Los megaproyectos pueden ser sustentables (y una comunidad indígena lo comprobó)

Podemos seguir pensando y viviendo en grande, sin que eso implique devastar el entorno.

La nuestra es una era hiperbólica. Existe un culto por lo exagerado y lo descomunal, y el prefijo mega –palabra griega para expresar lo grande– antecede ahora a muchas palabras. Una de ellas es la palabra “megaproyecto”, que refiere a proyectos de infraestructura de escalas tan gigantescas que su gasto representa el 8% del PIB a nivel mundial.

El problema de la hiperbolización contemporánea es que está causando catástrofes sociales y ambientales de magnitudes, precisamente, enormes. Por eso la palabra “megaproyecto” se ha vuelto sinónimo de otras palabras como “destrucción” y “despojo”, algo que los pueblos indígenas de México y el mundo tienen muy presente, ya que son quienes sufren la destrucción y el despojo promovido por los megaproyectos.

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Sin embargo, los megaproyectos son también una respuesta a las necesidades de un mundo en constante revolución y crecimiento. El problema es que son una respuesta que, mal gestionada, se ha vuelto completamente insustentable, y que sólo ha beneficiado a los pocos que monopolizan el mercado de estas megaestructuras.

Pero lo grande no es malo per se: los megaproyectos pueden ser sustentables, como lo demostró el pueblo purépecha de Cherán, en México.

Los pobladores de esta región tarasca frenaron el asalto a sus bosques por parte del crimen organizado en el 2011. A raíz de su levantamiento comprendieron la importancia de autogobernarse, no sólo para salvar la vida, sino para volverla sustentable.

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En términos ambientales, Cherán no sólo ha logrado reforestar sus bosques y ser un municipio libre de basura, sino que también han demostrado, con su proyecto de captación de agua en el cerro Kukundicata, que los megaproyectos pueden ser sustentables.

A través del Consejo de Mayores, y con el financiamiento de la Fundación Gonzalo Río Arronte y del Instituto Mexicano de Tecnología del Agua (IMTA), los habitantes de Cherán iniciaron hace 4 años la construcción de su propio megaproyecto sustentable.

Se trata del sistema de captación de agua de lluvia (SCALL) en un cráter del cerro Kukundicata. Ahí los cheraneses construyeron un tanque recubierto con una geomembrana para recolectar el líquido, el cual es captado y transportado posteriormente a una planta purificadora a través de un sistema de líneas de conducción y cisternas que se alimenta de energía solar.

El antiguo cráter es capaz de almacenar 20 millones de litros de agua.

Constituye el captador de agua pluvial más grande de América Latina.

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Este megaproyecto sustentable no implicó la construcción de grandes infraestructuras, sino que aprovechó un espacio ya provisto por la naturaleza. Así, se realizó una gran obra que no implicó los grandes impactos sociales y ambientales que han tenido los megaproyectos en general.

Al contrario: este megaproyecto sustentable ayuda a ahorrar agua y a reducir el problema de la escasez de este líquido, abasteciendo a 15 comunidades aledañas al municipio de Cherán.

Así, si algo nos demuestra este municipio autónomo es que las comunidades indígenas no sólo son capaces de autogobernarse, sino que no le temen a la vorágine hiperbólica de nuestros tiempos. Nos han demostrado que podemos seguir pensando y viviendo en grande, sin que eso implique devastar el entorno.

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* Imágenes 1, 2, 3 y 5) Flickr kinoluiggi

Sandra Vanina Greenham Celis
Autor: Sandra Vanina Greenham Celis
Colaboradora del proyecto político Colectivo Ratio. Le gusta potenciar la depresión en su psique consumiendo productos culturales de las postrimerías del siglo XX. Cree teleologicamente en el arribo de la humanidad al comunismo.


Los proyectos de conservación y el despojo del territorio de comunidades indígenas

La venta de servicios ambientales se ha presentado por las consultoras y corporaciones como una oportunidad en la que comunidades locales pueden recibir una compensación por proteger los ecosistemas y la biodiversidad. Sin embargo, uno de los problemas es que no genera alternativas económicas independientes del subsidio que garanticen la conservación de los bosques a largo plazo.

