¿Cómo luciría el mundo 4 grados más caliente? Un aterrador presagio cartográfico

Desoladores expectativas para levantarnos y hacer algo ya, cada uno, desde su trinchera.

Los mapas siempre han tenido una función clarividente: nos permiten planear el futuro de nuestros pasos. Pero algunos mapas tienen otra función: traer consigo presagios funestos.

Es el caso de este mapa hecho hace 8 años y publicado por primera vez en New Scientist, que muestra un mundo 4 grados más caliente.

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Este mapa forma parte también de la colección Strange Maps, de Frank Jacobs, un blog que incluye cartografías de territorios fantásticos y que, en palabras de su autor, busca mostrar el mundo desde una perspectiva distinta.

Entre su colección hay mapas de asombrosa belleza, que despiertan el encanto por una historia ―a veces ficticia― que es contada a partir de la cartografía. Pero con este mapa del mundo 4 grados más caliente está visto que también pueden contar la historia futura de manera aterradora ―y para nada ficticia―.

Y es que, como ya nos advirtió la ONU, la temperatura podría subir 3 grados para 2030 si no hacemos algo ya, lo que nos acerca peligrosamente a un mundo futuro como el presentado en este mapa.

Un mundo futuro donde algunas islas, como Micronesia, han sido engullidas por el mar, y en el cual el sur de la India, así como partes de México y Sudamérica, están abandonadas por ser inhabitables. Un futuro donde se habita la Antártida y nuevas ciudades son erigidas en Siberia para los refugiados del cambio climático, que huyen del nuevo y paradójico planeta en el cual las ciudades están inundándose mientras los ríos se desecan.

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No obstante, siendo parte de Strange Maps, este mapa del mundo 4 grados más caliente no es sólo un presagio del desastre. También presenta soluciones sobre cómo podría habitarse un mundo transformado por el cambio climático.

Existirían nuevas zonas de pastoreo en los territorios más álgidos, como indica el color verde en el mapa. El hemisferio norte sería la nueva gran ciudad de la humanidad. Los nuevos desiertos serían grandes parques solares, como señalan los puntos verdes, y para plantas geotérmicas, como indican los puntos rojos. Así, la tecnología será el adalid que nos ayudará a resarcir mucho del desastre provocado por nosotros mismos.

Pero más allá del optimismo tecnológico, quizá haga falta más seriedad. Porque es verdad que habría territorios que habitar: nosotros nos podríamos salvar ―no sin mediar, seguramente, cruentas guerras en el proceso―.

No obstante, el desastre ambiental ya estaría hecho. Se perdería la biodiversidad, y con ella millones de especies animales y vegetales afrontarían su extinción. Colapsarían las maravillas naturales que reencantan la existencia, y sin las cuales la vida ya no tendría mucho sentido.

 

¿Podríamos vivir en un mundo así?

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Más que una pregunta técnica, debería ser una pregunta ética. Una pregunta de conciencia, que nos haga ver este mapa no como una cartografía de lo que “podría ser” sino de lo que jamás debe ser. Que conduzca nuestros pasos a la reflexión sobre lo urgente que es evitar que la temperatura siga en aumento. Porque no deberíamos tener que cargar con eso en la conciencia colectiva.

La verdadera y única opción que tenemos es que no ocurra una elevación de la temperatura. Por ahí debemos empezar. Ya lo dijo portentosamente Harrison Ford: la naturaleza no nos necesita, nosotros necesitamos a la naturaleza.

Así que no planeemos nuestra supervivencia en un mundo 4 grados más caliente. Mejor evitemos que suceda cualquier aumento cambiando nuestros hábitos, de manera individual y colectiva, e irradiemos una revolución de conciencia cotidiana que permeé el presente y cambie ese futuro que luce aterrador.

 

* Imágenes: 1) Matt Amesbury; 2) CC



Paz ambiental: el papel del conflicto humano en la crisis ambiental del siglo XXI

Pareciera que la solución última y a largo plazo de los problemas ambientales no está en la tecnología… Se encuentra en la cadena de interacciones y anhelos humanos.

* por: César Toledo Suárez

 

¿Acaso en vano venimos a vivir, a brotar sobre la tierra?

Dejemos al menos flores

Dejemos al menos cantos.

Nezahualcóyotl

 

Cuando hablamos de los temas ambientales, solemos abarcar las causas, las consecuencias y las soluciones a partir de un punto de vista mecanicista, en el que pareciera que de apretar un par de botones, ajustar las tuercas y activar algunas válvulas, los problemas podrían solucionarse y podemos dar vuelta de página.

