A finales del siglo XVIII y durante un buen tiempo del siglo XIX, las montañas Kong eran visibles en los mapas de África. Una imponente barrera de rocas y tierra que se unía al oeste del continente, la cual se convirtió en el mito más popular de geógrafos y viajeros europeos. Pero, si jamás existieron… ¿por qué estaban dibujadas en los mapas?

La cartografía mundial ha tenido un imparable desarrollo y, entre todo el esfuerzo para marcar los horizontes del mundo, se ha enfrentado con algunas dificultades. Los mitos o grandes fantasmas de la cartografía son variados, pero uno de los más populares es la existencia de las montañas Kong (si, como las de la película King Kong).

Esta cordillera fue una gran mentira geográfica que sobrevivió varios años. Pero ¿cómo comenzó su historia? Pues algunos sugieren que fue a partir de las descripciones del explorador Mungo Park

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¿El origen de las fuentes del Níger está en las montañas Kong?

Dicho explorador había viajado al interior de Senegal y Mali entre 1795 y 1797 en busca de las fuentes que alimentaban el río Niger. El relato de su travesía ilustra por primera vez los montes Kong. Una buena parte de África Occidental se cubría por esta cadena montañosa. Sin embargo, al final nadie se dejó guiar por un dibujo que muy pocos respaldaban.

De hecho, la verdadera historia detrás de la existencia de estas montañas se reduce a las distintas teorías que exploradores intentaban comprobar a cerca del origen y curso del río Niger. 

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James Rennell, uno de los geógrafos más famosos de la época, creía que el Níger se adentraba al continente africano desde el este y se alejaba del Océano Atlántico para después evaporarse. Tomando en cuenta esta teoría, entonces las montañas Kong si existían, ya que su presencia impedía que el Níger fluyera hacia el sur.

A partir de las ilustraciones de Rennell sobre el Níger, la mayoría de los mapas comerciales de África incluyeron las montañas Kong hasta finales del siglo XIX. El único problema es que como no había pruebas de su existencia, cada mapa dibujaba los montes de distinta forma y en zonas variables.

En algunos mapas describían las montañas como una cordillera que atravesaba todo áfrica de oeste a este. Literalmente era un muro de rocas al que se le atribuían características como suelos estériles, pero llenos de oro, algo muy parecido a “El dorado”.

Terminando el mito de la cordillera Kong

La leyenda de esta gigante cordillera continúo hasta 1889 cuando el militar francés Louis-Gustave Binger detalló su viaje a lo largo del río Níger. La conclusión del recorrido era clara y en ninguna parte aparecían los montes Kong.

Desde ese entonces hubo mayor delicadeza en la creación de los mapas. La precisión de estas guías de papel que impulsan nuestro camino por sitios desconocidos. Incluso, hay que reconocernos como lectores críticos y plantearnos preguntas sobre los diseños terráqueos que se nos presentan. 

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En la era moderna la tecnología nos permite garantizar con mayor precisión la ubicación del mundo, sus ríos, montañas y ciudades. Pero, incluso no podemos fiarnos al 100% de la tecnología, ya que esta está creada a partir de los cálculos del ser humano y de ciertas nociones colonialistas.

Tendremos que cambiar en algún momento la percepción de los mapas y preguntarnos cómo fueron definidos o estipulados los caminos y límites que conocemos hoy.

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