Autor: Gabriela Linares Sosa

Oaxaca es uno de los estados con mayor biodiversidad en México, una de las regiones, -La Sierra Norte – es considerada de gran diversidad biológica por poseer 9 diferentes tipos de vegetación, una riqueza de especies, endemismos, y diversidad de hábitats. Estas características han motivado que la Sierra Norte se haya incluido dentro de las Áreas Terrestres Prioritarias para la Conservación definidas por CONABIO: Sierras del Norte de Oaxaca-Mixe Región Terrestre Prioritaria (Arriaga & Espinoza & Aguilar & Martínez & Gómez, 2000). Durante el año 2000, SERBO A.C., una Organización Civil de Oaxaca, delimitó en la región a partir de estudios de vegetación y uso del suelo para la conformación de áreas prioritarias para la conservación una ellas, denominada Cuasimulco, que engloba a las comunidades del Rincón de Ixtlán, entre otras (González, 2000).

El Rincón de Ixtlán, como haremos referencia de ahora en adelante, engloba a 9 comunidades indígenas zapotecas que se autodenominan Xhidza. En esta zona se encuentran cinco tipos de vegetación: bosques de encino, bosque de pino, bosque de pino – encino, bosque mesófilo de montaña y selva alta perennifolia (Bolaños, 2012). Las actividades principales son la agricultura y el cultivo del café, la propiedad de la tierra es comunal y su forma de organización es comunitaria y regional.

A inicios del siglo XXI emergió el mercado de los servicios ambientales que se potenció con el mercado de los recursos genéticos (Toledo, 2008). Los pagos por servicios ambientales (PSA) son instrumentos utilizados para recompensar a los dueños de la tierra por ciertos tipos de uso o manejo de los recursos naturales que generan servicios ambientales para terceros (Madrid, 2012).

En ese sentido, en el año 2003 comunidades cafetaleras del rincón de Ixtlán se integran al programa de Pagos por Servicios Ambientales Hidrológicos (PSAH), programa que impulsó el gobierno mexicano a través de la Comisión Nacional Forestal (CONAFOR), con la finalidad de apoyar la captura de agua en las principales montañas del país (Anta, 2006).

Para el 2004, la CONAFOR publica la convocatoria para el Programa de Servicios Ambientales-PSA- CABSA (Captura de Carbono, Biodiversidad y Sistemas Agroforestales) en su modalidad de cultivos de sombra, siendo uno de los requisitos estar certificados o en el proceso de certificación agraria a través del Programa de Certificación de Derechos Ejidales y Titulación de Solares Urbanos (PROCEDE) (Anta, 2006). Al menos dos comunidades del Rincón de Ixtlán iniciaron con el proceso de certificación para poder acceder a los programas PSA- CABSA.

La venta de servicios ambientales se ha presentado por las consultoras y corporaciones conservacionistas como una oportunidad en la que las comunidades locales pueden recibir una compensación por proteger los ecosistemas y a la biodiversidad (Instituto de Estudios Ecologistas del Tercer mundo, 2006). Sin embargo uno de los problemas es que no genera alternativas económicas independientes del subsidio que garanticen la conservación de los bosques en el largo plazo (Madrid, 2012).

Actualmente las comunidades del rincón de Ixtlán reciben pagos en tres modalidades: sistemas agroforestales, servicios ambientales hidrológicos y captura de carbono. Sin embargo, existen muchas dudas acerca de estos programas, ya que las comunidades no cuentan con expedientes completos, no existe transparencia y adecuada rendición de cuentas sobre los recursos económicos que llegan producto de la conservación, generando cierta desconfianza al interior de las comunidades (comunicación personal con autoridades locales, 2016).

Se suman a lo anterior, los convenios establecidos entre las comunidades y quienes pagan por la conservación, ya que durante el periodo que dura el programa PSA, las comunidades no pueden hacer uso del territorio. Es decir, no pueden cazar, ni tener acceso a plantas, hongos, leña, tampoco pueden sembrar maíz, actividades importantes para la subsistencia de las familias. En este sentido Toledo (2008), menciona que los contratos por servicios ambientales en cierta forma hipotecan y ceden el control de los territorios, conocimientos y recursos. Los servicios ambientales se convierten entonces en una forma de venta de derecho del uso del territorio, garantizando el derecho exclusivamente a las corporaciones.

