La historia de los millennials chinos que están abandonando ciudades para refugiarse en monasterios (video 📹☯)

Un retorno al origen… Hartos de las exigencias urbanas, jóvenes orientales buscan nuevos caminos espirituales en las antiguas tradiciones del budismo, la filosofía de sus antepasados.

Los millennials chinos tienen curiosidad por conocer su propia cultura: su educación ya no es completamente oriental, y Occidente es una marea que trae consigo el consumismo y los beneficios de la tecnología. Esto ha hecho que muchos millennials de China estén adoptando el estilo de vida ermitaño, ya sea con fines espirituales o simplemente para desintoxicarse de las ciudades.

En un video del canal Aeon podemos ver un pequeño documental titulado Invocando a los reclusos (Summoning the Recluse), dirigido por la cineasta Ellen Xu. El filme muestra una serie de entrevistas con jóvenes chinos que lo dejaron todo (al menos por un tiempo) para vivir en la cercanía de monasterios, en contacto con la tierra y alejados de todas las comodidades y tentaciones modernas. Uno de ellos, comenta:

Cuando mi mente descansa y mi corazón está en paz, es el mejor estado posible. El único zen que vas a encontrar en las montañas es el zen que tú traigas. Escapamos hacia las montañas porque nuestros corazones no estaban en paz, pero como pueden ver, tampoco es muy pacífico aquí arriba.

El filme sigue los caminos de diversos jóvenes chinos en sus distintas búsquedas espirituales, las cuales los han llevado por los caminos del budismo, el taoísmo y el confucianismo, para encontrarle un sentido trascendente a la vida más allá del consumismo y la competencia descarnada por los recursos en las grandes urbanizaciones en China.

 

La rutina del ermitaño

Cada país y cada cultura tienen su propio estilo de “vida retirada”. Para los occidentales, la religión católica puede llevar a los adeptos a claustros o eremitas donde la contemplación y el servicio son las principales tareas, y se cuenta la historia de santos que hicieron proezas extraordinarias a través del cultivo del silencio y la soledad.

En Oriente, prácticas como el vipassana (retiro del silencio) invitan a crear una pausa en el tren de los pensamientos intrusivos y sumergirse en el silencio para encontrar la fuente de la acción compasiva. Los días en la montaña, sin embargo, no son lo mismo que un retiro vacacional. Dependiendo del lugar al que lleguen, los jóvenes chinos se encuentran con mayores libertades o restricciones, muchas surgidas del estilo de vida tradicional de los monjes, tales como no ducharse o no matar animales para comerlos.

La alimentación consiste en distintas combinaciones de arroz, avena y pan; papas y lechuga redondean el festín. El agua se consigue en los manantiales, donde los jóvenes pueden lavar su ropa y bañarse, aunque sin calefacción y en ocasiones a temperaturas bajo cero.

En el pasado, los monjes o ermitaños que elegían este estilo de vida podían morir dentro de sus chozas, y pasaban años antes de que la gente supiera de sus decesos. Una chica cuenta la historia de cierto monje que cultivaba 365 papas al año, una para cada día. Diariamente, sacaba de la tierra una papa y la cocinaba para comerla. Si no había papas, no comía. Pero a pesar de los peligros, la vida del ermitaño sigue siendo el mismo tipo de búsqueda de sentido hoy como hace miles de años:

Si todos viven para el dinero, para casarse y transmitir sus genes, la vida no tiene mucho sentido. Vine a las montañas para encontrar el sentido de mi vida.



Esta isla de Noruega va a eliminar el tiempo

¿Imaginas la radiante libertad de un mundo sin tiempo lineal? En esta isla de Noruega ya es una realidad durante el verano.

Entre el cuento de hadas, la rebeldía ontológica y la física avanzada, recién nos enteramos que los habitantes de Sommarøy (isla de verano), en Noruega, decretaron eliminar el tiempo. Sus poco más de 300 habitantes acordaron en una asamblea abolir el tiempo y reemplazar los relojes por hilados de flores.

Ubicada cerca del Círculo Polar, en Sommarøy no se pone el sol durante más de dos meses (del 18 de mayo al 26 de julio). Proporcionalmente, pero en sentido inverso, durante el periodo invernal y parte del otoño, las noches son eternas. Por eso, en la temporada veraniega todos quieren aprovechar al máximo sus días, y el reloj se vuelve completamente ajeno a la vida cotidiana.

