Música expansiva: escucha el nuevo álbum de Brian Eno, “Music for Installations”

Este disco es una compilación de la música diseñada por Eno para sus instalaciones audiovisuales.

Un ejercicio fascinante al que tenemos acceso como seres humanos es el tomar espacios. Me refiero a hacerlos tuyos, a ocuparlos en el sentido más amplio de la palabra. Y Music for Installations (2018), el más reciente album de Brian Eno, podría ser una herramienta diseñada exactamente para esto.

De hecho, según el propio compositor, lo que intenta es crear algo así como un nuevo estado de la materia, misma que, según nuestra teoría, se manifiesta en un cuerpo que inunda minuciosamente el espacio: 

Si percibes a la música como una forma cambiante y móvil, y a la pintura como una forma estática, lo que estoy tratando de hacer es música muy quieta y pinturas dinámicas. Estoy buscando en ambas formas el espacio que existe entre el concepto tradicional de la música y el concepto tradicional de la pintura. 

 

Music for Installations

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Aunque en un inicio parecerá a muchos un disco “difícil”, disciplinadamente minimal, tras unos minutos comprobarán que sus sonidos ya tomaron, con delicadeza, el espacio. Hay algo en él, tal vez su mezcla de frecuencias relajantes con una evocación casi tétrica de la vacuidad, algo desolador pero reconfortante, que anestesia cualquier impulso de resistirse.

Desde 1986 hasta la fecha, Eno ha creado numerosas instalaciones en las que la música, obviamente, es un ingrediente esencial. Este álbum, cuya versión física se acompaña de un booklet con imágenes y un breve ensayo del británico, es una compilación de las piezas que Eno diseñó para sus instalaciones, por ejemplo Lightness: Music for the Marble Palace (1997), I Dormienti/Kite Stories (1999) y 77 Million Paintings (2006). 

En fin, un buen fix de música autogenerativa o de ambient preoscuro es algo que, en contraste con los vertiginosos ritmos actuales, podría resultar en una sesión contracultural y, sobre todo, sanadora; Music for Installations puede bien ser esa elegante dosis. 



23 de los mejores discos en la historia de la música ambient (Playlist)

Esta lista incluye algunos de los más finos, trascendentales o propositivos álbumes en la historia de la música ambient.

Sin duda, el imaginario musical no sería el mismo sin la marca del ambient. Si en la historia de la humanidad la música ha sido un infaltable acompañante, el ambient tendría que considerarse una de las compañías más gentiles que como especie hemos encontrado

Sus antecedentes directos son bastante eclécticos, con propuestas musicales de Japón (Isao Tomita o Tangerine Dream), el dub temprano de Jamaica y exploradores sonoros como Terry Riley; incluso, hay quien advierte una influencia determinante en su gestación en las composiciones del francés Erik Satie y su Musique d’ameublement. En todo caso fue a finales de los los años 70, en el Reino Unido, cuando el ambient se consolidó como tal de la mano de Brian Eno y su legendario álbum Music for Airports (1978).

A partir de entonces el ambient fue cultivando un jardín repleto de brillantes incursiones, cuidado y nutrido por exponentes de todo el mundo. Y precisamente un compilado de estos sensibles jardineros, y de sus obras más lúcidas, es lo que tratamos de reunir a continuación.

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Así que si estás listo para escuchar desfilar a gente como Pauline Oliveros, Terry Riley y el propio Brian Eno –con varias aportaciones–, seguidos por esa camada que continuaría su linaje con sonidos de The Orb, The KLF, Biosphere y Aphex Twin, y algunos destellos adicionales, ya de años más recientes (por ejemplo, The Caretaker y Boards of Canada), entonces: bienvenido.

