Meditar para aclarar la visión: una conversación con el cineasta David Lynch (🎥)

Para David Lynch, la meditación es una práctica que le ha permitido trabajar sentimientos negativos y convertirlos en energía creativa.

Uno de los aspectos más curiosos sobre la meditación es que es una actividad tan íntima, tan personal y silenciosa, que solamente es posible identificar a un meditador por sus acciones, sus palabras, sus pensamientos. Así es como el director de cine y artista excéntrico David Lynch se revela, una vez más, como practicante asiduo en un cortometraje dirigido por uno de sus hijos, Austin Lynch, y Stella McCartney.

Durante los 9 minutos de Curtain’s Up, Lynch describe el maravilloso lenguaje del cine que le permite comunicar ideas abstractas a través de un vistazo de su propio proceso creativo.

La comunicación que el arte permite (en este caso el cine) es tan íntima y personal como la meditación misma. Lynch habla sobre el círculo, invisible y solamente palpable en el interior de nuestras emociones, que existe y va de la audiencia hacia el filme y de regreso. Esta complejísima relación que hay entre cada persona y lo que está presenciando, lo que ello le mueve y cómo le conmueve.

Pero para este famoso director, la meditación no sólo se parece al momento en que nos sumergimos en una película sino que envuelve la propia vida del artista y, con ello, su vida creativa.

De acuerdo con Lynch, toda creación comienza con una idea, que bien puede ser muy simple pero servirá como anzuelo para ir revelando el todo de la obra. El trabajo del creativo, también meditador, es cultivar ese mundo de ideas; por lo general, las más burdas y pequeñas, como los pececillos en el agua, se hallan en la superficie, pero a medida que expandes tu conciencia, tendrás la posibilidad de acceder a los peces grandes y gordos que nadan en las profundidades.

 

Poner a los demonios a meditar

Pese a que Lynch es también creador de imágenes francamente perturbadoras, aclara que a través de la meditación ha trabajado los sentimientos de miedo, ansiedad, depresión e ira que solían envolverlo antes de comenzar a meditar. Agrega que, pese a que todos estos sentimientos puedan ser hermosos para la historia de un filme, pueden ser venenosos para el artista, quien debe tener claridad al crear y la posibilidad de pescar y poner a su alcance las ideas.

Y es que de eso se trata el trabajo meditativo, de tener claridad, de aprender a mirar la realidad tal cual es y estar bien con ello. En una maravillosa conversación entre David Lynch y Patti Smith años atrás, el cineasta confesaba:

Es hermoso para mí cuando suceden muchas cosas que no controlo, que la naturaleza se interponga y no sea limpio o bonito, que no sea muy perfecto; hay algo allí que es realmente hermoso para mí.



Patti Smith cantó una épica e imperdible versión de “El tigre” de William Blake 🐅

La legendaria madrina del punk invocó el espíritu del poeta William Blake en una extraordinaria interpretación de “El tigre”.

Desde Borges hasta Kipling, pasando por los bestiarios, el tigre es un motivo literario recurrente y muy especial en la literatura. La piel del tigre alimentó la imaginación occidental desde que los viajeros se toparon con la difícil (y tal vez imposible) tarea de describírsela a quienes nunca la habían visto. Y una buena colección de tigres no está completa sin “The Tyger”, uno de los poemas más icónicos de William Blake y de la poesía de todos los tiempos.

Para celebrar el 250 aniversario del nacimiento de Blake en 2007, Patti Smith se encargó de editar una selección de poemas del visionario autor, a la vez que descubrirlo para otros no desde la óptica del profesor o crítico, sino de la lectora:

William Blake sintió que todos los hombres poseían poder visionario… Él no guardó celosamente su visión; la compartió a través de su trabajo y nos llamó para animar el espíritu creativo dentro de nosotros (…) Leer a Blake es no estar solo. Camina con él. William Blake escribe: “todo es sagrado”. Eso incluye el libro que tienes en las manos, y las manos con las que lo sostienes.

Esa reverencia cobra vida en esta versión. Debajo del video puedes encontrar una versión al español de Eduardo Lizalde.

El tigre

¡Tigre! ¡Tigre!, ardiente brillo
en las selvas de la noche,
¿Qué mano inmortal u ojo
forjó tu pavorosa simetría?

¿En qué distantes simas, en qué cielos
el fuego de tus ojos se encendió?
¿Qué alas para su vuelo osó cobrar?
¿Cómo la mano osó ceñir tal fuego?

¿Con qué hombros y qué arte
trenzó las nervaduras de tu corazón?
Y cuando él mismo comenzó a latir,
¿qué mano atroz y qué terrible pie?

¿Con cuál cadena y qué martillo?
¿En qué horno se fraguó tu cerebro?
¿Cuál fue el yunque, cuáles garras tremendas
osaron sus mortales terrores apresar?

Al arrojar sus lanzas las estrellas
y empapar con sus lágrimas el cielo,
¿sonrió Él, al contemplar su obra?
¿Hizo al cordero el que te hizo a ti?

¡Tigre! ¡Tigre! ardiente brillo
en las selvas de la noche
¿Qué mano inmortal u ojo,
osó forjar tu pavorosa simetría?

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Patti Smith en la tumba de William Blake