Hablar de la sexualidad humana es introducirse en laberintos complejos que no siempre tienen una salida. Como diría Lacán, la sexualidad pertenece al orden de lo real, precisamente porque se sitúa más allá de lo imaginable y el lenguaje. En otras palabras, es irrepresentable y por lo tanto la complejidad se adueña de ella. Por ello no podemos juzgar tal o cual orientación sexual, sino que cada individuo construye su propia identidad en un ejercicio de libertad. En el Día Internacional de la Bisexualidad, que se celebra anualmente el 23 de septiembre alrededor del globo terráqueo, la ciencia desmiente algunos mitos que se han construido alrededor de ella, con el objetivo de reivindicar la libertad de identidad de cada persona.

Si bien es cierto que con el tiempo cada vez se conoce y aprende más sobre la construcción de identidades de género y las orientaciones sexuales, también es cierto que existen algunas que se han quedado relegadas por distintas razones. A la bisexualidad en particular la rondan una serie de mitos que intentan colocarla como una ventana hacia la experimentación más que como una orientación. Pero es importante entender que esto no es así y la ciencia nos ayuda a comprenderlo con algunos datos.

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No, la bisexualidad no es una fase

Con frecuencia se sitúa a la bisexualidad como una fase de experimentación o, en el peor de los casos, se le coloca como producto de la confusión. Pero la orientación sexual va mucho más allá del simple hecho de ostentar relaciones con cierto tipo de personas. Tiene que ver más con la identidad misma y la construcción de la estructura mental, aspectos importantes en la percepción de uno mismo.

Existen estudios científicos que han documentado la bisexualidad como una orientación sexual tan real como cualquier otra. Uno de ellos publicado en Proceedings of the National Academy of Science of the United States of America, aborda la orientación bisexual masculina. Para ella, los autores tomaron datos de 500 hombres y su atracción sexual hacia ambos géneros. Tomaron en cuenta la excitación sexual para este estudio y concluyeron que las evidencias sobre la bisexualidad en al menos su grupo de estudio son robustas. Argumentaron que la atracción sexual masculina se manifiesta en un espectro continuo y no de una forma binaria. Es decir, que en este caso se presentó una atracción sexual hacia ambos géneros y no sólo exclusiva hacia hombres o mujeres.

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Las personas bisexuales no tienen más parejas

Otro mito que acompaña continuamente a personas con orientación sexual bisexual es la promiscuidad. Se tiene la falsa idea de que, al sentir atracción tanto por hombres como por mujeres, entonces sus potenciales parejas se duplican. No obstante, una cosa no tiene nada que ver con la otra.

Como mencionamos más arriba, la orientación sexual está intrínsecamente ligada con la identidad personal. No por ello necesariamente significa que modificará los comportamientos sexuales que dependen de cada una de las estructuras mentales de los individuos, no de una clasificación. Un estudio se planteó estas mismas cuestiones y analizó datos de más de 200 mil personas para aclarar que los impulsos sexuales en las personas bisexuales, hablando en números, se mantienen en promedio comparados con los de otras orientaciones sexuales.

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Estipularon una escala de del 1 al 7 de deseo sexual y encontraron que el promedio de los hombres heterosexuales se situó en un 5.57. Mientras que las personas de género hombre y de orientación homosexual lo hicieron en un 5.26. Finalmente, los hombres bisexuales puntuaron un promedio de 5.28.

Por su parte, las personas identificadas como mujeres heterosexuales puntuaron un 4.51, aquella con orientación sexual homosexual se posicionaron en un 4.60. Finalmente, las mujeres bisexuales obtuvieron un promedio de 4.91. Con esto los autores concluyeron que dentro de un mismo género la orientación sexual no marca una diferencia hablando de impulsos sexuales.

Por último, el tema de la aceptación es de gran importancia. Si bien los estudios han ayudado a entender mejor el comportamiento de los humanos hablando de orientaciones sexuales, cabe resaltar que la tolerancia y el respeto deben desfilar en primer lugar. Es decir, la diferencia no debería estar marcada con la etiqueta de peyorativo, por el contrario, gracias a esta diversidad es que las sociedades se construyen.