Antes de pasar a la delicatessen sonora queremos aclarar que, como cualquier listado del tipo, este es un ejercicio en esencia falible, que conlleva una inevitable dosis de subjetividad; pero también es uno razonado y, sobre todo, hecho sólo con la intención de compartir algo de la música más generosa que nos ha acompañado a lo largo de nuestras existencias…

 

23. Tim Hecker – Harmony in Ultraviolet (2006)

 

22. Robert Rich – Echo of Small Things (2005)

 

21. Boards of Canada – Tomorrow’s Harvest (2013)

 

20. Global Communication – 76:14 (1994)

 

19. The Caretaker – A Stairway to the Stars (2002)

 

18. Tetsu Inoue – Ambiant Otaku (1994)

 

17. La Monte Young & Marian Zazeela – The Tamburas Of Pandit Pran Nath (An Homage) (1982)

 

16. Pete Namlook – Air (1993)

 

15. Casino Versus Japan – Hitori + Kaiso / Disc 2 (2013)

 

14. Midori Takada – Through The Looking Glass (1982) 

 

13. Pauline Oliveros ‎- Accordion & Voice (1982)

 

12. Elizabeth Fraser, Harold Budd, Robin Guthrie y Simon Raymonde – The Moon and the Melodies (1986)

 

11. Marconi Union – A Lost Connection (2010)

 

10. The Orb – Adventures Beyond The Ultraworld (1991)

 

9. Biosphere – Substrata (1997)

 

8. Stars of the Lid – The Tired Sounds of Stars of the Lid (2001)

 

7. William Basinski – The Disintegration Loops I-IV (2002)

 

6. The KLF – Chill Out (1991)

 

5. Fripp & Eno – Evening Star (1975)

 

4. Terry Riley – A Rainbow in Curved Air (1975)

 

3. Aphex Twin – Selected Ambient Works Volume II (1994)

 

2. Bill Laswell – Axiom Ambient / Lost In The Translation (1994)

 

1. Brian Eno – Ambient 1: Music for Airports (1978)

 

Y aquí un playlist de la misma lista (con algunas pocas excepciones):



“Suicide by Sun”, el nuevo álbum de Casino Versus Japan (música para reverberar en paz)

Este álbum celebra los 20 años de trayectoria de Casino Versus Japan, uno de los actores más lúcidos y genuinos de la música electrónica del siglo XXI.

Música para visitar un acuario en sueños. Así de etéreo es el intento de describir una de las propuestas más esquivas de la electrónica del siglo XXI. ¿IDM narcótico, shoegaze ambiental, electrónica inmersiva? La respuesta se hace completamente irrelevante cuando comienza a sonar Casino Versus Japan y entonces, de pronto, ya estás preguntándote cosas mucho más importantes; por ejemplo: ¿a qué suena la luz líquida? 

Hace 20 años germinó una de las carreras más lucidas y discretas de la música electrónica. En 1998 estrenó su disco homónimo, Casino Versus Japan; a partir de entonces, y siempre desde la periferia, Erik Kowalski se dedicó a nutrir el imaginario musical con delicados dulces.

Suicide by Sun es la celebración de una trayectoria de 2 décadas. Y es difícil imaginar una ceremonia distinta a esta: 73 minutos de atmósferas reverberantes que embalsaman el espacio y cada uno de los cuerpos presentes. “Esta es música pensante, paciente y personal”; así se autodefine este álbum. 

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Como gran disco que es, Suicide by Sun está hecho para disfrutarse como un solo cuerpo, de principio a fin. Pero si prefieres comenzar por unas cuantas bocanadas selectas, los siguientes tracks pueden introducirte deliciosamente a la experiencia: en “Death To The Fictitious Light Cycle” encontrarás caricias evanescentes al más puro estilo de Casino Versus Japan; en “Lazy Girl Loop”, los acordes de guitarra cultivan una reconfortante intimidad; por su lado, “Not Dreaming” evoca el arte de sonorizar sueños lúcidos. Son tres finas piezas.

Algo importante es reconocer en este álbum una inmejorable invitación a recorrer las obras anteriores de este virtuoso solitario de Wisconsin. En este sentido, no dejes de repasar Whole Numbers Play the Basics (2002) y Hitori + Kaiso (1998–2001), dos álbumes perfectos para acompañar la vida y sus irrefrenables transiciones.