La planta de cannabis o marihuana ha sido polémica durante mucho tiempo. El debate sobre esta planta ha orillado a los gobiernos del mundo a poner el tema sobre la mesa. En la actualidad, México ha dado varios pasos hacia la despenalización de la marihuana. Pero ahora es tiempo de analizar estrategias para regular su uso, distribución y mercado.

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El partido Movimiento Ciudadano propuso un decálogo que analiza los puntos más importantes para la regulación. Resaltan aquí tres factores generales que funcionan como guía de este proceso: descriminalización, regulación y justicia.

Independientemente de los partidos políticos que promuevan la regulación de la marihuana, sabemos que los beneficios del control de esta planta pueden ser muchos. El decálogo que presentó este partido considera varios puntos que te invitamos a analizar. 

 

Decálogo para regular la marihuana en México

  • Descriminalización y despenalización. Debe despenalizarse cualquier acto relacionado con la planta, incluido su cultivo, transporte y consumo, para abrir paso a una regulación de los aspectos comerciales, a la manera del tabaco y el alcohol.
  • El derecho al libre desarrollo de la personalidad por encima de intereses mercantiles o falsos moralismos. El derecho al libre desarrollo de la personalidad debe estar por encima de los intereses comerciales; esto significa que no se deben generar esquemas para orillar a los consumidores a prescindir del autocultivo, por lo que debe evitarse la sobrerregulación de las asociaciones o clubes, permitiendo un mayor número de miembros, al tiempo que deben eliminarse los límites para el cultivo personal y eliminarse la propuesta de un registro obligatorio. 
  • Inclusión comercial del sector social y de los campesinos. La regulación debe servir para generar oportunidades y restituir a las víctimas de la guerra contra el narcotráfico, como los campesinos. Por ello, se debe privilegiar el acceso a la producción y comercio legal de cannabis por parte de los pequeños productores por encima de los grandes intereses comerciales, y de esa manera lograr su inclusión efectiva en la economía nacional y su salida del círculo de violencia que ha rodeado al narcotráfico. Si la regulación los mantiene en la marginalidad, la solución sería peor para este sector.
  • No a las barreras de entrada. Se deben eliminar todas las barreras de entrada a los campesinos y productores nacionales. Si vamos a regular la cannabis en México, no podemos entregar este sector a las transnacionales extranjeras. Esto implica eliminar los costos de producción que se pretenden imponer. El mercado debe ser incluyente, tanto para los campesinos nacionales como para otros agentes económicos de mayor magnitud.
  • No a la trazabilidad. Se debe eliminar la trazabilidad de las semillas y plantas porque constituye una determinante barrera de entrada al mercado para los productores nacionales, además de que al ser esta reforma una regulación nacional resulta innecesario incorporar esquemas de trazabilidad.
  • La regulación necesita un Estado fuerte y eficaz. La regulación debe ser integral, de todas las etapas y procesos vinculados a la cannabis. Para que la regulación sea efectiva se requiere de un Estado en condiciones de fiscalizar el comercio, garantizar el acceso a la información y a la salud, establecer controles de acceso a menores de edad y evitar la captura de agentes económicos dominantes.
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National Geographic

Por ello, el modelo de regulación debe ser mixto, es decir, con un control fuerte del Estado en la intermediación y comercialización, pero permitiendo la mayor inclusión de agentes económicos locales y la mayor libertad de las personas tanto para el consumo como para el autocultivo.

  • Antimonopolio cannábico y no a la captura del mercado o del ente regulador. La nueva legislación debe prever que no se generen esquemas monopólicos u oligopólicos en el mercado de la cannabis, lo que excluiría a los pequeños productores e iría, por lo tanto, contra el espíritu de una regulación para la paz. 
  • Amnistía. Deben generarse modelos de amnistía basados en la justicia transicional tanto para consumidores actualmente en prisión como para pequeños productores y comercializadores de cannabis, en el marco de una garantía del derecho a la verdad sobre su actuación en la guerra contra las drogas. Ellos también son víctimas de esta guerra.  
  • Federalismo cannábico y diversificación de políticas. El modelo de regulación de la cannabis debe entender el contexto de las comunidades y atender a las distintas realidades del consumo y producción de cannabis en el territorio nacional, generando esquemas legislativos que posibiliten que las entidades federativas y municipios establezcan parámetros diferenciados en un abanico de políticas y actividades, como definir la densidad de los puntos de venta.
  • Nunca descuidar la salud y la prevención. La regulación no debe descuidar la prevención, por ello se deben generar controles de acceso al consumo para menores, ofrecer información puntual y veraz de carácter científico y basada en la evidencia, regular la publicidad y evaluar permanentemente el desempeño de esta nueva política.

 

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