstract ambient

 

* Imagen principal: Anna Marinenko



Los lobos del colmillo: sobre la música de Scott Walker (1943-2019)

La voz cuasi operística de Scott Walker desgarra su angustia, busca superar bosquejando los centros gravitacionales de nuestro horror cotidiano.

Pocos han entendido la exclamación y sentencia de Antonin Artaud: “Pues la gran mentira ha sido hacer del hombre un organismo”. La música, para Scott Walker, en su conjunto es un régimen de desorganizaciones. La trilogía realizada en más de 30 años comienza con el álbum Tilt, The Drift, Bisch Bosch y ahora Soused (a manera de epílogo) está atravesada por una maquinaria sonora que se erige en resonancia con la cripta por desenterrar, una verbalidad viscosa por pronunciar a manera de conjuro. Cada álbum determina su propia lógica y sus propias desorganizaciones. Ciclos de desmembramiento sonoro y verbal se encuentran conectados en intensidades intestinales. El ungüento “orquestal” se frota y se conecta entre pedazos sonoros de carne fresca (literal), gongs tibetanos, sitars, sonajas, bramidos de burros, gritos de Donald Duck psicótico, cuernos de carneros, guitarras hawaianas vibrando distorsiones masivas, martillazos secos a cajones de madera; concertina y ukelele contaminan las orquestas wagnerianas rechinando disonancias pesadillescas.

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La voz cuasi operística de Scott Walker desgarra su angustia, busca superar bosquejando los centros gravitacionales de nuestro horror cotidiano; el más puro horror coronado en el centro de cada día. Las calamidades de Scott Walker y su plaga sonora, buscan herirnos metafísicamente al imponernos un musical aberrante, una comedia brutal y doliente a la que nadie escapa, la risa atronadora ante la tragedia; donde incluso los grandes dictadores ven el día de sus desgracia (Tracks: Clara, The Day The Conductor Died (An Xmas song)).

Lee el texto completo aquí…

Lauro López Sánchez
Autor: Lauro López Sánchez
Editor del site Falso Raccord. Cineasta y artista visual.


Música para reconfortar el ánimo y refrescar el momento: “Aura”, de Andrés Oddone

Tal vez una dosis de música áurica es justo lo que necesitas para atemperar tu vida; este disco es una invitación a reconectar contigo mismo.

IDM, tenue noise, ambient, minimal progresivo, dub trascendental y otras muchas etiquetas musicales, son algunos de los géneros que incluye este álbum, mientras que grabaciones de campo, sampleos, una intención generosa, una disposición a percibir, y agradecer lo percibido, son algunas de las fuerzas que en él confluyen.    

Tras visitar en dos ocasiones uno de los países más intensos y magnéticos del planeta, durante lo cual aprovechó para documentar mental y electrónicamente la mayor cantidad posible de sonidos, Andrés Oddone eligió la música como el lienzo para digerir, y luego compartir, sus vivencias en la India

Vengo del mundo del IDM y la electrónica experimental. Pero lógicamente el uso del material de India, y las líneas de pensamiento que me llegaron en esos viajes, me dieron la posibilidad de hacer algo que para mí fue nuevo: me permití jugar con lo emocional como nunca lo había hecho.
 
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El primer estado al que nos remite el álbum Aura (2017) es a la apertura de la percepción, ejercicio fundamental tanto en los viajes como en la vida. La cantidad de estímulos que conviven en sus 12 tracks es una clara invitación a explorar y sentir lo explorado: atmósferas ricamente entretejidas –como pliegues en un ensueño–, que a pesar de su profundidad jamás dejan de ser reconfortantes y que atienden deliciosamente a tus sentidos. 
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Después viene esa brisa trascendental que se desata sólo cuando hay de por medio una verdadera sustancia –ya sea musical, espiritual o mundana, lo mismo da–. Se trata de sonidos que, como vientos ligeros, te confrontan y confortan; éstos, en conjunto, terminan inspirando a cuestionar rítmicamente tu presente e ir un poquito más allá (lo que sea que eso signifique para ti). Este es el caso de, por ejemplo, “Happiness is a Side Effect”, un tónico sonoro que el ánimo agradece y uno de los tracks predilectos de este álbum –junto con “Pasajes de Kerala”–.

Dicen que después de visitar la India podrían ocurrir dos cosas: que el viaje te mueva y regreses creyendo que, gracias a que fuiste movido, ahora estás en una posición más avanzada o consciente que los demás, o que el viaje te mueva y como parte de ese proceso te percates sobre lo poco que sabes y lo mucho que te falta por andar.

En entrevista para Ecoosfera, y al preguntarle el por qué del nombre, Oddone nos comparte:

Finalmente, me sentí muy parecido a esos blancos que buscan lo místico sin siquiera llegar a entender ni de qué se trata eso en lo que están allá. De allí salió “aura”, una palabra usada por un occidental que no tiene ni idea de nada, pero que igual trató de contar de alguna forma difusa lo espiritual y los elementos de los que se pudo empapar en esos viajes.          

Las experiencias espirituales no son necesariamente complejas, y menos tortuosas. También germinan en vivencias coloridas, con sabores excitantes y fluctuaciones anímicas que se disfrutan. Aura, lanzado a través del sello Shika Shika, es una prueba de lo anterior.

Prepárate entonces para una inmersión en un recorrido refrescante pero profundo, un aliento rítmico para no sólo navegar las aguas de la vida, sino también disfrutar del viaje.  

 

* Si disfrutas el álbum aquí puedes adquirirlo, al precio que tú elijas pagar.