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MEDIO AMBIENTE

El árbol que produce jabón en sus nueces (una alternativa natural)

Los frutos de este árbol de jabón vuelven posible el sueño sostenible de todo aquel amante del cuidado del medio ambiente; mantener la limpieza sin necesidad de contaminar el planeta con químicos tóxicos. Se trata de las ‘nueces de lavado’, que son fruto de un árbol típico de Asia y América, se colocan como una de las alternativas más ecológicas que existen frente a los jabones elaborados con químicos dañinos para la naturaleza.

El árbol de jabón (Sapindus saponaria)

Las nueces de lavado son típicas de Nepal e India, donde se les conoce desde la antigüedad y se les ha utilizado desde hace siglos como jabones para el lavado de ropa e incluso del cuerpo mismo. Es de esperarse que una fruta nacida de la naturaleza misma, sea tan respetuosa con el medio ambiente que incluso se le puede utilizar en ríos sin que exista riesgo de contaminar el ecosistema. Es por esta razón que son de gran valor y cada día se vuelven más populares.

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Este tipo de fruto proviene del árbol conocido como ‘árbol de jabón’ cuyo nombre científico es Sapindus saponaria. Este habita principalmente en Asia, en países como Nepal e India, aunque también se le puede encontrar en América tropical y subtropical. El árbol puede alcanzar una altura de hasta 15 metros y una vez llegada su temporada de floración que es entre marzo y abril, cubre su follaje con flores blancas. Luego durante varios meses, las flores maduran hasta transformarse en frutos que son muy parecidos a las nueces o avellanas en color y forma. Se les cosecha en la temporada que va de septiembre a octubre y se les usa como jabones naturales.

Las nueces de lavado se diferencian de los demás frutos porque contienen una sustancia conocida como saponina que, al juntarse con el agua produce un jabón natural con una acción poderosa para limpiar tejidos, superficies e incluso es capaz de limpiar la piel sin dañarla.

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Se sabe que las nueces de lavado fueron utilizadas por los pueblos ancestrales de Mesoamérica hasta que la llegada de los españoles trajo consigo el uso de la lejía y otras sustancias de limpieza. En Nepal e India todavía se les utiliza aunque en menor medida que siglos atrás.

¿Cómo funcionan las nueces de lavado?

Una vez que los frutos del árbol de jabón son cosechados, se ponen a secar y se pelan poniendo las cáscaras aparte. Son estas las que contienen el compuesto conocido como saponina cuyas principales características son detergentes.

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La saponina es una sustancia glucósida que tiene efectos similares a los del jabón debido a que cada molécula está constituida por un elemento soluble en lípidos y un elemento soluble en agua. Es por esto que cuando la cáscara de nueces de lavado es estrujada en agua de preferencia tibia, libera una especie de espuma similar a la del jabón aunque mucho más ligera. Y por si no fuera suficiente, el aroma no es un problema pues tiene un olor muy agradable a jabón neutro, aunque si desea un aroma más penetrante, puede agregar aromatizantes naturales.

Para utilizar las nueces de lavado es necesario estrujarlas en agua con una temperatura de al menos 30ºC para que las cáscaras suelten la saponina y funcionen óptimamente como un jabón. Aunque si se requiere lavar en frío, se puede poner a hervir las cáscaras por al menos 5 minutos, el resultado será un jabón líquido que se puede agregar a la ropa o superficie que desea limpiar.

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La naturaleza es sabia y nos brinda todo lo necesario para subsistir, basta con encontrar las alternativas necesarias para llevar un estilo de vida más amigable con el planeta y dejar de lado los hábitos dañinos para el medio ambiente.

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