Hay pocas cosas tan satisfactorias como romper estereotipos y refirmar, una y otra vez, que las cosas nunca son lo que pensamos. Desde la distancia, la mayoría de nosotros tenemos una idea de que los monjes budistas, y más aún los japoneses, son sujetos silenciosos y tranquilos. Sin embargo, la música de Yogetsu Akasaka, el último monje budista japonés en alcanzar la fama en Internet, es una prueba de que los ámbitos tradicionales también pueden ser una gran fuente de creatividad.

Antes de ser monje, Akasaka era músico y beatboxer en la adolescencia. Se ordenó hace 5 años y hoy su bagaje de experiencias ofrece una nueva posibilidad para que las personas puedan meditar con música más familiar. Este monje budista es, tal vez, una de las máximas expresiones de la globalización que podemos celebrar.

Akasaka, que vive en Tokio, usa una loop station para hacer capas de sonidos y cantos utilizando un solo instrumento: su voz. Se volvió viral con el primer video que subió en mayo de este año, titulado “Remix en vivo de Heart Sutra Live Looping”. Es un fascinante set de DJ.

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“Antes de ser ordenado en 2015, pertenecía a una compañía de teatro formada en la prefectura de Fukushima, al noreste de Japón, después de que la región fue devastada por el terremoto y tsunami de Tohoku en 2011”, escribe Richard Lord sobre Akasaka en el South China Morning Post; y agrega: “También fue un músico callejero de tiempo completo en países como Estados Unidos y Australia”.

Hoy este monje budista hace transmisiones en vivo, y algunas de sus canciones pueden durar hasta 2 horas. Las creaciones de Akasaka son una puerta a un estado espiritual inesperado que redefine los sonidos de los sutras.

 

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