Conoce a Mick Dodge, el hombre que vive en un árbol

Mick Dodge abandonó la civilización para irse a vivir al bosque y volverse parte de él, y ahora es estrella de la serie “La leyenda de Mick Dodge”.

Hace 29 años, Mick Dodge abandonó el mundo moderno. Dejó la civilización para vivir en el increíble bosque Hoh de la península Olímpica, en el Estado de Washington. Mick hizo su casa en los troncos de los árboles que se esconden bajo el moho. Lo primero que hizo cuando llegó ahí fue quitarse los zapatos, y su filosofía de vida se guía por la manera en que sus pies se mueven y sienten el mundo. Pero no es completamente solitario; también es parte de una comunidad de montañeses y recientemente, la estrella de un programa de National Geographic llamado La leyenda de Mick Dodge.

Dodge es un personaje bastante ligero y por momentos envidiable. Antes de decidir irse a vivir al bosque era un hombre bastante normal, con trabajo, casa y familia. En una entrevista explica que la razón por la que decidió alejarse de la civilización es porque le dolían los pies.

Tenía juanetes, fascitis plantar, pies deformes. Me dolían tanto que casi no podía caminar y siempre usaba mis pies, ya fuera caminando o corriendo, para manejar el estrés de la vida moderna, para hacer sentido de la historia de la vida moderna que estaba viviendo. Vine a Hoh a sanar mis pies.

El también llamado “senséi descalzo”, siguió sus pies y finalmente aterrizó en la tierra. Dodge señala:

Los resultados llegaron rápido. No sólo mis pies estaban sanando, sino también mi dolor de espalda, dolor de cuello y casi todo el dolor de corazón desaparecía, y en poco tiempo estaba corriendo de vuelta, saliendo de la vida sedentaria, estresada, sedada y segura que me daba el mundo moderno­.

La vida de Dodge tiene muchas cosas que enseñarnos. Principalmente, que todo lo que necesitamos está en la naturaleza. Él come de la naturaleza, se viste con ella e incluso se sana con las hierbas medicinales del bosque. Su vida es una narrativa fresca, al igual que su cara y sus pies. El siguiente video ilustra bien su día a día:



Nuestro bosque, nuestro territorio: cosmovisiones indígenas

En este artículo se habla de la dualidad de visiones presentes desde las cosmovisiones indígenas y los planteamientos gubernamentales para el manejo y conservación de los bosques.

* por Bárbara Baltazar

 

“Caminar en el bosque, es andar nuestro territorio”; estas palabras fueron clave para iniciar la conversación con una María, mujer de la población rarámuri, quien una mañana me guió sobre los senderos de su territorio para mostrarme dónde estaban los bosques de la comunidad.

Esas palabras son la suma precisa de la cosmovisión de las comunidades y los pueblos originarios. Cuando pensamos en los bosques del mundo, tendemos a dibujar en nuestra mente grandes columnas de vegetación, el trinar de las aves, la majestuosidad de los paisajes, y quizá dejamos de lado algunos otros elementos que para los pueblos originarios están estrechamente vinculados.

El territorio nos refiere directamente a una extensión geográfica que brinda un sentido de pertenencia. Desde la cosmovisión indígena en el territorio se llevan a cabo las actividades culturales, productivas y sociales. Los bosques de cada una de las comunidades indígenas son parte esencial del territorio, representan el entorno de resguardo de la flora, la fauna, el agua y la provisión de los elementos culturales que enmarcan la cosmovisión. Un territorio integrará una visión holística de inter e intrarrelaciones donde los elementos constituyen “el todo”.

Actualmente, tanto la política como la legislación en materia ambiental, y particularmente la aplicable al sector forestal, fragmentan las acciones de intervención en las unidades de atención. Frente a ello, las comunidades indígenas se enfrentan al desafío de entender la lógica propuesta desde “fuera”. Las instituciones oficiales que tienen bajo mandato la promoción de las políticas públicas, distan de entender que en la realidad las formas de organización y cosmovisiones son diferentes de acuerdo con los contextos de cada una de las diversas regiones bioculturales de México.

En la Sierra Tarahumara, uno de estos grandes desafíos para el manejo de los bosques se pone de manifiesto en las autorizaciones de aprovechamiento forestal y por ende, la ejecución de los programas de manejo. Mientras la tendencia es el incremento de la producción y la productividad de las masas forestales, las comunidades indígenas miran con desconcierto cómo sus territorios van perdiendo gran parte de su riqueza. Estas dos visiones han generado pugnas donde las minorías han sufrido la peor parte, e incluso acciones legales. Los territorios indígenas pierden día a día parte de su integralidad, pareciera como si se buscara borrar de la escena las formas ancestrales de acciones para el manejo y la conservación del bosque. Los bosques sufren de conflictos originados por la tala ilegal, por la presencia de plagas y enfermedades, por la recurrencia de incendios forestales y por ende, los procesos de degradación se aceleran. La cosmovisión se resiste ante esta adversidad, son las poblaciones originarias quienes se empeñan en mantener la integralidad productiva, cultural y social.

