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MEDIO AMBIENTE

Un hombre está vendiendo ‘aire fresco’ embotellado de Colombia

El planeta es una gigantesca burbuja biológica que funciona de maneras extraordinarias. En ella podemos encontrar todos los recursos naturales necesarios para la subsistencia e incluso mucho más, pero cuando el simple aire que respiramos se vuelve un producto del sistema capitalista, las cosas pueden tornarse un poco extrañas. Cada vez surgen más empresas que se encargan de lucrar con los recursos que la atmósfera nos ofrece con gratuidad. ‘Medellín Air’ de Colombia ahora está vendiendo aire fresco de montaña embotellado a los turistas a cambio de unos cuantos dólares.

Juan Carlos Alvarado es el nombre detrás de esta idea que ciertamente de original no posee mucho, pues con anterioridad ya se han realizado proyectos con el mismo concepto. El hombre de nacionalidad colombiana se dedica a la música urbana y para solventar sus gastos, pensó que tal vez sería buena idea ofrecer un producto exótico que interesara a turistas en busca de productos exclusivos.

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Según Alvarado, utiliza una técnica que tarda entre 15 y 35 minutos en encapsular el aire fresco de Medellín. Aunque no ha especificado el proceso, ha dicho que este incluye una fase para volver inodoro al envase para luego encapsular el aire.

“Vi la necesidad de emprender, de rebuscármela, tengo ideas muy locas, esta es sólo una y ya cuando miro el producto como tal, es una cosa de locos. Todo se puede lograr, no hay nada imposible y yo fui a Europa y vi que estaban vendiéndole a los chinos aire en 160 dólares y dije: Medellín es la ciudad de la eterna primavera y ahí nació la idea”, dice el emprendedor.

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Qué estamos haciendo con el planeta

La modernidad está trayendo consigo las contradicciones más extrañas de la historia, si bien es cierto que el sistema capitalista ha significado un avance en las tecnologías, también es cierto que ha estado descuidando los aspectos más esenciales de la vida.

Con una base que se centra en la extracción desmedida de los recursos naturales, extrañamente hoy en día de lo que más se carece es precisamente de lo que la naturaleza ofrece con gratuidad. Hemos tenido que pasar por un desgaste desmedido de los recursos para poder valorar lo que el planeta nos ofrece sin pedir nada a cambio.

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Si bien los recursos con fines lucrativos como los combustibles fósiles, la madera y muchos otros, ya han sido prácticamente monopolizados por las grandes empresas, el aire es un caso aparte. Un elemento incoloro, inodoro e intangible del cual el planeta está inundado y al cual todos los seres vivos tienen acceso, hoy en día se ha convertido en un producto más del capitalismo. Un claro ejemplo de que estamos perdiendo de vista lo realmente importante y sobreponiendo los prioridades más extravagantes. Necesitamos reconectar con la esencia misma de la naturaleza y sólo de esta forma, lograremos valorar nuestro hogar para poder salvarlo de las inclemencias que nosotros mismos hemos causado.

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