Las dinámicas urbanas actuales pueden ser muy absorbentes, al grado de no dejar tiempo para nada. Más aún: existen cientos de distracciones que nos pueden hacer muy difícil estimular la fantasía a través de la lectura, y nuestra sed de inmediatez nos suele llevar a buscar historias sólo en la pantalla, y ya no entre las hojas de un libro.

Pero una iniciativa de una empresa francesa llamada Short Édition promete cerrar esta brecha entre la literatura y los habitantes de diversas ciudades donde se han instalado “máquinas expendedoras” de microlecturas.

Se trata de cuentos que, en promedio, no toma más de 5 minutos leer.

Esto no significa que renunciemos a las lecturas largas y profundas. Pero inmersos ―como estamos― en el vértigo y la prisa, esta es una iniciativa que sin duda puede ayudar a estimular la fantasía y a incentivar la lectura, por lo menos entre semana, que es cuando más se dificulta. Y esto es sumamente importante, pues leer es una actividad fundamental para desarrollar importantes habilidades cognitivas ­―es decir, para evolucionar nuestro cerebro―.

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Las expendedoras, llamadas “Estaciones de cuentos”, contienen miles de historias escritas por autores como Virginia Woolf, Lewis Carroll y Charles Dickens, que son impresas en papel reciclado. Los lectores pueden elegir el género y la duración de los cuentos, pero la elección de la lectura es al azar.

Por ahora, estas máquinas se pueden encontrar en ciudades de Inglaterra, Canadá, China, Estados Unidos y, por supuesto, Francia. Pero esperemos que se hagan tan populares como las expendedoras de dulces o refrescos, y pronto podamos encontrarlas en más ciudades de más países.

 

* Imágenes: 1) CC; 2) VdG; 3) The Guardian