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MEDIO AMBIENTE

El desolado eco de la extinción: cada vez hay más silencio en la música del mundo natural

Bernie Krause acerca sus micrófonos a los arrecifes de coral en Fiji y graba la música de todo un ecosistema bajo el agua: suspiros, llantos, chasquidos, lamentos, gruñidos, quejidos... El agua pulsa con el sonido de cientos de criaturas: crustáceos, anémonas, medusas, peces y tiburones…, cada una con un beat diferente, que en conjunto producen melodías y armonías.

Pero a sólo media milla de distancia, donde el mismo arrecife está dañado, Krause sólo puede captar el sonido de las olas y el de un ocasional camarón. El desolado eco de la extinción.

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Krause es un músico y doctor en bioacústica. Él acuñó el término biophony y ha pasado unos 40 años grabando a más de 15 mil especies, por lo que ha recaudado 4,500 horas de los sonidos de hábitats vírgenes.

Pero debido a la velocidad con la que se extinguen las especies y se deterioran los ecosistemas, él estima que estas grabaciones son ahora archivos, grabaciones imposibles de repetir porque los hábitats ya no existen o porque el ruido humano los ha invadido.

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“Un gran silencio está creciendo por todo el mundo natural, aunque el sonido del hombre se está volviendo ensordecedor”, escribe Krause en su nuevo libro The Great Animal Orchestra; “poco a poco, la vasta orquesta de la vida, el coro del mundo natural, está en proceso de ser acallado. Han disminuido la densidad y diversidad de las voces de las criaturas, tanto grandes como pequeñas”.

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