En México se permite el uso de 182 plaguicidas tóxicos prohibidos en otros países

Todas estas sustancias ya están prohibidas en decenas de países: ¿por qué en México todavía no?

Un plaguicida no tiene que ser tóxico. En granjas de Inglaterra, los agricultores utilizan flores para mantener a raya a los insectos y poder cultivar alimentos libres de químicos. Entonces, ¿cómo podemos explicarnos que en México se insista en el uso de plaguicidas sintéticos que, además, contienen sustancias tóxicas?

Según un reportaje de SinEmbargo, en México se utilizan 182 plaguicidas, fabricados con 111 sustancias tóxicas diferentes, los cuales ya están prohibidos en otros países. De hecho, el uso de estos agrotóxicos no ha hecho sino aumentar con los años, debido a que no existe una regulación que lo controle o lo evite. Y eso sin importar que muchas de estas sustancias son cancerígenas, ya que afectan el sistema endócrino, metabólico y hasta neurológico. Más aún: se trata de químicos que son capaces de contaminar la atmósfera, el agua y la tierra sin piedad alguna.

No existen cifras actualizadas sobre qué plaguicidas han sido utilizados

ni en qué concentraciones fueron utilizados.

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El químico tóxico más presente en el campo mexicano es el glifosato, del herbicida RoundUp, ya que se utiliza sobre todo en los cultivos transgénicos. Y éstos, como sabemos, han invadido todo el territorio nacional. Sin embargo, en todo el mundo existen más de 13 mil demandas contra Monsanto –ahora propiedad de la alemana Bayer– por parte de gente que ha desarrollado cáncer, cuyo padecimiento coincide con la exposición a dicho herbicida.

El glifosato ha probado ser tóxico –o por lo menos de alto riesgo– en una decena de estudios científicos, y la propia OMS lo ha comprobado también. De hecho, Monsanto sabía de esto desde hace más de 30 años, y aún así comercializó este producto al por mayor, como aún lo hace ahora sin importar sus antecedentes.

No obstante, y a diferencia de México, muchos países han prohibido el uso de glifosato y otros agrotóxicos. El hecho de que en nuestro país no haya regulación al respecto –ya no digamos prohibiciones– atenta contra nuestra soberanía alimentaria, contra el medioambiente y contra nuestro derecho a la salud. Así que urge que el nuevo gobierno encuentre soluciones rápidas a este problema. Una de las propuestas es que se cambie inmediatamente la normatividad y que ningún programa de fomento al campo promueva el uso de los plaguicidas tóxicos.

Lamentablemente estamos muy lejos de una política para el campo que sea resiliente y orgánica, como en otros países ya se aplica desde hace años. Con este atraso monumental, ¿cómo podemos invitar a nuestros jóvenes a que vuelvan al campo? Será necesario exigir que esta situación se transforme, ya que necesitamos revitalizar el campo, así como seguir revirtiéndola nosotros con las decisiones de consumo que tomamos cada día.

Compra local y orgánico. Si no te es posible optar por lo orgánico, por lo menos puedes evitar los transgénicos leyendo la etiqueta en frutas y verduras. Y si tienes un huerto urbano o jardín, utiliza plaguicidas naturales. Aquí tienes 11 muy efectivos y sin químicos.

*Imágenes: 1) Proexpansion; 2) Telesur



Greenpeace hace un recuento de los 29 agrotóxicos permitidos en México (y prohibidos en otros países)

La información es parte de la campaña de “Comida Sana Tierra Sana” para conocer, verdaderamente, nuestros alimentos.

Hace un año la Red de Acción sobre Plaguicidas y sus Alternativas en México (RAPAM) ya había advertido de 186 plaguicidas altamente peligrosos que son permitidos en México, pero prohibidos, sobre todo, en Europa. 

Ahora Greenpeace México hace un recuento de 29 agrotóxicos calificados como dañinos para la salud de los humanos o del medio ambiente y permitidos en este país (prohibidos en muchos otros). La información es parte de su campaña conocida como Comida Sana Tierra Sana, y es publicada para que las personas conozcan verdaderamente el estado de sus alimentos. Cabe apuntar que cualquiera de estos 29 agrotóxicos podrían estar en tus alimentos en este país.

Las autoridades responsables de aprobar estos agrotóxicos es la Cofepris (a quien puedes exigir que revise la siguiente lista). Aunque, asimismo, las leyes mexicanas son muy laxas y permiten este tipo de situaciones.

Aquí puedes revisar la lista de algunos agrotóxicos peligrosos permitidos en México.



Monsanto anuncia apertura de un centro de investigación de maíz híbrido en México

Algunos científicos cuestionan los efectos ecológicos de estos experimentos aunque no se traten específicamente de transgénicos

Las semillas híbridas provienen de una planta híbrida, es decir, del resultado del cruce de dos plantas de distinta especie no muy diferentes entre sí. Los seres humanos han generado semillas híbridas por milenos; de hecho, en México existen tantas variedades de maíz, al rededor de 64, justo por estos experimentos ancestrales.

Las semillas híbridas no tienen efectos nocivos en la salud o en el medio ambiente y se diferencian de los transgénicos porque sus genes no han sido alterados con otros de especies muy distintas a la suya. En estos días, medios locales del estado de Jalisco, México, han anunciado que la empresa Monsanto creará un centro global para desarrollar semillas de maíz híbridas.

Hoy en México muchos agricultores emplean semillas híbridas para sus sembradíos, pero el cultivo y comercialización de transgénicos, que tanto han sido promovidos por Monsanto, persisten varados por recursos legales interpuestos desde la sociedad civil. Algunos analistas consideran que el anuncio de la empresa sobre la creación de su centro es en realidad una estrategia para ampliar su influencia en el país.

El Centro Global de Tecnología que será edificado en Tlajomulco de Zúñiga, cerca de Guadalajara, servirá para centralizar las investigaciones de las semillas de maíz, sobre todo para el mercado de EE.UU. Según la empresa, el objetivo es crear una nueva variedad resistente a las enfermedades que afectan al maíz. Aunque el lugar estará dedicado a desarrollar estudios para semillas híbridas, algunos científicos indican que este tipo de maíz también dañaría la biodiversidad y contaminará las semillas locales.