Existen muchas dudas sobre los programas y proyectos ya mencionados, algunas comunidades que han decidido salir de ellos enfrentan una serie de presiones por parte de las consultoras para seguir dentro del programa PSA-CABSA. De la misma manera, instancias gubernamentales como la Procuraduría Agraria tratan de incidir para que las comunidades que no entraron al Programa de Certificación de Derechos Ejidales y Titulación de Solares Urbanos (PROCEDE), regularicen su situación ante el programa actual, para poder acceder a nuevos proyectos.

El panorama en materia ambiental en Oaxaca es muy complejo, principalmente después del 31 de octubre de 2013, cuando se aprobó la Ley de Cambio Climático, por lo que se espera el impulso de nuevos proyectos como REDD+ y Protocolo de Nagoya que en teoría pretenden un reparto justo y equitativo de beneficios derivado de la biodiversidad. En el Rincón de Ixtlán se prevé la posibilidad de establecer un área de protección especial ante la CONANP como Corredor Biológico. Sin embargo, es importante mencionar que ninguno de los proyectos anteriores ha pasado por un proceso adecuado de consulta a las comunidades y pueblos indígenas, violando los derechos de libre determinación de los pueblos indígenas, así como los de consulta libre, previa e informada para alcanzar su consentimiento, de acuerdo al convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

A manera de conclusión podemos decir que no existe un proceso de gobernanza en la región, ya que se omite la participación de las comunidades en el diseño de las políticas públicas que impactan la zona. No existe un respeto hacia las instancias de toma de decisiones locales como es la asamblea comunitaria. Al final, los que obtienen algún beneficio son las consultoras y organizaciones civiles que obtienen financiamientos por el PSA-CABSA y de su intervención como enlaces o intermediarios con las empresas principalmente privadas que pagan por la conservación de los bosques. Las realmente beneficiarias son entonces y de acuerdo con Toledo (2008), las grandes corporaciones conservacionistas cuya propuesta sigue siendo la venta de bienes y servicios, esto incluye además de la captura de carbono, otros como el etnoturismo, la bioprospección, hasta el acceso a los recursos genéticos y a los conocimientos ancestrales.

 

México Sostenible
Autor: México Sostenible
Somos una organización de jóvenes comprometidos con la conservación de la riqueza natural y cultural del país. Integramos un equipo interdisciplinario capaz de analizar diferentes temas de la agenda ambiental, con el fin de generar acciones para fortalecer la capacidad de adaptación de las sociedades frente al cambio climático e incentivar su desarrollo sostenible.


Los megaproyectos que afectan la biodiversidad en Puebla

Imagen principal: Megadiscriminación La notable relación entre el poder y el negocio dentro de la ciudad de Puebla ha generado desigualdad, exclusión y segregación social. El territorio mexicano a pesar de sufrir un estancamiento económico desde 1981(Cobos, 2004) , se ha enfocado en las últimas dos décadas a la continua expansión geográfica acompañada de la […]

Imagen principal: Megadiscriminación

La notable relación entre el poder y el negocio dentro de la ciudad de Puebla ha generado desigualdad, exclusión y segregación social. El territorio mexicano a pesar de sufrir un estancamiento económico desde 1981(Cobos, 2004) , se ha enfocado en las últimas dos décadas a la continua expansión geográfica acompañada de la remodelación y transformación de las ciudades como atractivo tecnológico, económico y cultural. Tal es el caso de la Ciudad de Puebla, la cual en los últimos años ha sido escenario de diversos tipos de intervenciones sobre su territorio, dentro del cual, las zonas céntricas y algunas partes privilegiadas de las periferias han sido favorecidas (Patiño-Tovar, 2004). El objetivo del presente ensayo es dar a conocer los principales megaproyectos urbanos que se han desarrollado en la ciudad, convirtiendo a la misma en un codicioso megaproyecto de infraestructura que ha derivado en desigualdad social, degradación ambiental y omisión de los derechos humanos.

