A falta de contacto directo, las expresiones humanas en línea se han vuelto fascinantes. Desde un meme hasta emojis y stickers, ahora todo se trata de expresar ideas en pocas palabras o con imágenes. Las señales sociales se han perdido un poco; el lenguaje corporal realmente no lo observamos, así que los mensajes virtuales necesitan algo de ayuda para que no sean malinterpretados. ¿Cómo socializamos o transmitimos sin usarnos a nosotros mismos?

La respuesta es, sin duda: los memes. Un meme es la notable forma que Internet ha encontrado para jugar con las palabras. Entre los buenos y viejos modismos se entremezclan los memes, los cuales de alguna forma se relacionan con la manera en que procesamos cognitivamente las palabras de su sentido literal al figurativo.

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Indudablemente, los emojis pueden transmitir o expresar sentimientos de forma menos complicada que un meme, pero son menos creativos y algo básicos. Además, los emojis pueden ser algo más difícil de decodificar si lo que intentamos decir es algo más profundo o complejo. A los emojis se unen los stickers e incluso los GIFs como expresiones sencillas y algo vagas. Pero los memes, de acuerdo con el psicólogo Sam Glucksberg, tienen una creatividad caótica que permite crear nuevas estructuras lingüísticas que evolucionan.

Por ejemplo, la acción de comer palomitas en un emoji puede limitarse a sólo eso: comer palomitas. Pero si esa acción se transforma en un meme, puede evolucionar rápidamente y entenderse como contar un chisme o reaccionar dramáticamente a algo que nos interesa. Con una imagen se pueden representar distintos estados y los demás son capaces de captarlos.

A esto se le denomina “conversación asincrónica y masiva entre varias personas”, porque claro, la magia de los memes no acaba en un individuo. Tanto la persona que crea un meme como quienes lo comparten participan en una conversación masiva que mantiene un cierto tipo de cohesión social a través del humor y el juego de palabras con millones de desconocidos.

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La magia (o lenguaje) detrás de un meme

Las personas se deleitan con el lenguaje creativo, no literal y lúdico de la conversación cotidiana. Transmiten mediante el meme su propia identidad o pertenencia, e incluso experiencias propias. Un meme, en pocas palabras, es “propiedad común de todos los seres humanos”.

Aquellos alejados de las redes posiblemente no participen de la conversación, pero eso no significa que estén fuera de su entendimiento. Ahora, si lo que buscas es producir un meme de tus palabras, tendrás que hacer más que una simple imagen graciosa. Lo que perdura en los memes es el humor sociocrítico, o bien, una estructura lingüística que sugiere algo (pero no lo dice).

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El objetivo es completar el cliché en tu cabeza; por ejemplo, el meme de un gato y dos chicas que parecen reclamar algo se volvió viral en el momento en el que todos completaban con él sus experiencias o ideas. El meme se transformó de muchas maneras, pero se sabía que la idea principal del reclamo era algo común para todos y, aunque no se dijera como tal, un reclamo específico hacía alusión a muchas situaciones distintas.

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A medida que las variaciones del meme aparecen, éste se vuelve más popular. Por lo tanto, si quieres convertir tus palabras en un meme fabuloso, sólo debes asegurarte de que su contenido forme parte de la condición humana o de alguna suposición usual del mundo para que todos los demás hagan “cliché” con la imagen y respondan.

 

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