¿Cómo afecta la música el ritmo de tu cuerpo durante el ejercicio?

La ciencia tiene algo que decirnos sobre el ejercicio y cómo se relaciona la música con nuestro rendimiento físico.

Cuando nos ejercitamos estamos poniendo nuestro cuerpo al límite, algo nada fácil de llevar a cabo, y menos aún con la disciplina que se requiere para tener los resultados deseados. Para muchos es esencial cargar con audífonos y un buen playlist de música que ayude a sobrellevar mentalmente el esfuerzo del ejercicio.

Pero más allá de la estimulación que la música nos brinda de múltiples maneras, y que es capaz de hacernos correr un poco más o realizar una última sentadilla, ¿te has preguntado si la música tiene algún efecto contraproducente en los objetivos de tu rutina de ejercicio? Es fácil asociar los beats de la música con fuerza, entusiasmo y actividad, pero realmente, ¿qué le hacen a tu cerebro durante el entrenamiento?

 

Música y ejercicio: encontrando el ritmo perfecto

En un estudio reciente, publicado en Neuroscience News, se usaron electroencefalogramas portátiles para monitorear tres tipos de ondas cerebrales durante el ejercicio. Así, los investigadores pudieron ver las consecuencias de la música en el cerebro durante el ejercicio, mediante el análisis de sujetos de prueba que realizaban una rutina al aire libre. En la investigación también se probó cómo reacciona el cerebro a otros estimulantes, como a un podcast o al simple sonido del ambiente.

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En quienes escuchaban música mientras hacían ejercicio se modificó la frecuencia de las ondas cerebrales, que se convirtieron en ondas beta. Esto ocasionó que su atención al ejercicio disminuyera. No obstante, su rendimiento fue mejor.

La música durante el ejercicio provoca mayor energía y gozo durante y después de la rutina: 28% más, en comparación de quienes no escuchan nada o escuchan un podcast.

Las ondas cerebrales beta están relacionadas con estados de alerta y atención múltiple.

El problema, como demuestra este estudio, es que la música puede captar demasiado nuestra atención, lo que puede ocasionar que realicemos el ejercicio sin la suficiente fuerza o de manera incorrecta. O peor aún: nos puede llevar a dejar de prestar atención a la respiración, lo que en todo ejercicio es fatal.

No obstante, la positividad que nos provee la música durante el ejercicio es invaluable, y para muchos es imposible hacer ejercicio sin ella. Lo que los psicofisiólogos encargados de este y otros estudios recomiendan es que intentemos encontrar el playlist perfecto para cada tipo de ejercicio.

Los beats del rap son perfectos para el cardio, mientras que la música electrónica suele ser mejor para entrenamiento de fuerza. El pop se recomienda para el calentamiento o el enfriamiento, y la música rock no es recomendable, pues tiene cambios muy frecuentes de tempo que pueden afectar tu propio ritmo.

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En sintonía con la primera investigación citada, nosotros creemos que el ritmo del ejercicio lo pones tú y tu cuerpo, porque todos somos diferentes. Lo más importante es aprender a concentrarse bajo cualquier circunstancia, y si otros ritmos musicales te estimulan más –quizá el jazz, la salsa o el funk– es probable que esos sean los mejores para que tu rendimiento sea óptimo.

Siempre puedes probar hacer ejercicio sin música ni otro estimulante sonoro, al más puro estilo mindfulness; esto puede ayudarte a conectarte con ambientes naturales y librarte del estrés (que también es completamente contraproducente para el ejercicio).

Tú decides el ritmo de tu entrenamiento.



Una iniciativa te invita a observar aves donde quiera que te encuentres 🕊️

Aquí te decimos cómo ser parte del Great Backyard Bird Count mundial de 2019: ¡es extra fácil!

Observar aves es un arte, y una forma de alimentar nuestra empatía y nuestra conciencia. Además, la observación de pájaros es una forma de ayudar a la conservación de las más de diez mil especies de aves que existen.

Si tú también eres amante de esta noble actividad, o te gustaría aprender a hacerlo, es tu oportunidad. Como cada año, el Bird Count llama a los observadores de aves a ser parte de su Great Backyard Bird Count, al cual se reclutaron, en 2018, a personas de más de 100 países, quienes subieron 180 mil datos.

El Great Backyard Bird Count de 2019 tendrá lugar del 15 al 18 de febrero, tiempo en que los observadores de aves tendrán tiempo de hacer sus observaciones y hacer una lista con ellas.

Durante estos días, puedes contar y observar a los distintos tipos de aves por sólo 15 minutos cada día, o más tiempo si así lo deseas. Luego, debes pasar a digital tu reporte –en caso de haberlo hecho en una libreta– y subirlo en birdcont.org.

Cómo participar en el Great Backyard Bird Count 2019, del 15 al 18 de febrero:

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  1. Regístrate con tu nombre en el sitio web del evento –aquí el enlace–.

  2. Elige un lugar dónde llevar a cabo tu conteo. Puede ser hasta a en tu patio, o en algún parque cercano a tu barrio o colonia. Registra la hora de inicio y finalización, la ubicación, el número y los tipos de aves que veas. Si te desplazas a otra zona, asegúrate de registrarlo.