La ciudad de Puebla cuenta con dos tipos de intervenciones dentro de la elaboración de megaproyectos: la primera denominada “flagship” los cuales son edificios, monumentos o espacios físicos emblemáticos que tienen los objetivos de atracción turística, creación de empleo, promover la inversión privada, ser una imagen moderna para la ciudad y finalmente la creación de “riqueza” y ser una representación de la “regeneración urbana”(Boelsums, 2012; Vila, 2012), el segundo tipo de intervención es el más complejo. Este enfoca en el crecimiento y desarrollo de la ciudad mediante la creación de infraestructura residencial, vial, comercial, de oficinas, etcétera (Orueta, 2009). Estos megaproyectos son muestra clara de una ciudad que pretender llegar a la modernidad que los “desarrollados” impusieron a costa de las necesidades sociales, ambientales y económicas de toda la población.

Los principales “flagships” en la ciudad de Puebla, fueron creados según Montero (2015) con la visión moreno-vallista de “proporcionarle a Puebla la infraestructura que coadyuve al desarrollo del turismo”, entre ellos destacan El teleférico que se estableció dentro del “Corredor Turístico de los Fuertes”, con una inversión de 339.2 millones y una longitud de 688 metros, siendo el teleférico más caro del país hasta la fecha (Hernández, 2016), La estrella de Puebla (una rueda de observación movible) con una inversión de 1000 millones de pesos. El Museo internacional del Barroco con una inversión de 1,700 millones y finalmente el Tren suburbano actualmente en construcción. Dentro del segundo tipo de intervención tenemos el crecimiento de la mancha urbana acelerada conllevando a la ocupación de terrenos ejidales mediante su venta ilegal o expropiación abusiva (Díaz de León, 2005). Dentro de este crecimiento acelerado se dividen dos categorías, los de la población empobrecida con insuficiencia en infraestructura y equipamiento básico y en segundo lugar los lugares exclusivos vallados para no permitir el ingreso de gente externa.

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Asimismo, el crecimiento conlleva a la creación de más vías de comunicación, centros comerciales y la remodelación de parques solo para esas partes agraciadas de la población, como lo es el Jardín del Arte, el Ecoparque Metropolítano, el parque vial y la Estrella de Puebla que se encuentran en la sur-poniente de la ciudad, cercanas a las zonas residenciales más exclusivas como lo es Lomas de Angelópolis y el Fraccionamiento la Vista. Finalmente, algunas vías de comunicación en Puebla, como lo es el parque vial (en actual construcción) localizado sobre el bulevar Hermanos Serdán y el segundo piso de la autopista México-Puebla han ocasionado la tala y deterioro de los camellones con vegetación leñosa y no leñosa.

 

Estrategias de defensa utilizadas por la ciudadanía y omitidas por el gobierno

Inicialmente, el teleférico iba a terminar hasta el centro histórico y la Estrella de Puebla iba a colocarse en Paseo Bravo que, de igual manera, este sitio forma parte del centro histórico. Esto no se llevó a cabo gracias a la protesta de la ciudadanía por proteger su patrimonio cultural, al ser el centro de Puebla parte de la Lista del Patrimonio Mundial (Hernandez, 2013). Esto fue un logro para la ciudadanía al hacer valer sus derechos de integridad cultural, diálogo y consulta. Por otro lado, existieron estrategias de defensa por parte de los ciudadanos, que, a pesar de la difusión, organización interna y comunicación, no se tomaron en cuenta por las autoridades. Entre estas están las marchas realizadas por organizaciones sociales y colectivos ambientalistas para que se replanteara el proyecto de la Ciclo-vía Hermanos Serdán, de la cual salieron victoriosos frenando la tala de 800 pero que, la re-planeación ha costado hasta la fecha más de 150 árboles (Llaven, 2016). Como consecuencia, se creó el Frente Puebla con árboles, para hacer valer el derecho de los ciudadanos a un medio ambiente adecuado para su desarrollo y bienestar, estipulado en el Artículo 4 de la Constitución (DOF, 1917), ya que como establece la Organización Mundial de la Salud, cada habitante debe tener un mínimo de 9 m2 de área verde por habitante (Sorensen, Barzetti, Keipi, & Williams, 1998) y Puebla presenta un déficit menor a 2 m2(De Gante Cabrera & Rodríguez, 2009). A pesar de todo el esfuerzo por dicho frente, la construcción sigue eliminando árboles, haciendo caso omiso a las peticiones.

