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MEDIO AMBIENTE

El onírico bosque de bambú y sus sonidos

Por: Ecoo sfera23 de noviembre de 2022

El bosque de bambú de Sagano crece a las afueras de Kiotocerca del templo Tenryú-ji, en Kioto, Japón, es un lugar tranquilo en la naturaleza con una serie de caminos llenos de turistas donde si logramos dejar de lado sonidos de los visitantes y sus cámaras será posible escuchar el susurro, el crujido y el balanceo de uno de los paisajes sonoros más emblemáticos de Japón, tan es así que se le ha reconocido a nivel gubernamental.

Arashiyama, noroeste de Japón

Esta región experimenta un tiempo imprevisible con un clima más bien fresco y con una luz solar brillante, aquí los veranos se caracterizan por ser cortos, calurosos y en su mayoría de las veces, nublados. Y los inviernos son muy fríos, ventosos, parcialmente nublados y principalmente se caracteriza por ser húmedo durante todo el año.

El onírico bosque de bambú contrasta con la urbanidad que lo rodea, de ahí que parece un lugar de ensueño en medio de la realidad. Sus caminos de madera se entrelazan con la densa espesura de los altos tallos de bambú que llegan a medir decenas de metros, creando un dosel que bloquea gran parte de la luz solar, salvo por aquellos rayos afortunados que logran colarse entre la espesura del paisaje, creando una atmósfera casi poética.

En el ecosistema crecen más de 50 variedades de bambú, algunos con más de 20 metros de altura, haciendo que la luz varíe y ofrece varios efectos de color según sea la hora del día. Por las noches el bosque se ilumina y proporciona espectaculares contrastes.

Pero la luz no es el único atractivo del sitio, el paisaje sonoro lo es también. Si presta atención a sus alrededores, notara que cuando el viento atraviesa las plantas, la madera se dobla y cruje creando una sinfonía natural. Las hojas también hacen lo suyo y aportan sus propios sonidos al paisaje, aunado con el choque de los troncos de bambú entre sí, un sonido que es muy poco parecido a todo lo que hemos escuchado.

Este ruido natural meditativo es tan encantador que el Ministerio de Medio Ambiente de Japón designó los placeres auditivos de este lugar como uno de los 100 paisajes sonoros de Japón. Esta iniciativa fue diseñada para animar a la población local a salir y poder apreciar las maravillas acústicas del país.

Si se logra encontrar un momento para visitar el bosque de bambú cuando se encuentra vacío, la combinación de belleza visual y calma auditiva se combinan para ofrecer una experiencia única en la vida.


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