Estudiante mexicano crea el Popotépetl, un popote que se degrada en sólo 2 semanas

Jesús Abraham Moya creó un popote comestible a base de algas que tarda solamente un par de semanas en degradarse.

Son bien conocidas las alternativas que existen ante el uso de los popotes y otros productos de plástico, que son nocivos para la vida marina. Hace unos días, fue un estudiante mexicano quien se llevó las palmas con la creación de un popote que se degrada en tan sólo 2 semanas.

“Popotépetl” es el ingenioso nombre de este producto. Está hecho a partir de un alga que, combinada con otros ingredientes, resulta en una sustancia similar a la grenetina. Jesús Abraham Maya fue galardonado por su invento con el Premio Nacional de la Juventud 2018, en la categoría de Ingenio Emprendedor.

El estudiante de preparatoria del Tec de Monterrey Campus Querétaro, comenzó este invento como parte de un proyecto para su clase de química. Además de ser una gran alternativa al plástico, el popoteincluso puede comerse

Jesús Abraham expresó estar entusiasmado por haber recibido el premio, que le fue otorgado en Los Pinos, e incluso dijo estar hecho “un manojo de nervios”.

Actualmente, Maya está planeando consolidar una empresa basada en este tipo de productos sustentables junto con sus compañeros de preparatoria. Su proyecto ya cuenta con un espacio en el Parque Tecnológico del Tec Campus Querétaro.

El Premio Nacional de la Juventud se otorga a jóvenes de entre 12 y 29 años en diversas categorías, que van desde las expresiones artísticas hasta los logros académicos.

México es un nido de talentos, y siempre es maravilloso que las ideas de nuestros jóvenes se concreten en proyectos que velan por una sociedad más sustentable.



Confirmado: el plástico se encuentra hasta en tus heces

Amamos tanto el plástico, que ahora vive en nuestro estómago. Un estudio encontró restos de plástico en los desechos del 100% de las personas examinadas. ¿Qué implica este hallazgo?

¿Tus heces contienen plástico? Puede que sí. En un estudio se confirmó que los desechos del 100% de las personas examinadas contenían restos de microplástico. Esta fue tan sólo la primera de muchas investigaciones que la Universidad Médica de Viena llevó a cabo, y el resultado es del 100%; ¿escalofriante? Nosotros diríamos que bastante esperado.

Ninguno de los científicos involucrados esperaba resultados tan contundentes.

 

¿Por qué ocurre esto?

Por una razón muy sencilla: puesto que el plástico es el material sintético que más consumimos y gastamos, se ha vuelto ubicuo. Esto quiere decir que se encuentra, literalmente, en todos lados.

Cada año se desechan 8 millones de toneladas de plástico en los océanos de nuestro planeta. ¿Su destino? Si estos trozos de basura no acaban en alguna playa, seguirán flotando en el agua hasta descomponerse en diminutos pedazos de plástico. 

Los empaques que utilizamos una sola vez y luego echamos a la basura se transforman así en microplástico. Estas partículas son tan pequeñas (menos de 5 milímetros de diámetro) que se cuelan en la sal extraída del mar: la misma que usamos para sazonar nuestra comida.

Los peces, que son la fuente de alimento de varias personas, también acaban consumiendo plástico. De hecho, en los océanos más contaminados del mundo, la cantidad de microplástico excede a la cantidad de plancton. Incluso, el World Economic Forum ha reportado que para el 2050 habrá más plástico que peces en el océano.

Este material acaba en nuestros platillos de alguna forma u otra. ¿Qué peligros puede ocasionar? 

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¿Es peligroso?

Consumir plástico de esta manera puede representar un peligro para nuestro sistema digestivo, y más aún si sufrimos de algún padecimiento intestinal.

La preocupación por los efectos del plástico sobre nuestra salud no es para nada un asunto nuevo. El BPA y el BPS, utilizados en la manufacturación de botellas de plástico, son químicos tóxicos que interfieren con el funcionamiento normal del sistema endocrino.

Los participantes del estudio mencionado tenían en común no ser vegetarianos, y casi todos ellos consumieron alimentos del mar durante la semana que duraron las pruebas. De los 11 tipos de plástico que fueron contemplados, se encontraron 9 de distinta procedencia en cada persona. Bolsas, botellas de agua, tapas de contenedores, envolturas -todos estos productos, eventualmente se vuelven microplástico-.

Es un hecho que el plástico llega a nuestros cuerpos; medir la cantidad de daños que pueda provocar quedará pendiente para futuras investigaciones.

Además de las campañas de reciclaje, hay varias alternativas al plástico que podemos usar en nuestro día a día para dejar de contaminar tanto. Los 8 millones de toneladas de plástico que flotan anualmente en nuestros mares continuarán atentando con la vida de todos (incluso la tuya).

Por eso, la próxima vez que vayas a adquirir plástico de un solo uso, piensa: esto puede terminar en mi intestino…

Acá hay un video en donde te ilustramos de qué maneras es viable reducir el consumo de plástico; es muy fácil y, francamente, se siente bien:



¿Por qué un restaurante mexicano se une al movimiento #Antipopote?

“#SomosAntipopote ¿Realmente necesitas uno? Por favor, ayúdanos a deshacernos de este invento contaminante y muchas veces inútil.”

Tan sólo en México, el 95 por ciento de los popotes que se utilizan, no se reciclan; los cuales tienen un fuerte impacto en el medio ambiente: no sólo cada popote tarda al menos 100 años en degradarse, también afecta en el hábitat de aves marinas, mamíferos y tortugas marinas.

Ante la incomodidad de llevar un vaso a los labios, Harry Stevens creó el popote, sin embargo, ¿son realmente necesarios para la vida cotidiana? Existen razones como el video que te compartimos a continuación para reducir su uso hasta la extinción.

 

Para comenzar este proceso, Milo Crees, un niño de nueve años, comenzó un movimiento al que bautizó Straw Free –Libres de popote– al proponerle a los restauranteros que preguntaran a los clientes si querían uno de estos elementos en su bebida. Fue así que poco a poco, la entrega por default de los popotes se fue reduciendo poco a poco. Después, Crees llevó su iniciativa ante el Comité de Recursos Naturales y Energía de Vermont en búsqueda de apoyo y exposición nacional.

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Ahora, esta propuesta llegó a México. En septiembre del 2015, el restaurante de chilaquiles Hijos del Maíz comenzaron la iniciativa imprimiendo en su menú un mensaje para informar a sus clientes sobre el movimiento #Antipopotes. El hashtag lo formó e impulsó el Grupo Pangea, del chef Guillermo González Beristain, a través de este mensaje: 

#SomosAntipopote ¿Realmente necesitas uno? Por favor, ayúdanos a deshacernos de este invento contaminante y muchas veces inútil.

El objetivo de este movimiento es hacer un acto de conciencia en función de la microecología: si una persona utiliza 38 mil popotes durante su vida, el 97 por ciento de esa cantidad depende de los centros de consumo.

[Munchies]