Armonía, melodía y bajos: partes esenciales de una composición musical. Las canciones tienen un orden, como las historias: un principio, un clímax y un final. Cada elemento que las conforma es una capa que le da dimensión a los sonidos. Podríamos argumentar que entre más elementos y sonidos tiene una canción, más compleja es. Sin embargo, la música drone (pedal) es un buen ejemplo para refutar esta aserción porque logra relevar, a veces con un solo sonido o nota, una profundidad inagotable. Con este género pasa algo similar a lo que plantea la teoría de los hologramas, donde cada píxel contiene la imagen entera. Cada elemento es una totalidad. 

La música drone, o simplemente drone (pedal), es un género minimalista que enfatiza el uso de sonidos sostenidos, notas o grupos de tonos, llamados drones. Aunque cada composición aborda al género de una forma diferente, normalmente éstas se caracterizan por largos programas de audio con variaciones armónicas relativamente leves. Una nota sostenida para llenar un espacio entero. No se puede hablar de este género sin mencionar a La Monte Young, uno de sus creadores de la década de 1960, quien, desde chico, estuvo cautivado por sonidos como el paso del viento: un sonido robusto y sencillo, pero con una magia inexplicable. En el año 2000, La Monte Young definió la música drone como “la rama de tono sostenido del minimalismo”.

 

El punto de partida de la música drone

La música drone tiene unas raíces muy claras en instrumentos y composiciones clásicas antiguas. Las gaitas de Escocia, el didgeridoo en Australia, la música carnática clásica del sur de la India o la música clásica japonesa gagaku son claros ejemplos en los que se pueden encontrar elementos de drone. El género moderno de drone suele estar vinculado con la escena underground y los géneros de música posrock o experimental. Esta música minimalista generalmente tiene una atmósfera oscura y penetrante (por el arte de la repetición). 

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El periodista Mark Richardson, de Pitchfork Media y Allmusic, describe este género con precisión:

Es lo que sucede cuando una fijación en los tonos retenidos alcanza un punto de inflexión. El timbre se reduce a un solo instrumento claro o una onda sinusoidal. El silencio desaparece por completo y la interacción de nivel base (entre pequeños grupos de tonos “puros”) se convierte en el contenido de la música. Este tipo de trabajo toma lo que típicamente nos ayuda a distinguir a la música del sonido. 

 

Música drone: de Estocolmo para el mundo

Si bien este género ha tenido presencia en diferentes lugares del mundo, hoy Suecia es de los lugares más propositivos, y no por casualidad. Durante los últimos años, la música drone ha estado resonando desde Estocolmo, Suecia, e hipnotizando a los fanáticos de la música experimental en todo el mundo. Artistas como Kali Malone, Caterina Barbieri, Ellen Arkbro y Maria W. Horn están lanzando algunas de las composiciones de música drone y electroacústica más vibrantes de Suecia. 

El motivo por el que este país relativamente pequeño está navegando tan bien el terreno de la creación artística tiene que ver en cierto sentido con las políticas públicas, con algunas instituciones que han facilitado y apoyado los procesos creativos de miles de artistas a lo largo de los años. Por ejemplo, Fylkingen, una sociedad de música de cámara subsidiada por el Estado (1933), ha desempeñado un papel crucial. Ha colaborado en la configuración del arco más amplio de la escena con un centro regional para la música de vanguardia. En los años 60 y 70 ganó diferentes reconocimientos y fue la anfitriona de grandes leyendas de la música como Xenakis, Morton Subotnick, Ravi Shankar, Terry Riley, Karlheinz Stockhausen y La Monte Young, por mencionar sólo a algunos.

Las propuestas de la música drone en Suecia siguen siendo relevantes, sobre todo en estos tiempos tan acelerados que no parecen tener ninguna intención de parar. Justo por ese motivo, queremos compartir contigo algunas de las piezas que más hemos disfrutado de la escena actual. 

 

Playlist de música drone del momento

David Granström, A distant color, secluded

 

Ellen Arkro, Isak Edberg, Marta Forsberg, Kali Malone y Kristofer Svensson, XKatedral Volume II

 

Marta Forsberg, To All Frequencies I Can Not Sense for Quartet

 

Kali Malone, The Sacrificial Code

 

Ellen Arkbro, For Organ and Brass

 

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