En las relaciones humanas, que nunca te confundan: la creatividad e intelecto no vienen en el mismo paquete que la conciencia y los valores humanos. Así lo ha demostrado una masiva ola de denuncias a través de los hashtag de Twitter , #MeTooPeriodistasMexicanos#MeTooMúsicosMexicanos, entre otros del tipo, cuyos protagonistas son el machismo y la violencia de género en México.

Este nuevo escándalo –por cierto de dimensión internacional–, pone en evidencia a un grupo de escritores, periodistas, académicos y músicos mexicanos, que desde el sábado 23 de marzo y hasta el día de hoy han generado millones de interacciones en Twitter, con acusaciones en su contra como agresores y actores de violencia física y emocional. 

A raíz de una denuncia en contra de un exeditor de la editorial Tierra Adentro, el hashtag se volvió histórico; la lista de denuncias continúa creciendo y ahora tienen cuentas en Twitter para recibir denuncias anónimas. Cuentas como la @MeTooEscritores reza:

Si te da miedo denunciar, manda un mensaje y publicamos el nombre del agresor.

Las historias expuestas @MeTooEscritores son espeluznantes: hasta ahora, más de 200 tuits muestran las experiencias anónimas que han enviado las víctimas de acoso en el círculo literario nacional; situaciones que, más allá de exhibir a estos personajes –y de inevitablemente poner en duda su intelecto–, demuestran un patrón de comportamiento machista y bastante peligroso que difícilmente podríamos rebatir como sociedad sin la ayuda de los mismos hombres. 

¿El #MeToo exhibe patrones de comportamiento machistas?

Sin duda. Las historias que están siendo exhibidas demuestran que cualquier mujer puede experimentar o ha experimentado alguna de estas situaciones horribles, por una razón específica: la cultura y la educación en México es esencialmente machista. Y no necesitas abogar por el feminismo para darte cuenta. Se trata de actitudes cotidianas que se han hecho pasar por “naturales”, y que básicamente otorgan licencias a los hombres para sujetar a su víctima en un lecho de violencia física y emocional, muchas veces abusando de su poder laboral o statu quo, e inclusive acudiendo al chantaje emocional para lograr que la mujer haga lo que el hombre desea. 

Se puede observar en esta ola de denuncias, la repetición de historias desde diferentes casos, acaso como un patrón que los hombres han repetido históricamente y las mujeres recibido. 

¿Y la solución?

Difícilmente podemos despegarnos de hábitos que se han vuelto cultura –incluso como hábitos inconscientes– a lo largo de los siglos. Pero efectivamente se puede empezar a cultivar un cambio de paradigma, por una realidad más equitativa y digna para todos. Y puedes empezar por darte cuenta. Algunos hombres también comentaron dentro de este hashtag, y entre los comentarios se lee:

 

Lo que inicialmente era una denuncia en Twitter se convirtió en un movimiento en México, adoptando el #MeToo que popularizaron actrices de Hollywood en contra del realizador Harvey Weinstein en 2017. El también ha logrado que las mujeres de otros escenarios levanten la voz con etiquetas similares como #MetooCineMexicano, #MetooAcadémicosMexicanos y #MetooPeriodistas.

En un país donde cada hora se violenta a cinco mujeres es innegable que la sociedad, hombres y mujeres, debemos comenzar por ponerle atención a esas microacciones que alimentan un estado de violencia perpetuo. No esperes a que las instituciones hagan algo; comienza el cambio en ti mismo. 

 

* Ilustración principal: Vicky Leta/Mashable