Modelo amamanta a su bebé en pasarela durante desfile y explota la polémica en Internet (VIDEO)

La supermodelo Mara Martin generó gran polémica, al dar pecho a su bebé durante un desfile en Miami.

A pesar de que cada vez más estudios señalan los diversos beneficios de la lactancia materna, aún existen factores sociales, culturales y laborales que no la promueven o facilitan. Por eso pareciera importante que la revaluación de esta práctica sea cada vez más clara y explícita, y considerando esto, manifestaciones como la de la Mara Martin, modelo de Sports Illustrated, tendrían que celebrarse.

Martin desfiló en la pasarela durante un evento en Miami Beach, dando pecho a su bebé. Para ella, se trató de “compartir este mensaje (pro lactancia) y desear que ésta se normalice; además de mostrar al mundo que las mujeres podemos con todo”. Sin embargo, mientras que hubo miles de voces que aplaudieron el gesto, otras tantas criticaron severamente la acción, desde con comentarios misóginos, en esencia despreciables, hasta otros que advirtieron en el gesto un mecanismo de autopromoción, e incluso hay quien la acusó de usar a su bebé como un accesorio.

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Sin entrar a la discusión “interpretativa”, lo que nos interesa en este caso es hacer énfasis en la urgencia de que culturalmente volvamos a familiarizarnos con la escena de una mamá dando pecho, que recordemos que en sí es un acto hermoso y absolutamente humano, y que diluyamos cualquier tabú alrededor de la lactancia materna. Dicho esto, si Mara Martin hizo o no lo correcto pasa a un segundo plano y, por fortuna, al menos pone en la mesa la discusión. 

Si te interesa conocer más a detalle los mitos y verdades sobre la lactancia, te invitamos a leer esta nota de nuestras amigas de Mamá Natural. 

 



Un día en la vida de los niños monje (Video)

Un breve cortometraje en silencio relata un día entero en la vida de estos niños que se preparan para ser monjes.

Si lo que se quiere es extraer aprendizaje valioso de una vida, hay que buscar más allá de los libros; hay que dirigirnos a la experiencia cotidiana y observar. Concretamente, aquella que aún resguarda los pilares de un origen, por ejemplo, la experiencia que nos regala la tradición y la cultura.  

El caso de los niños preparados para ser monjes budistas, en lugares como el Tíbet, Tailandia o Sri Lanka, es un ejemplo, y uno muy único. Para muchos loable, para otros habitual, pero todos concuerdan con que sin duda es un acto férreo. Durante semanas, meses y algunos casos toda la vida, estos niños adquieren hábitos como la meditación, la oración y sobre todo la disciplina de madrugar. Costumbres tan simples se transforman en un ritual con la frecuencia, transformando no sólo la manera de concebir el mundo desde pequeños, también su destino.

Si bien esta tradición puede parecernos asombrosa en otros lugares de la orbe, la sorpresa que para este texto interesa no es el acto de convertirse en monjes desde pequeños, sino eso que podemos ver como un “sacrificio“, pero que para ellos es un acto natural en la vida cotidiana. Dicho de otra forma, un sacrificio que destila simplicidad, o encuentra asombro en las cosas más sencillas de la vida. Muchos de estos niños, por ejemplo, se vuelven mojes para hacer méritos por su madre, un sacrificio bastante noble. 

Como una especie de cortometraje, los siguientes videos nos muestran un poco de esa cotidianidad fresca que viven los niños monje (pirivena) durante su preparación. Se mira a un grupo de muchachos de Sri Lanka, levantarse de madrugada para asearse y comenzar a orar antes del amanecer, mientras otro monje mayor les prepara el té. Vemos cómo ofrecen a Buda Pūjā en uno de los principales santuarios, realizan breves sesiones de meditación y siguen sus estudios, que incluyen temas como las matemáticas.

Sin mencionar una sola palabra el día a día de estos niños budistas continua, y se desliza por la simplicidad de actos como barrer y limpiar el templo. 

