Las fronteras no solían ser sino una ilusión, sólo real en los mapas. Pero ahora han adoptado la forma de altas vallas que se erigen, petulantes, ante los problemas sociales. Pronto serán más que vallas, para transformarse en el muro fronterizo propuesto por Donald Trump durante su campaña. Un símbolo de desprecio, racismo y xenofobia hacia lo diferente.

Pero nos preguntamos: ¿es un muro fronterizo sólo de concreto?

Algunas personas, con sus actitudes de odio hacia lo diferente, ¿no son una suerte de muro simbólico?

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Con esta metáfora insospechada juega la iniciativa #SomosElMuro.

Se trata de una red ficticia de personas y organizaciones que trabajan para mantener a raya la invasión migratoria a Estados Unidos, a través de acciones cotidianas y de una nula solidaridad hacia la comunidad migrante. Los participantes de #SomosElMuro llevan como consigna la certeza de que podemos no pagar el muro de Trump… porque nosotros podemos ser el muro.

Con un video de sátira –que da miedo porque podría ser real– un grupo de artistas y activistas mexicanos busca hacernos ver una cruda realidad. Porque antes nos quejamos de que Trump quisiera imponernos el muro fronterizo y hacernos pagar por él. Pero ante problemas migratorios “ajenos”, relucen actitudes hostiles y discriminatorias por parte de los mexicanos. Al igual que hacen muchos estadounidenses con los migrantes mexicanos, nosotros nos comportamos con los centroamericanos como seres superiores.

Los mexicanos se metamorfosean en un muro simbólico en este performance realizado en 2017, el cual se ha vuelto muy vigente ante la actual coyuntura de la caravana migrante de Honduras. Porque las reacciones que la caravana ha destapado tan sólo en las redes sociales demuestran cuánto se está irradiando la cultura hater, la cual es síntoma de una sociedad decadente.

Los artistas detrás de la iniciativa ficticia de #SomosElMuro usaron la sátira para visibilizar las contradicciones sobre las que fabricamos nuestra realidad, y que sin duda caen por su propio peso. Su lúcida crítica es una manera de despertar la conciencia contemporánea sobre el grave problema de la migración. Y es también un urgente llamado para que nos veamos al espejo: para que transformemos nuestras nociones de patria, nación y pertenencia, de manera que no promuevan la discriminación ni ninguna forma de violación de los derechos humanos.