Uno de sus habitantes, Kjell Ove Hveding, compartió en un comunicado: 

Hay luz del día constantemente y actuamos en consecuencia. En medio de la noche, lo que la gente de la ciudad podría llamar ‘2 am’, puedes ver a niños jugando al fútbol, gente pintando sus casas o cortando el césped y adolescentes nadando”. 

El acuerdo entre los habitantes ya fue enviado al parlamento noruego para ser oficializado. Pero lo cierto es que esta abolición del tiempo ya ocurre, en la práctica, en la vida diaria de la isla:

Para muchos de nosotros, obtener esto por escrito simplemente significaría formalizar algo que hemos estado practicando durante generaciones.

En caso de confirmarse la autorización, Sommarøy se convertiría en la primera zona del mundo en ser libre de tiempo –lo cual nosotros en Ecoosfera celebramos, por que nos recuerda que el tiempo lineas es, hasta cierto punto, una arbitrariedad cultural–. 



Oakland descriminaliza los “hongos mágicos” y otras sustancias psicodélicas naturales

Después de Denver, Oakland se convierte en la segunda ciudad de Estados Unidos en descriminalizar la posesión de “plantas de poder”.

Las autoridades del condado de Oakland, en California, votaron a favor de una nueva ley que instruye a las fuerzas de policía a tomar como su “menor prioridad” los arrestos por posesión de sustancias alucinógenas, como los “hongos mágicos”, el peyote o la ayahuasca.

Aunque la ley no apoya abiertamente el uso de estas sustancias, la idea es que su disponibilidad ocurra de la mano de una campaña de prevención de daños. Uno de los mayores impulsores de la reforma es el grupo Decriminalize Nature Oakland, que reunió el apoyo suficiente a través de información sobre el uso potencial de los alucinógenos como tratamiento de padecimientos psiquiátricos.

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Lo que establece la ley es que el uso de “plantas enteógenas” no es motivo de persecución criminal en Oakland (aunque sí lo es a nivel federal). La votación favoreció la enmienda gracias al testimonio de más de 30 personas, quienes hablaron del potencial de estas sustancias como tratamiento para la depresión, el estrés postraumático y el control de adicciones, además de los usos espirituales de algunas culturas nativas americanas.

Otras voces durante la votación también solicitaron añadir a la ley la obligación de ofrecer una guía de uso a los usuarios, además de recomendaciones como la de consultar a su médico antes de autoprescribirse un tratamiento con plantas enteógenas, así como empezar con dosis suaves para conocer las reacciones que pueden diferir enormemente entre pacientes con los mismos diagnósticos.

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En países como Holanda y Portugal, la descriminalización ha dejado históricas lecciones (AP Photo/Peter Dejong)

También en Ecoosfera: La filosofía de los alucinógenos: ¿un tratamiento espiritual contra la depresión de nuestra era?

El médico Michael Clarendon señaló que, a pesar de que muchos pueblos han usado consistentemente este tipo de plantas durante miles de años, esto se hacía dentro de un contexto ritual. Para los occidentales modernos, asegura, las “plantas de poder” no son más que placebos recreativos que se añaden a la ya de por sí preocupante población adicta a opioides, drogas legales y medicamentos de prescripción.

La venta y comercio sigue siendo ilegal, y el uso de enteógenos sintéticos como el LSD y el MDMA permanece sin cambios. En otras palabras, todo tipo de sustancias enteógenas permanecen en la clasificación 1 según las leyes federales, donde están las que supuestamente provocan mayores abusos y peligro de adicción.

Sin embargo, lo que ocurre cuando una ciudad descriminaliza las sustancias enteógenas es que se abre paso no sólo a nuevas posibilidades para la salud mental que no atraviesen el dispositivo psiquiátrico-hospitalario: se trata también de generar contextos donde la búsqueda de la salud, así como los casos de abuso de sustancias, sean tratados con el mismo cuidado y atención que un grave problema de salud por parte de las autoridades. Descriminalizar la posesión de pequeñas cantidades no incentiva el consumo sino que evita aumentar los casos de brutalidad policíaca, presupone un incremento del presupuesto de defensa contra los consumidores (muchas veces de bajos recursos y racializados) y evita el encarcelamiento de jóvenes por crímenes menores. A nivel social, representa una segunda oportunidad para muchos.

La investigación científica también se ve beneficiada con este tipo de medidas, porque no existe otra forma de conocer los efectos de estas sustancias –que la gente de cualquier manera sigue utilizando– para construir tratamientos efectivos, así como esquemas de información y prevención de daños.

 

* Imagen principal: Dancing-Astronaut

 

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