Aunque a muchas personas no les gusta la idea de que los niños se conviertan en monjes, de hecho sus vidas usualmente suelen ser muy ordenadas, pacíficas y educativas. Durante su preparación también aprenden autodisciplina, el complejo acto de vivir con los demás y cómo enriquecer sus propias vidas y servir a las comunidades en las que viven.



¿Qué sí y qué no puedes comer durante la lactancia?

Durante este periodo es indispensable comer bien –ojo, esto no significa comer más– para la salud tanto del bebé como de una misma.

La importancia de nutrirse a lo largo de la vida tiene impactos en la salud y funcionamiento del cuerpo. Sin darnos cuenta, el ir alterando nuestra dinámica alimentaria hacia el consumo adecuado de nutrientes, produce en nuestro cuerpo que se sienta más liviano, saludable e inclusive parezca más feliz. Hay incluso ocasiones en que es indispensable mantener una buena alimentación, como por ejemplo durante el embarazo y la lactancia. 

Durante este periodo es indispensable comer bien –ojo, esto no significa comer más– para la salud tanto del bebé como de una misma. Comprendamos que una buena alimentación es el combustible para el cuerpo para mantener energía a lo largo del día y producir leche de manera exitosa. 

Durante el embarazo, la placenta en desarrollo es la responsable de secretar estrógeno y progesterona, las hormonas encargadas de estimular la producción de leche y de provocar que los conductos galactóforos –responsables de transportar leche materna– crezcan en número y tamaño. Por ello, el cuerpo está normalmente listo para producir leche materna a partir del segundo trimestre del embarazo –aunque la producción máxima se alcanza cuando el bebé ya nació–. Como es de esperarse, las primeras horas –y siguientes días al nacimiento–, la leche materna es diferente, como amarillenta o dorada. Se le llama “calostro”, la cual es una sustancia rica en proteínas, anticuerpos inmunoglobulinas y fácil de digerir. Se trata de un alimento indispensable para el bebé durante las primeras 48-96 horas siguientes de su nacimiento. 

Para producir leche, es indispensable cuidar la alimentación que será transferida al bebé a través de la leche materna. Es decir que si el cuerpo produce leche por sí mismo, la dieta marca la calidad de la leche que se produce. Por tanto si los hábitos alimenticios no son saludables, el cuerpo y salud tanto de la madre como bebé, pagarán la factura. La dieta recomendada durante la lactancia es similar a la del embarazo, aunque puede variar en la ingesta de calorías extras durante la lactancia –en vez de 300 calorías extras diarias durante el embarazo, ahora serán 500 calorías extras diarias durante la lactancia–. Lo ideal es crear un equilibrio entre proteínas, granos, grasas saludables y alimentos ricos en calcio; como por ejemplo

 5 porciones de calcio

  • 3-4 porciones de vegetales verdes (o amarillos)
  • 3+ porciones de granos o carbohidratos complejos
  • 3 porciones de proteína
  • 2 porciones de vitamina C
  • 1+ porciones de alimentos ricos en calcio
  • 1+ porciones de frutas o vegetales (además de las variedades verdes o amarillas).

A continuación te compartimos los alimentos ideales para la lactancia

  • Nueces, semillas y aguacates, 
  • agua, 
  • espinacas o kale –ricas en vitamina A, hierro, vitamina C y calcio–, 
  • quinoa, 
  • avena, 
  • semillas de chía, 
  • almendras, 
  • huevos, 
  • salmón.

Por otro lado, lo que NO es recomendable durante este periodo son: 

  • Comida chatarra, junk food y derivados; 
  • pescados con alto contenido en mercurio y otras toxinas; 
  • líquidos o bebidas con cafeína, teína, refrescos y cola; 
  • alcohol; 
  • endulzantes y endulcorantes artificiales,
  • leche de vaca y derivados de lácteos, cítricos, trigo, fresas, berries o frutos rojos y chocolates.