México quiere avanzar al futuro, pero invierte 300% menos en sus estudiantes de lo que recomienda la OCDE

A su vez, es el país que más invierte en educación respecto a su presupuesto…. ¿Qué está pasando?

La educación es un arma contra la incertidumbre. Es la herramienta más importante con vistas a un futuro incierto, el cual necesita de que dotemos a las nuevas generaciones con una nueva conciencia acorde a los tiempos –y a los retos–.

En ese sentido, no hay nada más importante para las naciones que la educación de sus niños y jóvenes; pero en México, parece que esto no ha hecho suficiente eco. Lo que se invierte para educar a las nuevas generaciones en este país está muy por debajo del promedio, según dio a conocer la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) en su último informe Panorama de la Educación 2018.

Misael Valtierra

Según el estudio, México invierte sólo 29 mil dólares por estudiante a lo largo de casi 10 años de educación –es decir, entre la primaria y el bachillerato–, mientras que el promedio de los países miembros de la OCDE es de 90 mil 500 dólares, un 300% más.

México es el país que menos invierte en cada estudiante.

Paradójicamente, es el que más invierte en educación, de acuerdo a su presupuesto.

México es de los países que destinan más fondos a la educación: el 17% de su presupuesto total, mientras que el promedio en la OCDE es del 11%. Pero esta cantidad no se utiliza en los alumnos, sino en gasto corriente.

El 85% del presupuesto se invierte en nóminas, mientras que sólo el 4% se usa en becas.

Sin embargo, esto no significa que el sueldo de los docentes sea alto. En la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), más del 80% de maestros son de asignatura, es decir que no se les paga un salario fijo, sino que se les paga un aproximado de 90 pesos por hora trabajada, un salario francamente paupérrimo.

 

Así que, ¿a dónde se va el presupuesto en educación?

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Como ha señalado el portal SinEmbargo, de los 34 programas dirigidos a la educación, muchos no ejercieron su presupuesto, lo que significa que casi toda la inversión que debería permear a la educación termina por diluirse en la corrupción.

Las soluciones a las paradojas de la educación en México no están en cuánto se invierta, sino en cómo y en qué se invierta, así como en asegurar la transparencia de los recursos ya asignados.

De hacerse así, podría haber un aumento significativo en la inversión por estudiante sin tener que incrementar el presupuesto, y se podría combatir el rezago de México en cuanto a calidad y promoción de la educación –por ejemplo, el egreso de secundaria representa apenas un 22% respecto al total de la población adulta–.

A la par, hace falta ampliar la visión de la educación en México: necesitamos un modelo educativo alternativo, construido sobre nuevas bases tanto materiales como espirituales. Dotar la educación de nuevos contenidos, de una mayor conciencia humanista, de mayor participación de los propios alumnos y, en síntesis, de una visión futurista a partir de las herramientas tecnológicas que están revolucionando el presente.

Esta nueva educación debe tomar en cuenta los problemas medioambientales –pues una educación sin conciencia ecológica tiene ya poco sentido– e inundar a las nuevas generaciones con una nueva sensibilidad. Incluso, ¿por qué no?, deberíamos proponernos como meta enseñar sobre felicidad antes que sobre cualquier otro tema, como ya se hace en la India.

Alternativas hay muchas, y la inversión ya existe. Lo que se necesita, entonces, es voluntad.



Científicos encuentran cocaína en camarones de río

Los camarones analizados en ríos del Reino Unido contienen trazos de cocaína y pesticidas nocivos para la salud.

La contaminación no solo vicia el aire que respiramos; nuestros residuos también llegan al mar. Cada vez más animales marinos se ven afectados por el plástico, que se encuentra hasta en nuestros propios cuerpos. Pero el daño va más allá. Científicos del Reino Unido han encontrado cocaína en los camarones provenientes de sus ríos. Así es: hay trazos de droga en los mariscos que varios consumimos. 

