Seguro lo intentas a diario: recordar lo que hiciste ayer, lo que pasó la semana pasada, en dónde dejaste tus llaves o el título de aquella canción que te gusta tanto. Este es el paso sin fin de los recuerdos por la mente pero, ¿qué pasa si nuestra memoria se empeña en dejar ir algunas cosas?

Al olvido lo utilizamos para dejar de sentir, para omitir o simplemente porque creemos que la memoria no es un don que la naturaleza nos ha otorgado. Sin embargo, la ciencia intentó descifrar si estos elementos tienen mucho que ver con la memoria, especialmente con el proceso de olvidar. Relájate, porque si recordar cosas no es tu mejor habilidad, quiere decir que tu memoria es selectiva.

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Norman Duenas

El olvido no es malo y, según la ciencia, tener mala memoria es señal de buena inteligencia y de que sabes exactamente cómo tomar decisiones. Se ha discutido si la tecnología convierte a nuestros cerebros en máquinas más lentas en donde hay poco trabajo y pocas ideas. Sí, es posible que ahora no destines tu cerebro a cosas que probablemente lo mantengan muy ocupado o aprendiendo algo nuevo, pero eso no es el centro de todo.

La memoria es evolutivamente fundamental y es parte del origen humano. Sin ella nuestros ancestros no hubieran podido transitar continuamente rutas. Desde hace milenios contamos con “palacios mentales”, imágenes que se almacenaban antes de que el mismo lenguaje existiera.

Universidad de Harvard

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Nuestro recorrido de supervivencia nos obligar a elegir y a tomar decisiones, sean correctas o no. Eso es parte de la evolución: seleccionar información, recordarla orgánicamente y la que no funciona eliminarla a través del filtro de la razón. Este es el rol fundamental del olvido, no es un indicativo de mala memoria o de una mente despistada (aunque a veces así lo parezca y lo sea en ocasiones), sino que es un embudo que nos aleja de la aglomeración de pensamientos.

De acuerdo con un estudio realizado por Paul Frankland y Blake Richards, investigadores de la Universidad de Toronto, la neurobiología del olvido es tan importante como el trabajo neuronal para hacer los mayores descubrimientos de la historia. 

“El objetivo de la memoria no es la transmisión de información a través del tiempo, per se. Más bien, el objetivo de la memoria es optimizar la toma de decisiones”.

Como tal, la relevancia de la transitoriedad es lo que ayuda a olvidar información obsoleta, es decir, la que ya no sirve para tomar decisiones.

Así como liberas espacio de otros lugares o ámbitos de tu vida porque es algo que no consideras valioso, de la misma forma lo hace la mente. Esto significa liberar el “palacio mental” para dejar únicamente la información valiosa que guía a una decisión informada. La única forma de liberar espacio mental es con el ejercicio. Una rutina básica de ejercicio físico que renueve las neuronas. De esta forma tendrás la capacidad de elevar la producción de conexiones sustanciales.

El olvido es bueno, pero no a gran escala. Una rutina de olvido cerebral sana se logra cuando no te enfocas demasiado en los detalles menores. Recuerda lo esencial y una idea general, tu cerebro hará todo lo demás.

 

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