Cada año millones de animales son víctimas del tráfico ilegal en la región del Amazonas, que son capturados para comercializarlos en el mercado negro. Su destino es incierto, aunque se sabe que algunos terminan como mascotas, comida exótica, con fines de experimentación cosmética y hasta como uso de falsos medicamentos sin fundamento alguno. Por si esto fuera poco, existe casi nulo control sobre el tema que parece no importar a las autoridades.

tráfico ilegal animales Amazonas

En países como Brasil, no existen datos confiables que den una idea fidedigna de cuántos animales salen ilegalmente por sus fronteras. Toda clase de especies se trafican en las fronteras de Surinam, Guyana, Colombia y Perú, sin control alguno al igual que en Brasil.

También en Ecoosfera: El comercio ilegal de caballitos de mar crece entre México y China

La organización sin fines de lucro Freeland Brasil, denuncia la escasez de información debido a la descentralización entre los cuerpos estatales y las organizaciones. Por esta razón, las cifras reales de animales que son víctimas de tráfico ilegal se desconocen. Pese a ello, se sabe que el Amazonas es el epicentro de tráfico de animales en todo el mundo.

tráfico ilegal de animales

Anualmente millones de ejemplares de víboras, aves, caimanes, tortugas, sapos, primates y grandes felinos salen por las fronteras para terminar en un destino incierto. Pese a la legislación de prohibición de tráfico animal en Brasil de 1967, el control de este es casi nulo. Las consecuencias están afectando a uno de los ecosistemas más importantes en todo el globo terráqueo.

Caza de jaguares fuera de control

En su informe actualizado en 2021, Freeland Brasil dice que entre los años 2012 y 2019, tortugas, peces ornamentales y de consumo, así como toneladas de carne de caza fueron las especies más traficadas en la región. Además, se tiene constancia de al menos 30 incautaciones de jaguares, en especial de pieles que provienen del Amazonas.

jaguar enjaulado

La ONG informó que “en 2016, una redada de Ibama en la casa de un cazador en Curianópolis (Pensilvania) encontró piezas de 19 jaguares en un refrigerador, incluidas cabezas, cráneos, pieles y patas”. Agrega que también se tiene conocimiento de “un grupo de cazadores que operaron en Acre durante los últimos 30 años. Se estima que mataron a más de 1,000 jaguares”.

También en Ecoosfera: El jaguar, el mítico rey de las selvas de Latinoamérica está en peligro

Pero no es la única especie que sufre este pesaroso destino. Investigaciones recientes en Brasil dieron como resultado el descubrimiento de 24 serpientes venenosas y tres tiburones en viviendas humanas. Más tarde se confirmó que tanto estudiantes como funcionarios públicos y empresarios están vinculados a redes de tráfico ilegal de animales en Brasil.

tráfico ilegal de serpientes

“El tráfico está fuera de control. Al reunir datos de diferentes agencias y fuentes, vemos que el crimen es extremadamente relevante en Brasil y América del Sur”, exclama Juliana Ferreira, directora de Freeland Brasil. “La planificación estratégica debe hacerse en función de los datos, pero existen serias dudas sobre la forma de su recopilación y consolidación dentro y entre las diferentes agencias. Sin eso, no sabemos bien cómo dirigir mejor nuestros escasos recursos”.

En el informe también se hace mención a la compra ilegal de animales, en países como Estados Unidos, donde las especies más traficadas hacia ese destino y otros países asiáticos, son los peces de acuario, la carne y la piel de pirarucú. Principalmente se tiene alerta en el comercio ilegal del pez cebra, que se encuentra en grave peligro de extinción por el aumento de su demanda.

pez cebra

La pandemia no está ayudando

Como ha sucedido en otros casos relacionados a la explotación de la naturaleza, el cese de actividades por la pandemia lejos de darle un respiro a la biodiversidad, ha agravado el tráfico ilegal de animales en el Amazonas. La disminución de agentes de vigilancia ha ocasionado que las cifras de animales traficados se eleven.

tráfico ilegal animales Amazonas

Como conclusión, Freeland hace evidente la falta de legislaciones y el cumplimiento de estas para castigar a los responsables de acabar con la biodiversidad del Amazonas. Además, lanza una invitación para minar el crimen contra la naturaleza que el tráfico ilegal representa.

“Los daños ambientales y económicos del tráfico de animales sólo comenzarán a ser contenidos cuando haya una ley más dura que se aplique a los criminales, así como la lucha contra el crimen se convierta en una prioridad para los Gobiernos, la justicia y los órganos de control”, concluye Freeland.

Sigue leyendo: El indignante caso de tráfico de chimpancés en África