5, 4, 3, 2, 1… El estruendo que nubla los oídos y enchina la piel se ha vuelto realidad. Pero antes de lograr este magnífico momento, la NASA tuvo que cambiar varias cosas, una de ellas: considerar a una ginecóloga espacial.

Hoy en día la NASA cuenta con 38 astronautas activos, de los cuales 12 son mujeres. Y fue hace sólo 20 años que la agencia espacial comenzó a desarrollar mecanismos diferentes para que sus astronautas viajaran tan cómodas como los hombres.

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DW/NASA

Hasta hace poco había fallas; la primera caminata espacial de mujeres tuvo que posponerse porque no había trajes acondicionados para las astronautas Jessica Meir y Christina Koch. Ambas pertenecen a la generación de 2013 de la NASA, la cual estaba conformada en un 50% por mujeres. Ellas han estado siempre ahí, en mayor o menor medida, y sin embargo la NASA no se había adaptado a lo que necesitaban.

Christina Koch está en órbita desde marzo de 2019 y permanecerá ahí hasta febrero de 2020. Si hay algo muy claro para ella es que la oportunidad de estar en el espacio se la debe a muchas mujeres que marcaron el camino para que su estadía fuera posible. Desde Peggy Whitson, quien tiene el récord de estadía en el espacio con 665 días, hasta la doctora Varsha Jain, ginecóloga espacial encargada de reconocer los cambios físicos que las mujeres experimentarán en el espacio.

La salud de las mujeres en el espacio es algo importante y la doctora Varsha ha trabajado durante 1 década entera para garantizar que las astronautas no sean sorprendidas por algo que no se pensó o calculó antes de despegar.

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¿Qué les sucede a las mujeres cuando están en el espacio?

Los cambios son muchos, tantos como los de los hombres. Ambos experimentan un proceso de adaptación similar. No obstante, los cambios físicos de cada uno son distintos. Por ejemplo, las mujeres son propensas a sentirse enfermas en el viaje al espacio, mientras que los hombres se enferman cuando regresan a la Tierra.

Las mujeres suelen tener problemas de presión arterial cuando han regresado del viaje espacial y los hombres sufren problemas de visión y audición. Las diferencias realmente son ligeras, pero es difícil para ambos.

 

Consideraciones extra

Las astronautas deben tomar en cuenta otros factores, como el período menstrual. Cuando Sally Ride, primera astronauta en viajar al espacio, se preparaba para despegar en el STS-7, la NASA se cuestionaba cómo resolvería sus necesidades sanitarias.

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Las astronautas contestaron que no sería un problema, pues se arreglaban con tampones. En la actualidad es distinto, las mujeres optan por pastillas anticonceptivas que interrumpen el período. El trabajo de Varsha fue investigar los métodos adecuados que logran la desaparición momentánea del período sin poner en riesgo la salud de las astronautas.

Los inodoros fueron otra consideración para apoyar la interrupción del período, ya que están diseñados para aprovechar el agua de la orina y transformarla en agua potable que posteriormente se usa en la nave. El único obstáculo del período es que éste se mezcla con la orina y los excusados no están preparados para separar la sangre de la orina. Esperemos que en el futuro esta sea una opción viable para que los procesos naturales de la mujer no sean alterados. 

Se ha hablado también de considerar los posibles cambios hormonales o las afectaciones en la fertilidad. Hasta ahora ninguna de las astronautas ha manifestado daños graves en cuestiones de salud y, a pesar de que la NASA trabaja paso a paso para mejorar sus condiciones, las mujeres detrás de estas astronautas trabajan para llevarlas más lejos de lo que han llegado hasta ahora.

 

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