Digamos, por ejemplo, que el día de mañana las grandes marcas de producción automovilística tuvieran una epifanía y decidieran parar por completo su producción con la intención de reducir su impacto en el devenir del cambio climático. ¿Cuánto tiempo pasaría para que surgieran competencias que –aprovechando la falta de adversarios– decidieran comenzar su propia empresa? ¿Cuánto tiempo pasaría para que surgieran nuevas formas de la ambición humana?

Asimismo, podemos hablar de las riñas entre grupos de activismo ambientalista que, sobrepasados por sus diferencias y embriagados por la sed de victoria, compiten unos con otros para tener la palomita de la aprobación social, y en esta búsqueda pierden de vista su común objetivo de apaciguar la lacerante realidad de la desidia y la indiferencia ecológica. ¿Cuánto tiempo y energía pueden perder con el solo motivo de vencer a su adversario, olvidando su propósito original? ¿Cuántas personas quedan desencantadas de su redundante y desesperanzadora actuación, perdiendo la motivación que podían haber tenido para ser parte del cambio?

Pareciera entonces que la verdadera sustentabilidad, la solución última y a largo plazo de los problemas ambientales, no está en la tecnología, ni en las enzimas, ni en las campañas de reciclaje, ni en la mejora de los productos agroquímicos, ni en las bicicletas, ni en la mejora del transporte público, y ni siquiera en la dieta de las personas. Pase lo que pase, el verdadero conflicto, la verdadera crisis ambiental, el verdadero río contaminado, se encuentra en la cadena de interacciones y anhelos humanos que informan la médula de nuestras acciones diarias. Por lo tanto, la verdadera solución a largo plazo encuentra indispensablemente raíz en un cambio de la conciencia humana. 

Esto no implica que deban parar las campañas de reciclaje y los esfuerzos por mejorar la tecnología. Sin embargo, sí implica que cualquier esfuerzo de mejora de las condiciones de crisis ambiental está destinado al fracaso si no está sustentado por un proceso de evolución cognitiva y psicológica del ser humano. Al cauce del río al final de los tiempos no le afecta ni nuestra intervención ni nuestra indiferencia, la pregunta que debemos hacernos en realidad es: ¿cuál es la calidad de vida que queremos tener viviendo a orillas del río?

Eco Maxei
Autor: Eco Maxei
Eco Maxei Querétaro AC es una organización sin fines de lucro cuya misión es fomentar la coexistencia armónica entre las personas y con la naturaleza. Somos una organización multidisciplinaria, fundada e integrada por jóvenes agentes de cambio desde 2014.


Estas son las 100 empresas del mundo que más contaminan

Paradigmas rancios: estas 100 empresas son responsables de 70% de las emisiones de CO2 (y, por cierto, 99 son dirigidas por hombres).

La colección de cartografías alternativas The Decolonial Atlas dio a conocer un mapa que arroja dos datos contundentes. El primero es que 100 empresas del ramo energético son responsables de casi tres cuartas partes de las emisiones de CO2 en el planeta. Y el segundo es que, de estas empresas, sólo una es conducida por una mujer.

Esta cartografía muestra qué países contribuyen más a estas emisiones, dado que en ellos se encuentran las empresas en cuestión. El resultado es un mapamundi distorsionado, en el cual países como China, Estados Unidos, Japón y Alemania son más grandes que continentes enteros. También Noruega es más grande de lo que debería, pues ahí se encuentra Petoro, la única empresa de la lista cuyo CEO es una mujer y que contribuye con 0.2% a la emisión de CO2.

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Las 100 empresas que están matando el planeta