Una comunidad, un pueblo indígena concibe su territorio como el espacio donde el todo tiene lugar, donde todo tiene cabida, donde nada está dividido, donde una causa origina un efecto y viceversa. La cosmovisión indígena para el manejo de los bosques tiene grandes enseñanzas y cobra relevancia en esta era de cambio climático: escuchemos, entendamos y seamos asertivos para incorporarlos a las políticas públicas.

¡Feliz Día Internacional de los Bosques!

 

Sobre la autora:

Bárbara Baltazar, abogada, ha colaborado con comunidades indígenas y ejidos forestales en México en la ejecución de proyectos de capacitación e investigación para el manejo y conservación de sus recursos naturales.

Eco Maxei
Autor: Eco Maxei
Eco Maxei Querétaro AC es una organización sin fines de lucro cuya misión es fomentar la coexistencia armónica entre las personas y con la naturaleza. Somos una organización multidisciplinaria, fundada e integrada por jóvenes agentes de cambio desde 2014.


¿Qué es el kratom, cuáles son sus efectos y por qué se considera una planta peligrosa?

Esta planta medicinal ha llamado la atención últimamente por las intenciones del gobierno estadounidense de restringir su uso.

En lo que concierne al uso de las plantas medicinales, es fundamental informarnos y usarlas de forma responsable. Sus efectos son reales y muy poderosos, y dependiendo de cómo sean consumidas será la experiencia que se tenga. Es el caso del kratom, la hoja de un árbol tropical nativo del sureste de Asia que comparte linaje con el árbol del café y los opiáceos.

Por su ingrediente activo, la mitragyna, el kratom es usado ya sea en polvo, en cápsulas, masticada o en infusiones para focalizar la mente y energizar el cuerpo. Pero la mitragyna es un sedante, por lo cual, las dosis muy altas pueden provocar los efectos contrarios: cuerpo pesado, mente nublada y efectos más parecidos a los de la morfina.

Debido a estos paradójicos efectos es que el gobierno estadounidense, concretamente la Drug Enforcement Adminstration (DEA) ha incluido el kratom en la lista de drogas no reguladas con riesgos para la salud. Además, la dependencia que esta planta puede ocasionar aún no ha sido estudiada a profundidad, y los casos de abuso han subido significativamente en Estados Unidos.

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Las declaraciones del gobierno estadounidense apuntan a que no hay evidencia de los efectos positivos del kratom, y en cambio, esta planta sí ha demostrado tener malos efectos sobre las funciones cardiovasculares y neuronales. No obstante, hay una dimensión que parece nunca estar presente cuando se aborda la problemática de los psicoactivos: su uso tradicional.

 

¿Cómo se ha usado milenariamente el kratom?

Las hojas de kratom, como muchas otras sustancias tan cotidianas como el café, han sido utilizadas milenariamente en las culturas asiáticas para potenciar las habilidades humanas. En el caso del kratom, se trata de una hoja que se usa de manera similar a la hoja de coca en las regiones andinas: se masca para obtener sus beneficios paulatinamente durante las jornadas laborales. Es un uso que los pueblos originarios de Malasia y Tailandia le han dado al kratom desde hace siglos y que conviene tener presente cuando se debate cómo y por qué regularizar una sustancia.

Por supuesto que la utilización de los psicoactivos y las plantas medicinales puede volverse contraproducente, incluso en las regiones rurales donde están asentados los pueblos originarios que las usan. Algunos estudios han verificado que los abusos de esta sustancia han provocado ataques en quienes habitan estas regiones asiáticas.

https://ecoosfera.com/2015/01/descubre-una-gran-cantidad-de-plantas-medicinales-y-sus-usos/

Pero habría que tomar en cuenta que ingerir sustancias es una práctica social; como tal, se desarrolla al interior de sociedades cuyas dinámicas han cambiado vertiginosamente en poco tiempo y han hecho cada vez más necesario el uso de todo tipo de estimulantes y drogas, desde el café hasta el Prozac.

Entonces, ¿no es el ritmo de la vida contemporánea lo que lleva a las adicciones, más que las sustancias en sí mismas? Habría que discutirlo colectivamente. Porque debemos recordar que detrás de la criminalización (o legalización) de muchas sustancias hay intereses económicos y políticos. Por eso hace falta más investigación, así como un uso informado y responsable de todo lo que consumimos.

Así que por ahora podemos decir que el kratom no es peligroso si se consume sin excesos. Pero, sin duda, habrá que seguir indagando colectivamente en estas vitales cuestiones que nos comprometen a todos.

 

* Imágenes: 1) Redicecreations; 2) CC; 3) Next Generation Village