No se trata de un caso aislado ni un suceso extraño. El estudio publicado en Environment International, que puede consultarse aquí, tomó muestras de 15 sitios en julio 2018, que abarcan 5 zonas del área de Suffolk. A través de un biomonitoreo cauteloso, se determinó que había pesticidas y farmacéuticos en dichos entornos. ¿Qué quiere decir? Que aquellos químicos utilizados por la población terminan en el río e impregnan a sus habitantes acuáticos. 

Este no es un problema reservado al Reino Unido, pues claramente no son los únicos consumidores de farmacéuticos. Los trazos de farmacéuticos que se liberan a través de la orina y que llegan a los ríos por el drenaje son los principales culpables, y un estudio realizado en México quizá arrojaría datos similares. 

Otras drogas descubiertas en los camarones fueron ketamina, un tranquilizante de alta potencia, y tramadol, un opioide utilizado para tratar dolores crónicos. También se hallaron muestras de pesticidas que el Reino Unido ha prohibido por su grado de letalidad, como fenuron. La transparencia de los ríos no oculta ninguna práctica nociva; todo lo que se hace en tierra firme puede encontrarse en ellos. 

¿Significa que comer camarones importados nos afectará? No en primera instancia. De acuerdo al estudio, las concentraciones halladas en los camarones no son suficientes para causar un daño inmediato en quien lo consuma. Pero no por eso debemos respirar tranquilos. Sabemos que el daño acumulativo puede ser real si comemos productos contaminados a largo plazo. 

Este sorprendente hallazgo sirve para recordarnos que nuestros hábitos dejan huella. De alguna forma u otra, lo que desechamos acaba por regresar a nosotros. No estamos separados del lugar que habitamos, hay una conexión que nos une al resto de los seres que viven en el entorno. Por eso el desarrollo de una conciencia sobre lo que compramos, consumimos y tiramos es vital para mantener este delicado equilibrio. 

También en Ecoosfera: 10 acciones contra la contaminación por plástico



“La habitación de la lectura”, un proyecto que lleva bibliotecas a países en desarrollo

John Wood, creador del proyecto “La habitación de la lectura”, ha instalado más de quince mil librerías en distintos lugares.

La historia del activista John Wood es fascinante. Se trata de un ex empleado de Microsoft que durante un viaje al Himalaya constató la falta de libros en una escuela de Nepal. A partir de esto se dedicó a recolectar ejemplares entre sus conocidos para donarlos. Posteriormente escribió su libro Leaving Microsoft el cual recaudó más de tres millones de dólares, mismos que utilizó para fundar y financiar la organización “Room to read”.

Se trata de un proyecto global fundado en 2001, que prioriza el papel de la educación como instrumento para erradicar la pobreza. La iniciativa parte de la idea de que esta se traduce en un empoderamiento de los jóvenes, para que contribuyan con sus comunidades, aludiendo un poco a la famosa frase de Einstein que advierte: “una mente estirada por nuevas ideas jamás recobrará su forma original”.

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Room to read enfoca sus esfuerzos en dos ejes primordiales: la alfabetización y la equidad de género en la educación. La filosofía de esta institución también promueve la importancia del gusto por la lectura como un catalizador del intelecto y la imaginación. Hasta la fecha esta organización ha instalado más de quince mil librerías en países de Asia y África –los cuales imparten programas de promoción de la lectura. También ha colaborado en la construcción de más de mil seiscientas escuelas, distribuido más de trece millones de libros, beneficiado 8 millones de niños y publicado más de 887 libros. 

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Otra de las prioridades de la organización es la traducción o creación de libros en las lenguas originarias de las comunidades.

En esta era de la información, el analfabetismo representa tal vez el mayor obstáculo para empoderar a una población, pues únicamente a partir del acceso a la información hoy disponible, las personas pueden “leer” su entorno para hacerlo consciente. En “Room  to Read” se promueve la educación de calidad como el arma básica para fortalecer a miles de agentes de cambio en potencia.