  3. Sube tu lista al sitio web del evento.

Si nunca has observado pájaros, y te preocupa no identificarlos, no te preocupes. Puedes simplemente tomar nota de todas sus características: tamaño, forma, color, tipo de pico y marcas inusuales. Y también puedes tomar una foto. Además puedes apoyarte con las distintas apps para identificar aves que existen, como Merlin Bird ID.

En el portal de Bird Count también podrás ver el mapa en vivo que muestra los puntos en los distintos lugares donde las personas han subido una lista de verificación. Es decir, una gráfica en tiempo real de otras personas en el mundo que están sincronizadas en esta noble labor.

No dejes de participar, y ayuda a la ciencia en la conservación de las aves: esos delicados y a la vez indómitos seres que no dejan de sorprendernos.



Cómo hacer caminatas con mindfulness: consejos de un maestro zen

Una guía para meditar paso a paso (sin tropezar en el camino).

La práctica mindfulness es un camino en sí. Por eso podemos adecuar esta forma de meditación a decenas de actividades, como a las rutinas de ejercicio o a nuestras caminatas diarias.

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Aunque muchos toman el mindfulness como una moda pasajera, en realidad se trata de una práctica milenaria, cuyos pioneros son los monjes zen. Para estos maestros, el mindfulness trasciende el instante para convertirse en el eje sobre el que gira su vida. Es debido a ello que los monjes zen, antes de meditar, ordenan su espacio vital, ya que dicha actividad es considerada análoga a la limpieza de la mente y necesaria para empezar las sesiones de meditación.

Si bien tanto el mindfulness como el zen son ideas y prácticas que han cobrado popularidad hasta el punto de lo mainstream, ello no significa que hayan perdido valor. Lo más importante es que indaguemos en sus orígenes: que aprendamos de la sabiduría zen y sus prácticas de primera mano, y en que pongamos lo aprendido en práctica de manera que podamos trastocar radicalmente nuestro ser interior y nuestra cotidianidad, combatiendo el estrés y la ansiedad con ayuda de esta práctica y otros remedios naturales.

Un nuevo material que será de mucha ayuda para esto será el libro Walking Meditation: Easy Steps to Mindfulness, del maestro budista zen Thich Nhat Hanh, quien además es un consagrado activista vietnamita por la paz. En su libro, Hanh insiste en que las caminatas con mindfulness pueden realizarse en cualquier lugar: porque meditar no es sólo cuestión de encontrar un nicho en paz y en completo silencio. Este maestro zen nos pone el ejemplo, meditando hasta en aeropuertos. Según dice en su libro, las caminatas con mindfulness pueden realizarse hasta caminando del estacionamiento a la tienda.

Thich Nhat Hanh en Vietnam

Además, el maestro Hanh hace una recopilación de poemas y reflexiones de maestros zen, que no sólo sirven como guía para nuestro recorrido mindfulness, sino que incluso llegan a ser divertidos –porque no todo en el zen es solemnidad y pureza–. Una de las intervenciones que retoma es por demás práctica:

Cuando practique una caminata con mindfulness en lugares públicos, siempre respire normal. Camine lento, pero no demasiado lento, porque no querrá que otros piensen que usted es demasiado anormal. Camine un poco más lento que su paso regular, un poco más rápido que su paso en interiores. De esta manera podrá disfrutar de paz y serenidad mientras camina, sin hacer pensar a la gente a su alrededor que está incómodo.

Recomendamos la lectura íntegra de este libro, el cual asegura que “mediante la práctica mindfulness de la respiración y la caminata, tanto tu mente como tu cuerpo se volverán naturalmente más ligeros, calmados y claros”. Mientras te haces de esta útil guía, aquí te dejamos algunos hacks para hacer caminatas con mindfulness.

4 pasos para hacer camintas mindfulness

Siéntete cómodo contigo mismo

Es decir, con todo: con tu velocidad, tu respiración, tus pasos, tu postura, y busca un estado psíquico de paz.

No apures el paso ni el proceso

Aprender a hacer caminatas relajadas, en un mundo que va de prisa, sin duda no es fácil. Un consejo es saber que el proceso del mindfulness siempre debe ser gradual. No lo fuerces.

Sincroniza tu respiración y tus pasos

Normalmente disociamos la mente del cuerpo. Pero sus procesos están bajo una sinergia permanente. Por eso es importante que sincronices tu respiración con tus pasos: el ritmo es un principio vital.

El camino es un medio

Recuerda que no dejarás de caminar mientras tengas vida. No busques una meta. Concéntrate en el desarrollo de tus habilidades, y cultiva la felicidad en el presente.

No buscamos la práctica de la caminata mindfulness para erradicar el dolor. Usamos la energía del mindfulness para estar en mejor contacto con nuestros sentimientos y emociones, y para aprender a aceptarlos.

*Imágenes: 1) cc, edición Ecoosfera; 2) cc; 3) valleydragon