* por: Francisco José Flores Ramos

 

Como respuesta al desastre ambiental ocurrido en 2014, cuando Grupo México envenenó los ríos Bacanuchi y Sonora por derramamiento de sulfato de cobre, la Semarnat presentó en el año 2016 un proyecto llamado Metodología de valoración económica del daño al medio ambiente por contingencias del sector minero. Esta metodología define los pasos a seguir para ponderar los daños ocasionados por un desastre asociado a la actividad minera en México.

Desde un enfoque de valuación comentaré la primera fase del documento que se concentra en tres métodos específicos: evaluaciones de impacto ambiental (EIA), análisis costo-beneficio y compensaciones ambientales.

Por EIA nos referiremos al estudio de la presión de las actividades de las personas sobre la naturaleza, el estado de los recursos estudiados y la respuesta del medio ante estas actividades. En este sentido, el impacto ambiental es la diferencia entre el estado inicial y final de los aspectos ambientales estudiados. El principal resultado de una EIA es el establecimiento concreto de acciones en la planeación e implementación de medidas de mitigación.

Por su parte, “el análisis costo-beneficio (ACB) estima y compara los beneficios y costos totales de un proyecto para [las y] los miembros de una comunidad en particular” (Abelson, 2015, citado en INECC, 2016). Este método se concentra en medir el bienestar social, que dependerá de los resultados de los impactos económicos, sociales y ambientales.

En este contexto, Semarnat propone la siguiente operación para identificar si el proyecto minero en cuestión traerá o no algún beneficio social. Entonces:

el beneficio neto social de un proyecto minero es igual a los beneficios netos directos del proyecto, menos cualquier gasto neto público asociado, menos los gatos sociales y/o ambientales que no hayan sido internalizados en los costos de la compañía minera. También es posible que existan otros tipos de impactos económicos en otros negocios que pueden ser positivos o negativos.

(INECC, 2016)

De tal forma que:

representa las ganancias brutas de la producción minera, es el valor residual del predio y los activos de capital, es el costo de oportunidad del predio con respecto al uso de suelo, es la inversión de capital, son los costos de operación, son los gastos de mitigación ambiental y son los gastos de rehabilitación.

(INECC, 2016)

Los efectos pueden ser a primera ronda o directos, como los gastos o beneficios económicos; o de segunda ronda o follow-on, como los efectos sociales o ambientales. Particularmente, los daños ambientales de las minas se pueden clasificar en tres tipos: daños al aire, al suelo y/o al agua. Además, se ha establecido que todos los métodos mineros existentes afectan invariablemente la calidad del aire.

Para valorar una externalidad de la actividad minera se precisa seguir tres pasos: estimar el impacto físico sobre el medioambiente, estimar esos impactos sobre las actividades de la zona y monetizar dichos impactos. Algunas de estas externalidades pueden ser: calidad del aire, ruido, paisaje, cobertura, calidad y uso de suelo, calidad del agua, biodiversidad, impactos sociales, impactos económicos.

La elección de la técnica para estimar el valor del daño de cada impacto depende de lo siguiente: propósito del estudio, nivel de aproximación requerido, valores ambientales involucrados, naturaleza de los bienes y servicios. Pero lo que determina la elección de técnica es, regularmente, la disponibilidad de información. Sólo si se tienen los datos suficientes es posible aplicar las técnicas en su totalidad.

Sumado a esto, el flujo de tiempo es una variable clave para estimar con mayor precisión los impactos de los desastres ambientales por actividad minera. Así que “es necesario identificar el período o momento inicial en el que la pérdida de bienes ambientales comenzó y el momento en el futuro en el que la pérdida cesa; estimar el valor anual de bienestar; y elegir una tasa de descuento” (Dosi, 2001, citado en INECC, 2016).

En sus otros apartados, la Metodología de valoración económica del daño al medio ambiente por contingencias del sector minero recoge los métodos de cambio en la productividad, costo de enfermedad, costo de reemplazo, costo de viaje, precios hedónicos, valoración contingente, modelos de elección y transferencia de beneficios, entre otros.

Para concluir, enfatizo que la información es el punto nodal para que cualquiera de estos métodos funcione. En primer lugar, el conocimiento y difusión de la información relacionada con los costos ambientales y sociales es de vital importancia, puesto que con base en ella se decide la viabilidad de un proyecto minero. Y en segundo lugar, el acceso efectivo a la información ambiental es prerrequisito para la democracia y la gobernanza ambiental en nuestro país.

 

* Referencias:

INECC (2016). Metodología de valoración económica del daño al medio ambiente por contingencias del sector minero. Informe final. Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (INECC). México.

 

* Imágenes: 1) El beneficio social, en INECC (2016)

 

* Fotografía destacada: Proceso