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En conclusión, la mayoría de los proyectos implementados actualmente son más “apantalladores” que eficientes, debido a que muchos de estos, como por ejemplo la ciclo vía, se pudo haber realizado sobre la calle sin necesidad de hacer un segundo piso, eliminando toda la vegetación circundante y de los camellones para su cambio por tubos de metal. Asimismo, se ha notado que, a pesar de toda la modernización de UNA PARTE de la ciudad de Puebla, esta ciudad tiene un talón de Aquiles que ha aparecido en este último año y ha ido en aumento: la inseguridad y la desigualdad social. Otro problema es la omisión de las leyes y normas que se establecen dentro del Código Reglamentario Municipal, como el caso de la ciclo-vía en donde se inició el proyecto sin los permisos para la extracción de los árboles y el establecimiento de pavimento sobre áreas verdes, artículo 852 y 851(Puebla, 2004).

Se deben crear políticas públicas más incluyentes para el mejoramiento de la calidad de vida de todos los involucrados dentro del proyecto y el no favorecimiento de solo una pequeña parte de la población. Es imprescindible que se tomen en cuenta los derechos a la consulta y participación y que a la sociedad esté consciente de ello, ya que al haber movimiento social acompañado de herramientas legales se puede lograr la defensa de los derechos.

Autora: Diana del Carmen Ríos Quiroz

Referencias.

Boelsums, R. (2012). Living next to a flagship development. TU Delft, Department of Urbanism.

Cobos, E. P. (2004). Ciudad de México: los caminos de la privatización de lo urbano. Revista Ciudades(64).

De Gante Cabrera, V., & Rodríguez, M. (2009). Parques y jardines del municipio de Puebla. Elementos, 76, 51-55.

Díaz de León, C. F. (2005). Puebla: el más allá de la retícula, más acá en la pobreza.

DOF. (1917). Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. México, recuperado de http://www/. diputados. gob. mx/LeyesBiblio/doc/1. doc (2007, 27 de julio).

Hernandez, G. (2013). Emprende INAH acciones contra funcionarios por teleférico en Puebla. Revista Proceso. Recuperado de http://www.proceso.com.mx/340054/emprende-inah-acciones-contra-funcionarios-por-teleferico-en-puebla

Hernández, M. (2016). Teleférico de Puebla, el más caro en todo el país. El Economista. Recuperado de http://eleconomista.com.mx/estados/2016/01/07/teleferico-puebla-mas-caro-todo-pais

Llaven, Y. (2016). Pese a litigio en proceso, derriban 150 árboles y avanza instalación de ciclovía Hermanos Serdán. La Jornada de Oriente. Recuperado de http://www.lajornadadeoriente.com.mx/2016/10/04/pese-litigio-proceso-derriban-150-arboles-avanza-instalacion-ciclovia-hermanos-serdan/

Montero, C. (2015). La defensa del patrimonio mundial por las personas y comunidades de Puebla, México.

Orueta, F. D. (2009). El impacto de los megaproyectos en las ciudades españolas. Hacia una agenda de investigación. Estudios demográficos y urbanos, 193-218.

Patiño-Tovar, E. (2004). Periferia poblana: la desigualdad del crecimiento. Papeles de población, 10(42).

Código Reglamentario para el Municipio de Puebla (COREMUN), (2004).

Sorensen, M., Barzetti, V., Keipi, K., & Williams, J. R. (1998). Manejo de las áreas verdes urbanas.

Vila, J. I. (2012). Estudiandola viabilidad de los “flagship projects” urbanos: modelos de gobernanza en ciudades europeas Las ciudades y el sistema urbano: Reflexiones en tiempos de crisis, 249.

México Sostenible
Autor: México Sostenible
Somos una organización de jóvenes comprometidos con la conservación de la riqueza natural y cultural del país. Integramos un equipo interdisciplinario capaz de analizar diferentes temas de la agenda ambiental, con el fin de generar acciones para fortalecer la capacidad de adaptación de las sociedades frente al cambio climático e incentivar su desarrollo sostenible.