Los murciélagos vampiro son una especie muy peculiar porque son de los pocos mamíferos que beben sangre. La sola idea ha sido la inspiración de todo tipo de mitos y relatos que generan un halo de oscuridad alrededor de su figura. Sin embargo, son tan esenciales en el ecosistema como una abeja, y tan inteligentes que las hembras pueden crear lazos de sororidad entre compañeras.

Un estudio publicado en Cell Biology describe las actividades laborales de los murciélagos para entender sus lazos afectivos.

Los expertos han identificado acciones amigables entre murciélagos: su forma de compartir la comida o de tomar una ducha. No obstante, no se había tenido acceso a las relaciones afectivas y duraderas entre los quirópteros. Para esto, dos investigadores de la Universidad Estatal de Ohio, Gerald Carter y Simon Ripperger, establecieron un monitoreo de las relaciones de dos grupos de murciélagos: el primer grupo se había criado en cautiverio y el segundo era una colonia libre y salvaje.

 

Los murciélagos vampiro y las relaciones 

El experimento inició cuando los científicos indujeron el ayuno en algunos murciélagos con el objetivo de que miembros de la colonia los alimentaran. Después de varios días de espera, los investigadores se dieron cuenta de que algunos murciélagos compartían su sangrienta cena con aquellos que no habían comido.

Lo sorprendente fue que, además de compartir la ingesta de sangre, los únicos murciélagos vampiro que donaban su alimento eran las hembras a otras hembras. Al parecer, los murciélagos masculinos prestaban más atención a elementos como la protección del territorio.

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Sin embargo, los científicos decidieron poner a prueba los lazos creados entre los murciélagos femeninos para averiguar si la sororidad continuaba. Poco después de que los murciélagos femeninos desarrollaran los lazos de alimentación, las colonias fueron liberadas. 

Tan sólo 7 días fueron suficientes para que algunos de esos lazos afectivos se rompieran. Varias de las hembras de estos murciélagos vampiro se mantuvieron cerca de aquellas que habían alimentado, pero otras tantas dejaron de compartir la sangrienta cena con su igual para vivir en la independencia animal. 

Pareciera que la sororidad entre murciélagos vampiro depende de la accesibilidad al alimento y otras condiciones de riesgo. Todos los animales, incluso los seres humanos, se unen en situaciones complejas para garantizar su supervivencia, pero una vez que los elementos necesarios para subsistir están al alcance de todos, cada uno toma su camino. 

 

La conexión entre las especies 

Hasta ahora no se sabe con exactitud si este acto de solidaridad entre murciélagos vampiro es una cuestión de sororidad con la especie o una construcción de verdaderos lazos afectivos. Lo que sí está comprobado es que en tiempos difíciles todos se pueden ayudar, aunque cada especie lo haga bajo sus propias reglas. 

El planeta es habitado por una extensa cadena en la que todos dependemos de alguien. El trabajo entre comunidad ecológica y humana va más allá de la fraternidad, la sororidad o de compartir una cena. Se trata de entender que la existencia del otro está sujeta a mi existencia y viceversa: esto es lo que garantiza el equilibrio de la vida. 

 

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