Las 5 mejores razas de perro para personas con depresión

¿Te sientes deprimido? Hay un perro para ti.

Según el entrenador mexicano César Millán, los perros pueden mirar nuestro interior. Quizá es eso lo que los hace incondicionales compañeros, cuyo intenso y puro amor tiene portentosas capacidades curativas para nuestra mente y espíritu. Tan es así que el propio Millán superó la depresión –y evadió el suicidio– gracias a sus perros.

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Entre otras cosas, tener un perro puede sumar años a nuestra vida, ya que se ha comprobado que quienes tienen a un can a su lado son menos propensos a desarrollar enfermedades cardiovasculares. Tal cualidad se potencia en las personas que viven solas, pues la soledad puede afectar el estado emocional y con ello debilitar al organismo, lo que, no obstante, puede impedirse teniendo un compañero canino.

Por eso, desde 1960 se han usado diversas razas de perro en terapias para ayudar a pacientes con depresión a combatir este trastorno, el cual está muy presente en nuestra cotidianidad contemporánea y que, sin duda, necesita de tratamientos más integrales y naturales que sustituyan los fármacos antidepresivos.

Es por eso que los perros han formado parte fundamental de terapias antidepresivas, por ejemplo, en pacientes hospitalizados e incluso en personas con síndrome de estrés postraumático, ayudándoles a superar facetas tan terribles de esta enfermedad como, por ejemplo, las pesadillas violentas.

Todas las razas pueden ayudarnos, pero hay algunas que son ideales por sus características.

 

Cavalier King Charles Spaniel

El Cavalier está muy acostumbrado a estar rodeado de gente; no por nada fue el perro preferido de la nobleza escocesa desde el siglo XVI, algo que progresivamente hizo de su carácter uno cada vez más afectivo para con los humanos. Es por eso que es uno de los perros oficiales de terapia.

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Labrador retriever

No es de sorprender que el labrador esté presente en esta lista. Ha sido el perro familiar favorito, pues es genial para convivir con niños y siempre está de buen humor. Además, los labradores son ideales porque son fáciles de entrenar y su temperamento estable no genera indeseados exabruptos emocionales. Un plus es que nos obligarán a salir a jugar con ellos y despejarnos.

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Yorkshire terrier

No sólo es adorable, sino uno de los perros más afectuosos. Son especialmente empáticos (saben cuando su dueño está triste) y suelen buscar mucha atención. Lo bueno es que también son suficientemente independientes como para no estar siempre encima de ti. Por su tamaño y carácter tranquilo, los puedes llevar a todos lados.

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Bulldog francés

Este pequeño fortachón de orejas de murciélago es un perro familiar, alegre y juguetón, que además tiene un aspecto adorable que te pondrá de buen humor con sólo verlo. No ladra mucho, pero sí es algo nervioso, así que necesita de mucha atención y seguridad.

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Chihuahua

Los chihuahuas suelen tener un comportamiento muy nervioso, pero son de los perros que forman parte del grupo de los mejores animales de terapia.Son quizá la raza que mayor apego genera hacia su dueño, lo que produce lazos muy profundos de cariño mutuo. Sólo hay que cuidarse de entrenarlos bien, y con ello asegurarás toneladas de ternura.

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El origen de la vida es poesía pura y demuestra que todo está conectado

Un experimento demostró cómo la vida se originó en el fondo del mar (a partir de moléculas provenientes del espacio).

Tenemos cuentas pendientes con nuestro más remoto pasado. La idea de encontrar nuestros orígenes nos sigue fascinando, quizá porque simbólicamente sería como un regreso a lo natural. Y vaya que nos hace falta reconectarnos con todo eso que fuimos hace mucho, mucho tiempo. Porque además, en nuestros orígenes está la prueba de que todo está conectado.

Pero, ¿cómo empezó todo?
No sólo la vida humana, sino la vida en la tierra.

Al parecer, la respuesta está en el fondo del mar. Un estudio publicado en la revista Proceedings imitó las condiciones del océano para observar cómo las moléculas inertes cobraban vida.

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El agua caliente que generaban estos respiraderos hidrotermales en el océano antiguo crearon condiciones químicas que permitieron la formación de aminoácidos. Estos fueron los componentes básicos de las proteínas, encargadas de las primeras funciones metabólicas. Tales condiciones, así como la composición del océano, es lo que los investigadores de la University of Southern Denmark imitaron.

Su maqueta era una mezcla de agua alcalinizada, calentada a 70 grados y que constaba de minerales y moléculas como el piruvato y el amoníaco, que fueron precursores de los aminoácidos y abundaban en la Tierra primitiva. También agregaron “óxido verde”, el término común para el hidróxido de hierro.

El equipo pudo observar la formación de un par de aminoácidos tan pronto como se introdujeron pequeñas cantidades de oxígeno en el agua, un elemento escaso en aquel entonces.

Así, podemos saber de qué tipo de entornos específicos surgió la vida.

Si el océano tuvo tanto que ver con la formación de primigenias moléculas orgánicas, estaríamos ante un fenómeno por demás poético y casi mitológico. Una correlación de sucesos que demostraría cómo todo ha estado conectado desde el origen.

Y es que tanto el cielo –la atmósfera– como lo más profundo de la Tierra –el océano– hubieron de trabajar en conjunto para que surgiera la vida. Incluso el universo conspiró para crear vida en nuestro planeta, ya que más de la mitad de los átomos que conforman nuestro cuerpo podrían provenir de galaxias más allá de la Vía láctea. En eso acuerdan la mayoría de los astrónomos. Así también, es probable que el origen del agua sea cósmico. De hecho, este líquido vital es más antiguo que el sol y la luna, y podría tener más de 4 mil millones de años en caso de que esta teoría esté en lo correcto.

Es así que la vida no puede pensarse sino como un auténtico milagro natural, cuyos orígenes nos hacen pensar que si todo nació conectado, el futuro depende de que todo siga en sintonía.

 

 

*Imágenes: 1) un modelo de protocélula, NSF (edición Ecoosfera); 2) Richard Bizley/SPL