A pesar de que los zoológicos poseen una calidad moral dudosa en todo el mundo, parece que hay ciertos organismos que se empeñan en exhibirse en ellos. Tal es el caso del moho de limo, un exótico residente del zoológico de París que ha captado la atención de muchos visitantes e investigadores.

Este forastero moho —que no es una planta y tampoco un hongo— tiene un comportamiento similar al de una ameba; su forma es cambiante y parecería más un animal. El Parque Zoológico de París ahora se puede jactar de contar con un animal verdaderamente fuera de los estándares de cualquier otro zoológico.

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Audrey Dussutour

El moho de limo de París o Le Blob, como lo han apodado los parisinos, pertenece a la familia Physaraceae del reino protista. Este inusual inquilino suele encontrarse en partes del mundo donde le es posible crecer varios metros.

Además, suelen ser “animales” casi indestructibles, ya que si llegan a dividirse a la mitad o en más partes pueden curarse en minutos. Suelen secarse durante las épocas de invierno u otoño, fingiendo una curiosa muerte; sin embargo, con la llegada de la primavera recuperan su estado natural húmedo y vibrante.

Los pequeños dedos amarillos de Le Blob son conocidos como pseudópodos, y ayudan a que consiga su propio alimento. Aunque su particular coloración neón sólo dura poco tiempo, hasta volverse grisácea y después convertirse en cenizas marrón.

Pero lo verdaderamente alucinante del moho de limo es que es capaz de desarrollar estrategias para superar cualquier obstáculo con tal de conseguir comida. El organismo pareciera recordar rutas y su entorno, a pesar de que no tiene cerebro (o al menos eso se cree).

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Mushroom Observer

La inesperada y sorprendente inteligencia de Le Blob es merecedora de la atención de muchos, pues es un misterio vivo de la naturaleza. El Centro de Investigación de Cognición Animal (CNRS) de Toulouse demostró que la capacidad del molde de limo para exhibir el aprendizaje es real.

El organismo es capaz de compartir y regenerar ese conocimiento. Más allá de tener o no cerebro, lo que hay que distinguir son los sistemas no neuronales con los que cuenta. Se creía que la mente humana era la única capaz de crear conocimiento, pero Le Blob dejó claro que hay otros métodos muy válidos para aprender.

 

Sigue leyendo: Hallazgo científico exhuma un nuevo tipo de criatura

A pesar de que los zoológicos poseen una calidad moral dudosa en todo el mundo, parece que hay ciertos organismos que se empeñan en exhibirse en ellos. Tal es el caso del moho de limo, un exótico residente del zoológico de París que ha captado la atención de muchos visitantes e investigadores.

Este forastero moho —que no es una planta y tampoco un hongo— tiene un comportamiento similar al de una ameba; su forma es cambiante y parecería más un animal. El Parque Zoológico de París ahora se puede jactar de contar con un animal verdaderamente fuera de los estándares de cualquier otro zoológico.

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Audrey Dussutour

El moho de limo de París o Le Blob, como lo han apodado los parisinos, pertenece a la familia Physaraceae del reino protista. Este inusual inquilino suele encontrarse en partes del mundo donde le es posible crecer varios metros.

Además, suelen ser “animales” casi indestructibles, ya que si llegan a dividirse a la mitad o en más partes pueden curarse en minutos. Suelen secarse durante las épocas de invierno u otoño, fingiendo una curiosa muerte; sin embargo, con la llegada de la primavera recuperan su estado natural húmedo y vibrante.

Los pequeños dedos amarillos de Le Blob son conocidos como pseudópodos, y ayudan a que consiga su propio alimento. Aunque su particular coloración neón sólo dura poco tiempo, hasta volverse grisácea y después convertirse en cenizas marrón.

Pero lo verdaderamente alucinante del moho de limo es que es capaz de desarrollar estrategias para superar cualquier obstáculo con tal de conseguir comida. El organismo pareciera recordar rutas y su entorno, a pesar de que no tiene cerebro (o al menos eso se cree).

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Mushroom Observer

La inesperada y sorprendente inteligencia de Le Blob es merecedora de la atención de muchos, pues es un misterio vivo de la naturaleza. El Centro de Investigación de Cognición Animal (CNRS) de Toulouse demostró que la capacidad del molde de limo para exhibir el aprendizaje es real.

El organismo es capaz de compartir y regenerar ese conocimiento. Más allá de tener o no cerebro, lo que hay que distinguir son los sistemas no neuronales con los que cuenta. Se creía que la mente humana era la única capaz de crear conocimiento, pero Le Blob dejó claro que hay otros métodos muy válidos para aprender.

 

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