China (total de empresas estatales de carbón) 14.3% 
Saudi Arabian Oil Company (Aramco) 4.5% 
Gazprom OAO 3.9% 
National Iranian Oil Co 2.3% 
ExxonMobil Corp 2.0% 
Coal India 1.9% 
Petróleos Mexicanos (Pemex) 1.9% 
Rusia (total de empresas estatales de carbón) 1.9% 
Royal Dutch Shell PLC 1.7% 
China National Petroleum Corp (CNPC) 1.6% 
BP PLC 1.5% 
Chevron Corp 1.3% 
Petróleos de Venezuela SA (PDVSA) 1.2% 
Abu Dhabi National Oil Co 1.2% 
Poland Coal 1.2% 
Peabody Energy Corp 1.2% 
Sonatrach SPA 1.0% 
Kuwait Petroleum Corp 1.0% 
Total S.A. 0.9%
BHP Billiton Ltd 0.9% 
ConocoPhillips 0.9% 
Petroleo Brasileiro SA (Petrobras) 0.8% 
Lukoil OAO 0.7% 
Río Tinto 0.7% 
Nigerian National Petroleum Corp 0.7% 
Petroliam Nasional Berhad (Petronas) 0.7% 
Rosneft OAO 0.7% 
Arch Coal Inc 0.6% 
Iraq National Oil Co 0.6% 
Eni SPA 0.6% 
Anglo American 0.6% 
Surgutneftegas OAO 0.6% 
Alpha Natural Resources Inc 0.5% 
Qatar Petroleum Corp 0.5% 
PT Pertamina 0.5% 
Kazakhstan Coal 0.5% 
Statoil ASA 0.5% 
National Oil Corporation of Libya 0.5% 
Consol Energy Inc 0.5% 
Ukraine Coal 0.5% 
RWE AG 0.5% 
Oil & Natural Gas Corp Ltd 0.4% 
Glencore PLC 0.4% 
TurkmenGaz 0.4% 
Sasol Ltd 0.4% 
Repsol SA 0.3% 
Anadarko Petroleum Corp 0.3% 
Egyptian General Petroleum Corp 0.3% 
Petroleum Development Oman LLC 0.3% 
Czech Republic Coal 0.3% 
China Petrochemical Corp (Sinopec) 0.3% 
China National Offshore Oil Corp Ltd (CNOOC) 0.3% 
Ecopetrol SA 0.3% 
Singareni Collieries Company 0.3% 
Occidental Petroleum Corp 0.3% 
Sonangol EP 0.3% 
Tatneft OAO 0.2% 
North Korea Coal 0.2% 
Bumi Resources 0.2% 
Suncor Energy Inc 0.2% 
Petoro AS 0.2% 
Devon Energy Corp 0.2% 
Natural Resource Partners LP 0.2% 
Marathon Oil Corp 0.2% 
Vistra Energy 0.2% 
Encana Corp 0.2% 
Canadian Natural Resources Ltd 0.2% 
Hess Corp 0.2% 
Exxaro Resources Ltd 0.2% 
YPF SA 0.2% 
Apache Corp 0.2% 
Murray Coal 0.2% 
Alliance Resource Partners LP 0.1% 
Syrian Petroleum Co 0.1% 
Novatek OAO 0.1% 
NACCO Industries Inc 0.1% 
KazMunayGas 0.1% 
Adaro Energy PT 0.1% 
Petróleos del Ecuador 0.1% 
Inpex Corp 0.1% 
Kiewit Mining Group 0.1% 
AP Moller (Maersk) 0.1% 
Banpu Public Co Ltd 0.1% 
EOG Resources Inc 0.1% 
Husky Energy Inc 0.1% 
Kideco Jaya Agung PT 0.1% 
Bahrain Petroleum Co (BAPCO) 0.1% 
Westmoreland Coal Co 0.1% 
Cloud Peak Energy Inc 0.1% 
Chesapeake Energy Corp 0.1% 
Drummond Co 0.1% 
Teck Resources Ltd 0.1% 
Turkmennebit 0.1% 
OMV AG 0.1% 
Noble Energy Inc 0.1% 
Murphy Oil Corp 0.1% 
Berau Coal Energy Tbk PT 0.1% 
Bukit Asam (Persero) Tbk PT 0.0% 
Indika Energy Tbk PT 0.0% 
Southwestern Energy Co 0.0%

 

Pero, ¿de qué nos sirve saber esto?

Para los cartógrafos e investigadores detrás de este y otros mapas, el punto es que la cartografía alternativa ayude a cambiar la manera como nos relacionamos con la tierra, con otras personas y, también, con los gobiernos. Quizá los datos que arroja su último mapa parezcan obvios, pero esta es una forma de territorializar el problema y, así, conocerlo mejor para poder actuar sobre él. Adicionalmente nos ayuda a repensar problemas transversales a la lucha ecológica, como lo es el papel que tienen las mujeres en ésta.

Como demuestran las gráficas, la economía fósil es la que nos está conduciendo a la catástrofe –irreversible, según la ONU, si no hacemos algo para el año 2030–, un dato sumamente relevante que muestra, además, que detrás de este modelo económico obsoleto hay muchos más hombres que mujeres. 

Así vemos que una civilización sustentada en el petróleo es ya insostenible –siempre lo ha sido, pero hoy la realidad lo demuestra contundentemente.– Debemos, entonces, transitar hacia nuevos modelos energéticos mientras pensamos cómo reorganizamos la vida en colectividad. Esto, a su vez, también implica reorganizar la vida para hacerla más equitativa entre hombres y mujeres, una evolución de la conciencia social que no podría sino tener también un efecto en la manera como ambos géneros se relacionan con la naturaleza.

En suma, parece que tanto la desigualdad entre géneros como la injusticia medioambiental son dos lados de una misma moneda. Dos injusticias que deben superarse. Porque este mapa demuestra cuán compenetradas están ambas cuestiones, de maneras que hará falta investigar a mayor profundidad.